Enfermedades hepáticas víricas, genéticas e inmuno-mediadas
Me inspira entender cómo los virus dialogan con el sistema inmunitario y transformar ese conocimiento en soluciones reales que mejoren la vida de los pacientes
Investigación actual
Problema
Las hepatitis víricas, especialmente las hepatitis B y C, siguen siendo causas principales de cirrosis, carcinoma hepatocelular y mortalidad hepática a nivel global. En la infección por hepatitis B (y Delta) todavía no disponemos de un tratamiento curativo. Las enfermedades hepáticas autoinmunes y colestásicas son cada vez más prevalentes y generan una carga clínica significativa debido a su cronicidad. A la vez, trastornos metabólicos como la enfermedad de Wilson y la hemocromatosis a menudo se diagnostican tarde y pueden progresar silenciosamente hacia la cirrosis. Finalmente, la incidencia de las lesiones hepáticas inducidas por fármacos (DILI) está en aumento debido al amplio uso de medicamentos en la población general.
Aproximación
Abordamos el problema mediante una aproximación traslacional que integra inmunología, virología y datos clínicos. Analizamos las interacciones virus-huésped y la disfunción de las células T y B en VHB/VHD, tanto en sangre como en el hígado, incluyendo poblaciones intrahepáticas y replicación viral. En las enfermedades autoinmunes, caracterizamos el perfil inmunitario en diferentes fases para comprender mejor la patogénesis de la enfermedad e identificar predictores de respuesta. Paralelamente, estudiamos factores epidemiológicos, genéticos y ambientales en DILI y enfermedades metabólicas para mejorar su diagnóstico y manejo.
Impacto
Hemos contribuido a demostrar el impacto de la curación de la hepatitis C en pacientes con enfermedad avanzada. Actualmente, queremos identificar biomarcadores virológicos e inmunológicos que permitan predecir la evolución y la respuesta al tratamiento en VHB/VHD. En la hepatitis autoinmune, buscamos factores transcriptómicos e inmunológicos que ayuden a anticipar la respuesta terapéutica y avanzar hacia una medicina más personalizada, optimizando el tratamiento según el perfil de cada paciente. En la enfermedad de Wilson, hemos validado nuevos biomarcadores para optimizar el diagnóstico y el seguimiento.
