Un ensayo clínico realizado en Tanzania y Mozambique y publicado en la revista The Lancet Infectious Diseases concluye que ampliar el uso de pruebas diagnósticas moleculares en orina y heces, además de en esputo, para detectar tuberculosis en personas con VIH hospitalizadas no mejora el inicio temprano del tratamiento ni reduce la mortalidad a corto plazo. El estudio, liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), centro impulsado por la Fundación ”la Caixa”, y por FIND (Foundation of Innovative Diagnostics, Suiza) tenía como objetivo valorar la incorporación de nuevas pruebas moleculares a las estrategias diagnósticas actuales recomendadas por la OMS.
La tuberculosis, un diagnóstico complejo y una alta mortalidad
La tuberculosis sigue siendo la principal causa de muerte entre las personas que viven con VIH. El diagnóstico en esta población presenta importantes dificultades: los síntomas suelen ser inespecíficos, la enfermedad puede manifestarse fuera de los pulmones y muchas personas no pueden producir muestras de esputo, una secreción fundamental para el diagnóstico. Además, la carga bacteriana en muestras respiratorias de pacientes con VIH suele ser baja, lo que reduce la probabilidad de confirmación microbiológica.
Ante estas limitaciones, en los últimos años se han desarrollado estrategias diagnósticas alternativas basadas en muestras no invasivas como la orina o las heces, con el objetivo de mejorar la detección de la enfermedad y acelerar el inicio del tratamiento.
Cribado intensificado de tuberculosis en pacientes hospitalizados con VIH
El ensayo EXULTANT, financiado por la EDCTP, es un estudio multicéntrico y aleatorizado realizado en 11 hospitales de Tanzania y Mozambique. Incluyó a 1.172 personas adultas con VIH ingresadas en planta hospitalaria, independientemente de si presentaban síntomas de tuberculosis o no. El objetivo principal fue evaluar la proporción de pacientes con tuberculosis confirmada microbiológicamente que podían iniciar el tratamiento en las primeras 72 horas tras el ingreso. También se analizó el tiempo hasta el diagnóstico y el inicio del tratamiento, así como la mortalidad a las ocho semanas.
“Los y las participantes fueron asignados a dos grupos: el grupo intervención recibió un cribado ampliado con pruebas moleculares Xpert MTB/RIF Ultra en esputo, orina y heces, junto con una prueba de orina LF-LAM”, explica Marta Cossa, investigadora en el CISM y primera autora del estudio. “El grupo control siguió el protocolo estándar recomendado por la OMS, basado en la evaluación de síntomas y el uso selectivo de pruebas diagnósticas”.
El aumento de pruebas diagnósticas no adelanta el tratamiento ni reduce la mortalidad
Los resultados mostraron que el 16,0% de los pacientes del grupo con cribado ampliado iniciaron tratamiento en las primeras 72 horas, frente al 15,3% en el grupo estándar, sin diferencias estadísticamente significativas. Tampoco se observaron diferencias estadísticamente significativas en la mortalidad a ocho semanas entre el grupo intervención (25,8%) y el grupo control (28,8%).
En términos generales, la estrategia ampliada no aumentó el número de diagnósticos confirmados ni redujo el tiempo hasta el inicio del tratamiento. Aunque las pruebas moleculares en orina y heces permitieron identificar algunos casos adicionales de tuberculosis, la prueba LF-LAM en orina fue la que identificó el mayor número de casos. Sin embargo, este mayor rendimiento diagnóstico no se tradujo en un inicio precoz del tratamiento ni en una reducción de la mortalidad a las ocho semanas, lo que plantea interrogantes sobre el rendimiento diagnóstico del test y sugiere seguir evaluando la precisión de la prueba.
“Aproximadamente la mitad de los pacientes pudieron proporcionar muestras de esputo, lo que refuerza el papel de orina y heces como alternativas para el diagnóstico”, explica Alberto García-Basteiro, investigador en ISGlobal, médico adjunto del Servicio de Medicina Preventiva y Epidemiología del Hospital Clínic de Barcelona e investigador principal de EXULTANT. “Futuros estudios deberán centrarse en optimizar los algoritmos diagnósticos y mejorar la implementación de las pruebas disponibles en personas con VIH hospitalizadas”, concluye.
Referencia
Cossa, M., Ndege, R., Meggi, B., Mangu, C., Leukes, V., Sabi, I., Khosa, C., Kivuma, B., Nguenha, D., Riess, F., Fernández-Escobar, C., de la Torre-Perez, L., Manjate, P., Weisser, M., Machiana, A., Zachariah, C., Tagliani, E., Ehrlich, J., Buech, J., … Garcia-Basteiro, A. L. (2026). Expanding Xpert MTB/RIF Ultra and lateral flow urine lipoarabinomannan testing for diagnosis of tuberculosis among adults living with HIV admitted to hospitals in Tanzania and Mozambique (EXULTANT): A randomised controlled trial. The Lancet Infectious Diseases, 26
