El programa garantiza que las personas que han recibido un trasplante de médula ósea puedan acceder al Programa de Trasplantes Domiciliarios (PTD), aunque no dispongan de un cuidador en su entorno familiar.
El proyecto es posible gracias al apoyo de Kern Pharma y la Fundación “la Caixa”, que han contribuido a su desarrollo y continuidad. La prueba piloto contó también con una aportación económica de Cáritas Diocesana de Barcelona.
Un modelo pionero para garantizar la equidad en el acceso al PTD
El trasplante de médula ósea es un tratamiento indicado para enfermedades hematológicas graves y requiere una recuperación intensiva que se extiende aproximadamente durante dos semanas.
El PTD del Clínic permite que esta convalecencia se realice en el domicilio con seguimiento diario por parte de la Unidad de Atención Domiciliaria (UAD), que este año ha celebrado su 25º aniversario. Antes de la creación del proyecto, las personas que no tenían un cuidador familiar quedaban excluidas del programa, lo que alargaba la estancia hospitalaria y suponía una desigualdad en el acceso.
Para evitarlo, Recuperamos Vidas, Evitamos la Exclusión Social incorpora cuidadores y cuidadoras profesionales que reciben formación específica impartida por la UAD a través de la entidad Formación y Trabajo, y ofrecen apoyo en el domicilio durante el periodo de recuperación. Este modelo garantiza una atención segura y personalizada y, al mismo tiempo, ofrece oportunidades laborales a personas en situación de vulnerabilidad.
Seis años de impacto: pacientes atendidos e inserción laboral
Entre 2019 y 2025, el proyecto ha atendido a 61 pacientes en diferentes modalidades de apoyo domiciliario, que incluyen un servicio continuado de 24 horas durante quince días. Paralelamente, 49 cuidadores han participado en el programa, con un equipo estable de nueve profesionales formados por la UAD y reforzado con nuevas incorporaciones según las necesidades de cada año.
El impacto social del proyecto es significativo: el 89 % de las personas cuidadoras han accedido a un empleo estable tras su paso por el programa, principalmente en servicios de atención domiciliaria o relacionados con el cuidado de personas. Este resultado consolida el proyecto como una iniciativa que combina beneficios asistenciales y sociales, favoreciendo tanto la recuperación de los pacientes como la inserción laboral de colectivos vulnerables.
En cuanto a la calidad del servicio, las evaluaciones de 2024 muestran una satisfacción del 100 % por parte de los pacientes, que destacan la profesionalidad, el cuidado de la higiene, la sensación de seguridad y el apoyo emocional recibido. Los cuidadores también valoran positivamente su participación: el 95 % otorgó la puntuación máxima a la formación, el acompañamiento y el impacto en su desarrollo profesional.
Reconocimiento científico y proyección internacional
Durante 2024, el proyecto fue distinguido con el Primer Premio INNOVA-H, un reconocimiento del Congreso Nacional de Hematología que premia iniciativas de innovación asistencial con impacto real en la calidad de vida de los pacientes.
El jurado destacó especialmente el carácter integrador del modelo, que combina la atención domiciliaria especializada con la inserción laboral, y su capacidad para reducir desigualdades en el acceso al PTD.
Asimismo, el proyecto fue seleccionado para una presentación oral en el Congreso Mundial de Hospitalización Domiciliaria, celebrado en Viena en 2025, lo que refuerza su proyección internacional y su potencial como modelo reproducible y escalable.
