Este aumento se explica, principalmente, por la llegada de un mayor número de pacientes frágiles de más de 75 años y refleja el papel creciente de Plató como centro de referencia en la atención a la fragilidad dentro del Área Integral de Salud Barcelona Esquerra (AISBE). Este dispositivo depende del Área de Urgencias del Clínic Barcelona, dirigida por el Dr. Miquel Sánchez.
Este cambio ha sido posible gracias a la redistribución de los flujos asistenciales, trabajada conjuntamente con el Sistema de Emergencias Médicas (SEM) y la Atención Primaria. En paralelo, se ha consolidado el modelo de triaje dual, que incorpora de manera sistemática la Clinical Frailty Scale (CFS) para valorar el grado de fragilidad y priorizar la atención según las necesidades de cada paciente. La valoración médica incluye también un diagnóstico situacional y un plan terapéutico individualizado, con la participación de todo el equipo asistencial.
Este modelo permite adaptar la atención a las necesidades de cada persona y minimizar el impacto de la estancia en Urgencias, así como el riesgo de síndromes geriátricos asociados, como la inmovilidad o el delirium. A pesar del aumento de la actividad y de la complejidad de los casos atendidos, menos del 25% de los pacientes frágiles requieren ingreso hospitalario. Este resultado se basa en la orientación de cada paciente hacia el recurso asistencial más adecuado, ya sea la hospitalización a domicilio (HDOM), la atención intermedia o el alta a domicilio con seguimiento coordinado con la Atención Primaria.
Mejorar la atención a la fragilidad
El proyecto, concebido desde el inicio como una iniciativa transversal para mejorar la atención a la fragilidad, se ha desarrollado gracias a unas instalaciones funcionales y adaptadas a las necesidades de estos pacientes y, sobre todo, a la implicación y formación de los profesionales de enfermería, técnicos en cuidados auxiliares de enfermería (TCAE), auxiliares sanitarios, administrativos y médicos. Sin embargo, el incremento de la actividad y de la complejidad asistencial pone de manifiesto la necesidad de reforzar los recursos específicos en esta área.
“Un año después, podemos hacer un balance muy positivo de la consolidación de este modelo de atención a la fragilidad. El aumento de la actividad y de la complejidad de los pacientes nos confirma la importancia de este dispositivo y del trabajo coordinado con el territorio. Queremos seguir avanzando hacia una atención más integral y adaptada a las necesidades de las personas mayores, pero no podremos hacerlo solo reorganizando el servicio de Urgencias: se necesitan recursos e integración social, un debate bioético sobre la adecuación del esfuerzo terapéutico y la coparticipación de los pacientes y sus familias en las decisiones. Solo así las mejoras organizativas serán sostenibles”, destaca la Dra. Sira Aguiló, responsable del Área de Urgencias de la sede Plató.
Un año después de su puesta en marcha, las Urgencias de Plató siguen trabajando para consolidar y hacer crecer este modelo, que prioriza la valoración integral, la continuidad asistencial y el uso del recurso más adecuado en cada caso, manteniendo la calidad de la atención ante una población cada vez más mayor, más frágil y con mayor complejidad clínica.
