🏳️🌈 Un manifiesto por la diversidad y el orgullo
Este es el texto íntegro del Manifiesto del Orgullo 2026 leído durante la jornada:
Cada 28 de junio conmemoramos el Día Internacional del Orgullo LGTBIQA+, un símbolo de la lucha por la igualdad, la dignidad y el reconocimiento de los derechos del colectivo en todo el mundo. Es también un homenaje a quienes, cansados de la discriminación, tuvieron el valor de alzar la voz para que hoy podamos vivir en una sociedad más libre, más justa y más inclusiva.
Porque el Orgullo es celebración.
La protesta también puede celebrarse con música, color y alegría. Para muchas personas LGTBIQA+, mostrarse públicamente tal y como son sigue siendo un acto de valentía.
Nuestros himnos han puesto voz a generaciones enteras, transmitiendo mensajes de resistencia, visibilidad y esperanza. Transformando el miedo en libertad y la exclusión en comunidad.
Porque celebrar también es reivindicar, y la alegría nunca ha sido lo contrario de la lucha.
Porque el Orgullo también es memoria.
Memoria de quienes vivieron su identidad en silencio. De quienes fueron señalados, rechazados o perseguidos simplemente por amar de una manera diferente.
En 1954, la dictadura franquista modificó la Ley de Vagos y Maleantes para perseguir a las personas del colectivo, con penas de hasta cinco años de internamiento en cárceles y manicomios, donde incluso se intentaba borrar su orientación sexual mediante terapias de aversión. No fue hasta 1995 cuando desaparecieron del ordenamiento jurídico español todas las leyes que criminalizaban la homosexualidad.
Recordar esa historia no es mirar al pasado; es comprender por qué el presente importa.
Porque el Orgullo es hermandad.
La historia del Orgullo nunca ha caminado sola. Comparte raíces con la lucha feminista, con quienes han combatido el racismo y la xenofobia, con las personas con discapacidad que siguen reivindicando una sociedad plenamente accesible e inclusiva y con todas aquellas personas que han sufrido discriminación por su origen, su religión, su identidad o su condición social.
Porque muchas personas viven varias de estas realidades al mismo tiempo. Y porque ninguna igualdad está completa si deja a alguien atrás. Los grandes avances sociales siempre han nacido cuando las personas han decidido caminar juntas.
Pero el Orgullo sigue siendo necesario.
Pensar que la igualdad ya está conseguida sería un error.
Solo en España se investigaron 528 delitos de odio relacionados con la orientación sexual y la identidad de género durante 2024. En 65 países del mundo las relaciones consentidas entre personas del mismo sexo continúan criminalizadas y, en algunos de ellos, pueden castigarse incluso con la pena de muerte.
La semana pasada, el Congreso de los Diputados aprobó la penalización de las llamadas terapias de conversión, prácticas rechazadas por la evidencia científica y consideradas una vulneración de los derechos humanos. La iniciativa salió adelante con el voto en contra de Vox y la abstención del Partido Popular.
Al mismo tiempo, informes recientes alertan del aumento de los discursos de odio, especialmente en las redes sociales. Más de la mitad de las personas LGTBIQA+ afirma haber sufrido algún episodio de odio durante el último año y cuatro de cada diez lo han vivido en el entorno digital.
Los derechos conquistados nunca son definitivos. También necesitan ser defendidos.
Y ahí es donde el Orgullo adquiere un significado especial para nosotros.
En el Clínic hablamos a menudo del Orgullo Clínic, ese sentimiento de pertenencia que nace del compromiso con nuestros pacientes, con nuestras compañeras y compañeros, y con una forma de entender la sanidad basada en el respeto, la excelencia y la humanidad.
El Orgullo LGTBIQA+ comparte ese mismo significado. No habla de sentirse por encima de nadie, sino de poder vivir con dignidad, sin miedo y sin tener que esconder quién eres o a quién amas.
Porque, en el fondo, ambos orgullos hablan de lo mismo: del respeto a las personas.
Como profesionales que trabajamos para la salud de la comunidad, tenemos la responsabilidad de garantizar que todas las personas, independientemente de su orientación sexual, identidad o expresión de género, encuentren en nuestro hospital un espacio seguro, libre de discriminación y centrado en la dignidad humana.
Que cada paciente se sienta cuidado. Que cada profesional pueda trabajar siendo quien es. Que nadie tenga que ocultarse para sentirse aceptado.
Ese es el Orgullo que queremos construir cada día.