Cita de Eduard Guasch, Group leader
Incluso el mejor de los tratamientos puede tener efectos secundarios; entenderlos es la mejor forma de evitarlos y potenciar sus beneficios

Investigación actual

Problema

El aumento del sedentarismo y la falta de actividad física son unos de los grandes problemas de las sociedades occidentales. Si bien la actividad física moderada es esencial para mantener una salud cardiovascular óptima, cada vez más personas participan en ejercicios de intensidad muy elevada, como maratones y triatlones. Estudios recientes, desarrollados en el Hospital Clínic-IDIBAPS, han demostrado que este tipo de ejercicios podrían incrementar el riesgo de padecer determinadas enfermedades cardíacas, especialmente fibrilación auricular o arritmias ventriculares en el ventrículo derecho.

Aproximación

Para identificar y entender las causas de los trastornos causados ​​por el ejercicio, el grupo se sirve de un enfoque multidisciplinario. Utiliza modelos animales en los que intenta reproducir los efectos del ejercicio físico de intensidad muy elevada o de arritmias, y también lleva a cabo estudios en pacientes y voluntarios sanos. Para poderlos analizar, utiliza técnicas in vitro (como tinciones de tejidos o estudio de la función y expresión del ARN o de proteínas), ex vivo (estudio de la función de células u órganos aislados) e in vivo (estudios en el animal vivo).

Impacto

Los resultados obtenidos hasta ahora han permitido confirmar que el ejercicio incrementa el riesgo de arritmias de las aurículas y los ventrículos, posiblemente por la aparición de cicatrices (fibrosis) en el corazón y por cambios en el sistema nervioso autónomo. Tanto la cicatriz cardíaca como otros trastornos de la estructura y función del corazón sólo aparecen cuando el ejercicio es de intensidad muy elevada y prolongado en el tiempo, mientras que el ejercicio moderado parece ser seguro o incluso beneficioso.

La investigación del grupo actualmente se encamina a identificar estas consecuencias del ejercicio físico de intensidad muy elevada y, sobre todo, saber por qué pasan y cómo se podrían evitar. Esta información debe permitir diseñar estrategias diagnósticas y terapéuticas más eficaces, enfocadas a las causas iniciales.