Cita de Ignacio Revuelta, Group leader
La discusión sobre quién establece y busca respuestas a las preguntas de la realidad humana nos da una visión holística de la enfermedad y, con ello, una esperanza para la curación de las enfermedades crónicas y/o incurables

Investigación actual

Problema

El trasplante de riñón es la mejor, y muchas veces la única, vía de tratamiento para los enfermos renales crónicos terminales. Los avances en medicina han permitido alargar la vida útil de muchos órganos, pero a menudo esto se acompaña de riesgos para los pacientes. El rechazo de un órgano, a pesar de ser un problema menor, produce la mayoría de las pérdidas de trasplantes a largo plazo.

El tratamiento crónico con medicación inmunosupresora, que altera el sistema inmunológico, expone al paciente a infecciones y tumores. Para evitarlo, se necesitan herramientas diagnósticas y terapéuticas precoces, eficaces y con baja toxicidad.

Aproximación

Es necesario distinguir, describir y diferenciar los pacientes trasplantados, tanto desde el punto de vista clínico como molecular, por la enorme heterogeneidad que presenta este colectivo. Hacer un seguimiento a nivel inmunológico, histológico (de los tejidos) y bioquímico no es suficiente, por lo que hay que buscar nuevos marcadores y nueva tecnología.

Estudiar las posibilidades de la nanomedicina como instrumento diagnóstico y terapéutico podría ofrecer respuestas en muchos ámbitos. Si, además, le sumamos el big data y la inteligencia artificial, el futuro del trasplante de órganos hará un gran paso adelante.

Impacto

Si se puede llegar a definir a los pacientes desde un punto de vista clínico y molecular en relación a sus riesgos inmunológicos, infecciosos y neoplásicos, podremos aplicar la medicina personalizada al trasplante de órganos.

El grupo tiene experiencia con pacientes que han recibido un trasplante de riñón y, después, han desarrollado un cáncer de colon, un tumor cutáneo o sarcoma de kaposi. Pero aparte de medicación, estos enfermos necesitan algoritmos diagnósticos basados en big data y en inteligencia artificial para poder atacar los tumores mientras están inmunodeprimidos. Si además se puediera sumar la nanomedicina como biomarcador y como arsenal terapéutico, como ya se ha probado en cáncer postrasplante, a estos pacientes se les podrían aplicar nuevas estrategias terapéuticas.