Un estudio internacional publicado en la revista Journal of Hepatology aporta la primera evidencia prospectiva global sobre los resultados del trasplante hepático en pacientes con insuficiencia hepática aguda sobre crónica (ACLF, por sus siglas en inglés) grave. La investigación demuestra un beneficio sustancial en la supervivencia de los pacientes trasplantados e identifica un mayor riesgo de mortalidad después del trasplante en aquellos pacientes con cinco o seis órganos afectados.
El trabajo forma parte del estudio CHANCE, un proyecto internacional promovido por la European Foundation for the Study of Chronic Liver Failure (EF CLIF), con el apoyo de la European Society for Organ Transplantation (ESOT) y la International Liver Transplantation Society (ILTS). El estudio tiene como objetivo identificar qué pacientes con ACLF grave pueden beneficiarse de un trasplante hepático y qué factores se asocian a los resultados después del trasplante. El Dr. Javier Fernández, jefe de la Unidad de Cuidados Intensivos Hepáticos del Hospital Clínic Barcelona, investigador del grupo Enfermedades hepáticas crónicas: mecanismos moleculares y consecuencias clínicas del IDIBAPS y director de Operaciones Clínicas de EF CLIF, ha sido el co-investigador principal del estudio.
Una complicación grave de la cirrosis
La insuficiencia hepática aguda sobre crónica es una complicación potencialmente mortal que aparece en pacientes con cirrosis y se caracteriza por un deterioro repentino y el fallo de uno o más órganos. Sus formas más graves, ACLF-2 y ACLF-3, se asocian a una mortalidad muy elevada a corto plazo, mientras que el papel y los límites del trasplante hepático en estos pacientes han sido durante años motivo de debate.
Para abordar esta cuestión, el estudio CHANCE realizó un seguimiento prospectivo de 995 pacientes atendidos en 63 centros de trasplante hepático de Asia, Europa, Latinoamérica y Norteamérica entre 2021 y 2023. De ellos, 612 recibieron un trasplante hepático, mientras que 144 pacientes con ACLF-2 o ACLF-3 que no fueron aceptados para trasplante fueron seguidos durante un año.
El trasplante hepático mejora la supervivencia
Los pacientes con ACLF-2 o ACLF-3 que no recibieron un trasplante presentaron una mortalidad al año del 73% y del 88%, respectivamente. Entre los pacientes trasplantados, la mortalidad al año fue del 10,5% en los casos de ACLF-2 y del 20,7% en los de ACLF-3. En los pacientes con ACLF-2, esta cifra fue similar a la observada en los pacientes trasplantados sin ACLF (9%).
“Durante muchos años, el ACLF se ha considerado una contraindicación para el trasplante hepático. La complejidad del manejo de estos pacientes en las unidades de cuidados intensivos y los resultados desfavorables observados en las primeras series locales contribuyeron a reforzar esta percepción negativa”, explica el Dr. Javier Fernández. “Estudios previos realizados en un único centro y estudios basados en registros sugerían una mejora significativa de la supervivencia en los pacientes con ACLF sometidos a trasplante hepático. Como la mayor investigación prospectiva realizada hasta la fecha en este ámbito, el estudio CHANCE confirma estos resultados positivos a escala global y permite generalizarlos”, añade.
El número y el tipo de órganos afectados condicionan el riesgo tras el trasplante
Además de confirmar el beneficio del trasplante hepático en los pacientes con ACLF grave, el estudio aporta información sobre los factores asociados al pronóstico tras la intervención.
Entre los pacientes trasplantados, la mortalidad al año aumentó progresivamente con el número de órganos afectados en el momento del trasplante. Fue del 8,3% en los pacientes sin fallo orgánico, del 9,6% en aquellos con un órgano afectado, del 10,5% con dos, del 14,9% con tres y del 17,9% con cuatro. En los pacientes con cinco o seis órganos afectados, la mortalidad alcanzó el 41,7%.
El análisis también mostró que algunos tipos de fallo orgánico se asociaban a una mayor mortalidad después del trasplante, especialmente los fallos neurológico, respiratorio y circulatorio.
Según los autores, estos resultados apuntan hacia una evaluación más individualizada de los pacientes con las formas más graves de ACLF, basada en el número y el tipo de órganos afectados y no únicamente en el grado de la enfermedad.
Información para apoyar la toma de decisiones clínicas
Los resultados proporcionan evidencia que puede ayudar a los equipos de trasplante a evaluar a los pacientes con ACLF-2 y ACLF-3 e identificar aquellos con más probabilidades de beneficiarse del trasplante hepático.
El estudio también observó que los pacientes con ACLF-2 o ACLF-3 incluidos en lista de espera presentaban casi el doble de riesgo de fallecer o de ser retirados de la lista por deterioro clínico que los pacientes sin ACLF grave, a pesar de tener tiempos de espera más cortos.
Los autores subrayan que estos resultados no deben interpretarse como un apoyo al trasplante hepático en todos los pacientes con ACLF grave. Los peores resultados observados en el grupo de pacientes con cinco o seis órganos afectados ponen de manifiesto la importancia de evaluar cuidadosamente el equilibrio entre los posibles beneficios y los riesgos en los casos más graves.
Una infraestructura internacional para futuras investigaciones
Además de sus implicaciones clínicas, el estudio CHANCE ha establecido una infraestructura internacional para la recogida prospectiva de datos y muestras biológicas. El proyecto reunió a 63 centros de trasplante hepático que trabajaron con procedimientos armonizados y recopiló información clínica junto con muestras de sangre, plasma, orina y ADN.
La base de datos y el biobanco generados por el estudio proporcionarán una plataforma para futuras investigaciones sobre el ACLF y sobre la respuesta de los pacientes al trasplante hepático.
Referencia del estudio:
Gustot T, Bernal W, Fernández J, et al. Survival outcomes after liver transplantation in acute-on-chronic liver failure: A prospective study. J Hepatol. 2026 Sep 30:S0168-8278(26)02908-9. doi: 10.1016/j.jhep.2026.09.015.
