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¿Qué es la Inducción del Parto?

Tiempo de lectura: 2 min

La inducción del parto/maduración cervical es un conjunto de actuaciones encaminadas a provocar la finalización del embarazo, ya sea por causas médicas o de la gestación, con especial cuidado del bienestar fetal, para lograr un parto vaginal.

Uno de los motivos más frecuentes para inducir el parto es la gestación prolongada. Se considera que una gestación es prolongada a partir de las 42 semanas de duración calculada (corregida por la ecografía).

Otros motivos que se tienen en cuenta a la hora de recomendar una inducción del parto son: retraso del crecimiento intrauterino, sospecha de peso fetal estimado en más de 4 Kg (macrosomía fetal), diabetes mal controlada, trastornos hipertensivos del embarazo, entre otros.

Riesgos de una gestación prolongada

A medida que aumentan las semanas, el riesgo de complicaciones es mayor, sobre todo a partir de la semana 41 o incluso antes, si la edad materna es superior a los 40 años o se presenta un exceso de peso. A partir de las 41 semanas de embarazo se han descrito riesgos tanto para la madre (desgarros vaginales, cesárea, partos vaginales que requieren fórceps o vacuum, etc ...) como para el bebé (peso fetal excesivo, falta de líquido amniótico, aspiración de meconio, y, de manera muy infrecuente, muerte del bebé).

La gran mayoría de mujeres (cerca de 8 de cada 10) inicia el parto o rompe la bolsa antes de la semana 41. El resto llegan a las 41 semanas sin presentar inicio del parto. Los factores que favorecen esta situación son desconocidos, aunque es más frecuente en mujeres con un primer embarazo, en mujeres de edad avanzada o con sobrepeso/obesidad. También es mucho más frecuente si ya se ha presentado una gestación prolongada en un embarazo previo.

Una de las pocas estrategias que han demostrado disminuir la incidencia de la gestación cronológica prolongada (GCP) ha sido el desenganche de las membranas amnióticas, al haberse relacionado con un inicio espontáneo de trabajo de parto en los días siguientes. Esta se puede ofrecer una vez alcanzadas las 40 semanas de gestación, siempre que presente una dilatación suficiente y no haya contraindicaciones. Antes de su realización se informará de los riesgos potenciales de este procedimiento, como son el sangrado y molestias durante su realización (el hecho de ser portadora del estreptococo del grupo B (SGB) no contraindica la realización de esta maniobra).

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