En los últimos años han ganado presencia nuevas formas de consumo que plantean importantes retos para la salud pública: el «tusi» o «cocaína rosa», el óxido nitroso y las nuevas fórmulas de cannabis, como los comestibles con cannabinoides, el HHC o las mezclas con fármacos.
Según los datos de la Unidad de Toxicología Clínica del Hospital Clínic Barcelona, estas sustancias comparten tres elementos de riesgo: tienen una composición incierta, sus efectos son difíciles de prever y se asocian a patrones de policonsumo. Esto obliga a mantener una vigilancia toxicológica constante y a adaptar la atención sanitaria a nuevas formas de intoxicación.
¿Qué son las nuevas sustancias psicoactivas?
Las nuevas sustancias psicoactivas son drogas o productos que pueden alterar el sistema nervioso y que aparecen en nuevos formatos, combinaciones o fórmulas químicas.
El principal riesgo es que, con frecuencia, se consumen sin conocer exactamente su composición, su potencia o sus efectos. Pueden presentarse como productos «naturales», «legales» o aparentemente inofensivos, pero esta presentación no garantiza la ausencia de riesgos. Este fenómeno incluye productos que imitan drogas conocidas, mezclas de diversas sustancias y moléculas modificadas para eludir los controles legales.
Desde el punto de vista sanitario, el reto es doble: por un lado, los efectos pueden ser muy variables; por otro, algunas sustancias pueden no detectarse en los test rápidos habituales.
«Tusi» o «cocaína rosa»: un nombre que puede llevar a confusión
El «tusi», también conocido como «cocaína rosa» o «polvo rosa», preocupa porque su nombre puede inducir a error: a pesar de esta denominación, no es cocaína.
En realidad, suele tratarse de una mezcla de MDMA y ketamina, a la que con frecuencia se añade cafeína, entre otras sustancias. Se presenta en forma de polvo de color rosa y habitualmente se administra por vía intranasal. El color y el nombre comercial pueden hacer pensar que se trata de un producto identificable, pero no permiten conocer su composición exacta ni los riesgos que conlleva.
En el Hospital Clínic se ha observado un incremento importante de las atenciones en urgencias relacionadas con esta sustancia entre 2021 y 2025. Los casos han pasado de representar menos de una de cada cien atenciones relacionadas con drogas a casi tres de cada cien.
La principal preocupación es su composición mixta. El «tusi» combina sustancias con efectos diferentes sobre el sistema nervioso. Algunas pueden ser estimulantes; otras pueden alterar la percepción o favorecer la disociación. Esta combinación hace que la respuesta de cada persona sea menos predecible.
La presencia de ketamina es especialmente relevante, porque puede contribuir a su potencial adictivo y provocar daños físicos que, en algunos casos, pueden ser graves. Además, los análisis de orina realizados en urgencias muestran que suele aparecer en contextos de policonsumo, lo que incrementa su complejidad clínica.
