Clínic Barcelona

"Consumo de sal, salud y enfermedad", tema de la 11ª conferencia de Fòrum Salut Clínic

Hace ya unos 100 años se sugirió que el excesivo consumo de sal era responsable del aumento de las cifras de presión arterial de algunos individuos. Desde entonces, un gran número de estudios epidemiológicos, experimentales y clínicos han dado apoyo a las primeras observaciones y corroborado la relación entre el consumo de sal y la hipertensión arterial. En base a este tema, el pasado jueves 16 de diciembre, el Dr. Antonio Coca, Director del Instituto Clínico de Medicina y Dermatología del Hospital Clínic de Barcelona, y Catedrático de Medicina de la Universidad de Barcelona, impartió la 11ª conferencia de Fòrum Salut Clínic titulada "Consumo de sal, salud y enfermedad".

El excesivo consumo de sal se ha asociado también a otras enfermedades del tipo de la osteoporosis, el cáncer digestivo y la enfermedad cardiovascular, aunque es en esta última donde la evidencia es más robusta. Estudios que han incluido a más de 47.000 individuos corroboran una relación directa entre las cifras de presión arterial y la eliminación de sodio por la orina, como expresión de la cantidad de sodio ingerido en la dieta. Esta conclusión es válida tanto para las poblaciones subdesarrolladas como para aquellas pertenecientes a países desarrollados y para todos los grupos de edad.

_dsc5587_bloc1Datos epidemiológicos recientes muestran con claridad una relación lineal directa entre el consumo de sal poblacional y la enfermedad cardiovascular, particularmente con la incidencia de enfermedad cerebrovascular. Por todas estas razones la reducción moderada de la ingesta de sal es una medida necesaria tanto para prevenir la enfermedad cardiovascular como para su tratamiento. Independientemente de su prescripción como medida inicial o aislada, la restricción salina debe acompañar al tratamiento farmacológico de la hipertensión arterial, pues permite una disminución tanto de las dosis como del número de medicamentos necesarios para el correcto control de presión arterial.

En general, la restricción salina potencia la eficacia de los medicamentos antihipertensivos y puede disminuir la incidencia de sus efectos secundarios, tales como la pérdida de potasio inducida por los diuréticos. Además, algunos pacientes controlados con tratamiento farmacológico podrán abandonar la farmacoterapia activa si son capaces de cumplir una restricción moderada de sal la ingesta de la cual se sitúe entre los 5 y 6g/día de sal. Los pacientes pueden conseguir una buena restricción salina si son capaces de disminuir la ingesta de alimentos ricos en sal (salazones, embutidos, conservas, alimentos precocinados) y de no utilizar la sal en la preparación y cocción de los alimentos, sólo utilizando el salero en la mesa para la condimentación final del alimento.

Al finalizar la explicación del Dr. Coca, y después del turno de preguntas por parte de los asistentes, se anunció la próxima conferencia del Fòrum Salut Clínic, el 27 de enero de 2011, que llevará por título "¿Cuando un problema de memoria debe preocuparnos?"