Clínic Barcelona
Investigación

El acceso al diagnóstico podría reducir en 1,1 millones las muertes prematuras en países de renta media y baja

Un análisis en el que ha participado el Hospital Clínic como único hospital español explora la accesibilidad a métodos diagnósticos en países con rentas medias y bajas y la urgencia de invertir en pruebas diagnósticas especialmente en atención primaria.

En este estudio llevado a cabo por la Comisión de Diagnóstico The Lancet han participado centros de todo el mundo, entre ellos el Hospital Clínic de Barcelona como único hospital español, y 25 expertos de 16 países diferentes con el objetivo de transformar el acceso al diagnóstico Global. El Dr. Luis Donoso-Bach, director del Centro de Diagnóstico por la Imagen del Hospital Clínic (CDIC), integrante del grup diagnóstico y terapéutica en oncología de IDIBAPS, y miembro de la Comisión, destaca la importancia del diagnóstico como pieza fundamental para una atención primaria de calidad, y añade que no obtiene el reconocimiento adecuado para que reciba suficiente financiación.

Un 47% de la población global tiene poco o ningún acceso al diagnóstico de enfermedades comunes como la diabetes, la hipertensión, el VIH, la tuberculosis, o a tests básicos para mujeres embarazadas como la hepatitis B y la sífilis. Por eso en este análisis, la Comisión subraya el papel que tienen los responsables políticos en la mejora del sistema de salud: mejorar el acceso y expandir el desarrollo de los diagnósticos más allá de los países de renta alta. La reducción de la brecha diagnóstica de 35-62% a 10% en las 6 enfermedades mencionadas podría reducir en 1,1 millones las muertes prematuras anuales en países con renta media y baja. Estas cifras reclaman una acción inmediata de las administraciones de estos países para diseñar estrategias nacionales de diagnóstico según sus necesidades locales de asistencia sanitaria.

Actualmente, a escala global se necesitan aproximadamente un millón de profesionales con experiencia en diagnóstico, y la Comisión recomienda detectar y diagnosticar estas carencias de personal sanitario. Otra de las recomendaciones que valora la Comisión es que la inversión en formación, en métodos innovadores y en infraestructuras para la detección de enfermedades, sería beneficiosa a escala global pero especialmente en lugares remotos, como en las comunidades pobres, rurales y marginadas de todo el mundo. Un acceso adecuado a los métodos de diagnóstico es necesario para desarrollar la igualdad y la justicia social.

En los últimos 15 años se han visto innovaciones relevantes en tecnología e informática para transformar los diagnósticos, pero la Comisión alerta de que los beneficios de este crecimiento tecnológico no son equitativos en todo el mundo. Los países europeos y EE. UU. que tiene rendas altas, poseen la mitad de los recursos mundiales en diagnóstico in vitro. La Comisión sugiere mejorar los marcos reguladores para garantizar la seguridad y calidad de los diagnósticos y democratizarlos, es decir, aumentar la disponibilidad de puntos de atención y la accesibilidad del paciente a kits para la recogida de muestras y a autotests.

La pandemia COVID-19 ha puesto de relevancia el papel crucial del diagnóstico en la atención sanitaria. Diagnosticar de forma rápida y precisa ha permitido reducir significativamente la mortalidad y morbilidad en países desarrollados, pero no ha sucedido lo mismo en los países de rentas medias y bajas. Por ello, la Comisión propone empezar a trabajar para reducir esta brecha diagnóstica entre países. Una cobertura sanitaria universal ayudará a salvar muchas vidas y también preparará a la sociedad globalmente para combatir futuras pandemias.