Cuando Adama tenía solo dos años, fue víctima de mutilación genital femenina en Senegal, donde vivió hasta 2009. No fue consciente de ello hasta muchos años después, ya adulta y embarazada, durante una visita con la matrona. “Me quedé en shock. Me quitaron una parte de mí sin pedirme permiso”, recuerda.
En diciembre de 2025, se sometió a una cirugía de reconstrucción genital en el Hospital Clínic Barcelona, de la mano de la Dra. Mariona Rius, especialista del Servicio de Ginecología del Institut Clínic de Ginecología, Obstetricia i Neonatología. “La cicatrización de estas heridas deja cicatrices muy grandes y gruesas, lo que hace que toda la zona quede muy insensible. El hecho de realizar la cirugía de reconstrucción y recolocarlo todo en su lugar les ayuda en muchos casos a recuperar la sensibilidad”, asegura la Dra. Rius.
Adama comparte su historia para ayudar a otras mujeres que han pasado por la misma situación y para visibilizar una realidad que todavía afecta a millones de niñas y mujeres en todo el mundo.
Un descubrimiento inesperado
Adama creció sin saber que había sido mutilada. La intervención se la habían practicado cuando era un bebé y nunca nadie le había hablado de ello. No fue hasta que se quedó embarazada y acudió a una visita con la matrona cuando supo lo que le había sucedido. “Cuando me lo dijeron, no me lo podía creer. Tuve que preguntárselo a mi madre. Me quedé callada, en shock. Es muy duro saber que te han hecho algo así cuando eras tan pequeña y que te han quitado una parte de tu cuerpo sin tu consentimiento”, explica.
Después de aquella conversación, fue derivada al Clínic, donde un equipo especializado la evaluó y le explicó en qué consistía la cirugía reconstructiva. “Cuando me lo explicaron, lo tuve claro. Decidí en ese mismo momento que quería hacerme la reconstrucción.”
