A partir de 2026, el Clínic ha sido autorizado a realizar 12 gastroplastias endoscópicas anuales, lo que supone un paso adelante en el abordaje integral de la obesidad como enfermedad crónica y compleja. Este programa, que se articula a través de la Unidad Funcional de Obesidad del Instituto de Enfermedades Digestivas y Metabólicas del hospital, cuenta con la participación de un equipo encabezado por el Dr. Joan Llach, especialista del Servicio de Gastroenterología, y por la Dra. Maria Pellisé, jefa de la Sección de Endoscopia del mismo servicio.
Una técnica que reduce el estómago sin cirugía
La gastroplastia endoscópica consiste en suturar el estómago desde dentro mediante un endoscopio que se introduce por vía oral, sin necesidad de realizar cortes en la piel ni extirpar ninguna parte del órgano. Estas suturas reducen la capacidad gástrica y favorecen la sensación de saciedad, lo que ayuda a disminuir la ingesta y a conseguir una pérdida de peso sostenida en el tiempo.
Además, al ser una técnica mínimamente invasiva, suele asociarse a menos dolor postoperatorio y a un periodo de recuperación más corto en comparación con la cirugía bariátrica tradicional.
Una opción intermedia entre fármacos y cirugía bariátrica
En el tratamiento de la obesidad, la gastroplastia endoscópica se sitúa como una opción intermedia entre los fármacos para perder peso, como los análogos del GLP-1, y la cirugía bariátrica.
“Esta técnica es especialmente útil para personas con obesidad que no han obtenido resultados suficientes con el cambio de hábitos y los tratamientos médicos, pero que no son candidatas o no desean someterse a una intervención quirúrgica mayor”, explica Joan Llach.
La Dra. Maria Pellisé apunta que “estamos satisfechos de ser el primer centro público de Cataluña que ofrece esta alternativa terapéutica, siempre en el contexto de una visión integral del tratamiento de la obesidad, dentro del marco multidisciplinar de la Unidad de Obesidad”.
