“Todos juntos tenemos que creernos que el IDIBAPS es el centro de investigación e innovación del Campus Clínic.”
A mediados de 2025, Susana Puig fue nombrada directora del IDIBAPS y, posteriormente, directora de investigación del Hospital Clínic Barcelona. Puig, que también es catedrática de la Universidad de Barcelona, es reconocida internacionalmente por su trayectoria en investigación clínica y traslacional en el ámbito de la dermatología y la oncología cutánea.
Lo definiría con tres palabras: ‘Intensidad’, porque han sido unos meses muy intensos; ‘Admiración’, por todo el buen trabajo que se está haciendo; e ‘Ilusión’. Soy una enamorada de la ciencia y la nueva posición me permite tener un contacto muy estrecho con ámbitos de la investigación que no son los míos, y eso es muy ilusionante y motivador. No hay nada más gratificante que ver cómo la inteligencia humana se aplica para generar conocimiento.
Destacaría la profesionalidad de los equipos de gestión y la gran capacidad que tienen para encargarse de los proyectos con los recursos limitados disponibles. También he podido constatar que la estructura está infradotada, que las personas de las oficinas de gestión hacen un sobreesfuerzo y que es algo que debemos mejorar.
La estructura está infradotada, que las personas de las oficinas de gestión hacen un sobreesfuerzo y que es algo que debemos mejorar
Tenemos que creer en quiénes somos: el IDIBAPS es la institución de investigación e innovación del Campus Clínic. Debemos tenerlo claro tanto desde el IDIBAPS como desde el Hospital. Tenemos que pensar como un único campus, también con la Universidad de Barcelona. Actualmente hay diversos obstáculos que lo dificultan, pero mi trabajo es esforzarme para resolverlos.
Uno es el urbanístico: estamos separados físicamente y distribuidos en muchas ubicaciones distintas, muy dispersas. Esto dificulta generar un sentimiento de pertenencia común. Además, tener dominios diferentes no facilita compartir información, y todavía no contamos con una gobernanza de datos común que nos permita trabajar con agilidad. Debemos despejar el camino para que, cuando tengamos el nuevo Clínic, seamos de hecho y realmente un único campus, y trabajemos de forma coordinada y unidos, independientemente de la institución por la que estemos contratados.
Necesitamos espacio ahora, y estamos trabajando en ello. En marzo inauguraremos los nuevos espacios en el Parque Científico, donde se instalarán tres grupos del IDIBAPS y también grupos de ISGlobal que actualmente están en el CEK. Además, estamos habilitando nuevos espacios polivalentes en el edificio Rostower y seguimos buscando más alternativas donde poder crecer.
La primera es la cohesión científica. Somos grandes desconocidos entre nosotros mismos; muchos grupos de investigación no saben qué hacen sus propios compañeros. Esto está favorecido por la dispersión de espacios que comentaba antes. Sí existen alianzas y colaboraciones entre grupos, y en los últimos años se han creado los programas de investigación para potenciarlo, pero no es suficiente. En un momento en el que la ciencia es más compleja que nunca, la interacción entre los diferentes grupos es imprescindible.
Después, también creo que debemos poner en valor la investigación clínica: hacemos mucha, pero tenemos margen de mejora. Y debemos aumentar la colaboración entre los profesionales traslacionales y los clínicos. Los grupos de investigación deben creer y promover que las preguntas que surgen de la clínica lleguen al laboratorio y, a la inversa, que las respuestas del laboratorio regresen a la clínica.
Finalmente, otra prioridad es la internacionalización. Tenemos profesionales que son referentes mundiales en su ámbito, reconocidos en todas partes, pero falta un conocimiento y reconocimiento institucionales. Como IDIBAPS debemos buscar sinergias y acuerdos con entidades internacionales.
Hemos de fomentar la cohesión científica. Somos grandes desconocidos entre nosotros mismos; muchos grupos de investigación no saben qué hacen sus propios compañeros
No podemos detenernos ni decrecer. Somos un barco enorme y, si paramos máquinas, iremos a la deriva. No debemos aumentar mucho el número de grupos, pero sí adaptarnos a las nuevas necesidades; debemos crecer en la diversidad de perfiles que incorporamos. Tenemos que estar muy atentos a la comunidad investigadora y evolucionar para adaptarnos a las nuevas necesidades que surjan en un entorno cambiante.
En este punto soy optimista. En estos meses he podido constatar que hay relevo, que contamos con perfiles jóvenes muy preparados, de gran valía y con muchas ganas. Desde la Dirección nos corresponde trabajar para acompañar a los jefes de grupo más veteranos, muchos de ellos líderes indiscutibles en su campo y responsables de que el IDIBAPS sea lo que es hoy, en el proceso de relevo, para asegurarnos de que se lleva a cabo de manera planificada, con tiempo, y que resulte lo más beneficioso posible para todos.
Soy optimista en cuanto al relevo generacional. En estos meses he podido constatar que contamos con perfiles jóvenes muy preparados, de gran valía y con muchas ganas
Todo lo relacionado con la asistencia. Yo atendía a pacientes oncológicos con melanoma, que requieren mucha dedicación y con quienes se crea un vínculo muy estrecho y durante mucho tiempo. Y eso lo echo de menos. También la relación personal con los compañeros asistenciales, a quienes ahora veo mucho menos.
Como un paso más hacia la normalidad. En los últimos años, hemos sido varias mujeres las nombradas para dirigir centros de investigación. En el IDIBAPS ha habido tres directores -Joan Rodés, Ramon Gomis y Elías Campo- con mucho carisma y con un peso específico muy importante en la investigación. En mi caso, cuando me planteé presentarme a la plaza, tuve que decirme a mí misma que no me pusiera un techo de cristal. No solo por el hecho de ser mujer, sino también por venir de una especialidad como la Dermatología, que rara vez se ve en cargos de dirección.
