La diálisis es un procedimiento con un elevado impacto ambiental debido a su consumo de agua y electricidad y a la generación de residuos, siendo la cuarta actividad hospitalaria no quirúrgica que más emisiones genera. En un contexto en el que el sector sanitario es responsable de aproximadamente el 5% de las emisiones globales —casi tres veces el impacto de la aviación—, iniciativas como esta evidencian el margen de mejora del sistema sanitario para avanzar hacia modelos más sostenibles, siempre garantizando la seguridad y los resultados clínicos.
Construyendo un proceso de diálisis sostenible: la experiencia del Clínic
El proyecto, integrado por una serie de líneas estratégicas implementadas durante la última década, ha sido coordinado por la Dra. Marta Arias y Gerard Pereda, junto con un equipo de trabajo que integra profesionales sanitarios de diversas áreas, entre las que se encuentran Nefrología, Enfermería y Técnicos en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE). El punto de partida ha sido la medición sistemática de los principales indicadores ambientales —consumo de agua y electricidad, generación de residuos y emisiones de CO₂— para poder identificar áreas de mejora y evaluar el impacto de las actuaciones implementadas, con el objetivo de impulsar una estrategia integral de sostenibilidad, incorporándola como un pilar en la práctica asistencial como una responsabilidad compartida.
A partir de este análisis, se ha desplegado un conjunto de intervenciones progresivas que incluyen la optimización del flujo de líquido de diálisis, la automatización de la planta de aguas, la digitalización de procesos y eliminación del papel, la mejora en la segregación de residuos o la incorporación de equipos más eficientes, así como el impulso de la diálisis domiciliaria y la optimización del transporte de pacientes y suministros.
El impacto de la diálisis en cifras
La actividad de diálisis en el Clínic pone de manifiesto la magnitud del reto ambiental: cada día se dializan entre 65 y 70 pacientes, y cada sesión implica el consumo de alrededor de 400 litros de agua —el equivalente a cuatro duchas largas—, 22 kWh de electricidad —equivalente al consumo eléctrico de una casa grande al día— y la generación de más de 2 kg de residuos, similar a lo que generan dos personas en residuos diarios en Barcelona.
Estas cifras evidencian la necesidad de introducir cambios estructurales en la forma en que se presta este servicio, con una mirada sostenible que integre el impacto ambiental en la toma de decisiones clínicas y organizativas.
Medir, actuar y obtener resultados
La estrategia implementada por el Clínic ha permitido obtener resultados ambientales relevantes. El año 2025 se consolida como un punto de inflexión, con una reducción del 22,35% de las emisiones globales de CO₂ respecto al año anterior —equivalente a 18,725 toneladas menos—, a pesar del incremento de la actividad asistencial.
También se han registrado mejoras significativas en el consumo de recursos, con 559 m³ menos de agua y un ahorro de 62.012 kWh de electricidad. En paralelo, aunque el aumento global de residuos está asociado al crecimiento de la diálisis domiciliaria, los indicadores ajustados muestran una disminución de los residuos por sesión (con un Índice de Residuos Sanitarios que pasa del 2,3 al 1,79) y una mejora en su segregación, con una gestión más eficiente y específica de materiales y fármacos.
Un modelo replicable para otros centros
La iniciativa demuestra que es posible reducir de manera medible la huella ambiental de un servicio de alta complejidad sin comprometer la calidad asistencial. La combinación de monitorización de indicadores, innovación en procesos e implicación de los profesionales ha generado un modelo transferible a otras unidades y centros sanitarios.
Compromiso con la salud planetaria
Con este proyecto, el Hospital Clínic Barcelona refuerza su compromiso con la sostenibilidad y la acción climática dentro del sistema sanitario. Replantear procedimientos como la diálisis, clave en la atención de pacientes con enfermedad renal, es esencial para avanzar hacia un modelo de salud que integre la calidad asistencial con la responsabilidad ambiental y la salud planetaria.
