Cita de Josep M. Llovet, Group leader
El conocimiento molecular del cáncer de hígado mejorará la vida de los pacientes

Investigación actual

Problema

El cáncer de hígado es un problema mayor de salud pública, con una incidencia estimada de 1 millón de casos a partir del 2025. La cirugía y los tratamientos locorregionales curan la enfermedad en muy pocos casos, pero la mayoría de pacientes evoluciona hacia fases avanzadas, en las que las terapias moleculares consiguen supervivencias de un año de vida.

Los estudios moleculares y genómicos han definido la clasificación molecular e inmunológica del tumor y sus principales dianas terapéuticas. De este conocimiento, sin embargo, aún no ha derivado ninguna aplicación clínica que pueda beneficiar a los pacientes.

Aproximación

El grupo ha definido la clasificación molecular e inmunológica del carcinoma hepatocelular y ha caracterizado algunas de sus dianas terapéuticas. Los retos más inmediatos para mejorar el tratamiento de los pacientes con carcinoma hepatocelular y colangiocarcinoma son: identificar marcadores moleculares -con biopsia líquida- para el diagnóstico precoz; identificar el microambiente procarcinogénico como diana terapéutica en pacientes con cirrosis hepática; explorar las alteraciones genómicas para inferir la presencia de nuevos agentes genotóxicos; identificar los biomarcadores de respuesta o de resistencia primaria a nuevas terapias, básicamente los tratamientos inmunológicos; identificar nuevas dianas terapéuticas por desregulación del metiloma; identificar fármacos que, combinados, tengan efectos sinergísticos, y mejorar el conocimiento de los mecanismos de origen, progresión y diseminación de estos cánceres.

Impacto

El objetivo a largo plazo es mejorar la supervivencia y la calidad de vida de los pacientes con cánceres hepáticos y mejorar su prevención. Como objetivos secundarios están mejorar el conocimiento de cómo se desarrolla la enfermedad, las alteraciones moleculares y el tratamiento de estos tumores.

El impacto de los estudios del grupo puede ayudar a mejorar la prevención y el tratamiento del cáncer de hígado con la identificación de los biomarcadores que predicen la respuesta de las terapias inmunológicas, así como los que predicen su resistencia. También permitirá identificar las mejores combinaciones terapéuticas que se podrán trasladar a los ensayos clínicos e identificar nuevos paradigmas de tratamiento.