Las sesiones grupales del proyecto “El corazón del museo” han finalizado tras ocho semanas de trabajo conjunto entre profesionales del Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) y del Servicio de Cardiología del Hospital Clínic Barcelona.
Se trata de una propuesta innovadora que utiliza las artes visuales, la creatividad y el entorno museístico como herramienta complementaria para mejorar el bienestar emocional de personas que han sobrevivido a una muerte súbita recuperada.
A través de un estudio clínico aleatorizado, el equipo investigador quiere determinar si las artes pueden ser una herramienta complementaria para reducir el impacto emocional de la experiencia y facilitar la rehabilitación física, social y psicológica de las personas afectadas.
“Después de superar una etapa de enfermedad, participar en el proyecto del Cor del Museu ha sido una experiencia especialmente significativa para mí. Ha sido mucho más que una colaboración: ha representado una manera de reconectar, de recuperar la confianza y de volver a sentirme útil y motivado”, explica Joan, uno de los pacientes que han participado en las sesiones. “He vivido el proyecto con una intensidad y un agradecimiento especiales, valorando cada momento y cada aprendizaje. Sin duda, me ha ayudado a cerrar una etapa difícil y a abrir otra nueva con más fuerza, ilusión y sentido”, añade.
Un proyecto destinado a personas que han vivido un evento vital extremo
La muerte súbita es un episodio inesperado de parada cardíaca que afecta cada año a miles de personas. Quienes la superan suelen pasar por períodos de hospitalización prolongados y por procedimientos médicos invasivos. Aunque se recuperen físicamente, es habitual que puedan presentar ansiedad, miedo, fragilidad emocional y dificultades para retomar la vida cotidiana.
“El corazón del museo” se dirige específicamente a este colectivo. El programa tiene como objetivos:
- reducir los síntomas depresivos,
- mejorar el estado emocional y la calidad de vida,
- impulsar la adherencia al tratamiento,
- facilitar la reinserción social y laboral,
- y fomentar hábitos culturales como recurso de bienestar a largo plazo.
Ocho semanas de sesiones creativas en el MNAC
Las actividades se han llevado a cabo en formato grupal en las salas y espacios del MNAC, guiadas por profesionales de la mediación cultural y por profesionales del Clínic. Cada una de las 10 sesiones ha abordado un tema clave de la rehabilitación a través del arte:
- Tejiendo vínculos: red de apoyo y confianza
- Renovando el lienzo: redefiniendo la salud y el bienestar
- De la paleta al plato: consejos nutricionales explicados desde el arte
- Relato propio: arte, creatividad y reflexión personal
- Caminar como un acto de creación
- Reflejos: retratos y autorretrato
- Retrato simbólico
- Cuerpo y movimiento
- Puntos de vista: paisajes exteriores e interiores
- El trazo femenino: singularidades y retos sociales
Este formato grupal ha permitido generar un espacio seguro y de apoyo entre iguales, un elemento especialmente relevante para personas que comparten la experiencia de haber estado en riesgo vital.
“Este es un proyecto de investigación diferente a los otros a los que estamos acostumbrados; es un ensayo clínico aleatorizado con una intervención basada en el arte que añade charlas y educación en salud, nutrición, ejercicio, perspectiva de género y psicología”, explica Rut Andrea, cardióloga del Clínic. “Desde el punto de vista de los profesionales que participamos, estamos muy motivados con el proyecto y vivimos cada sesión con intensidad y emoción. Todos estamos aprendiendo y disfrutando de la experiencia”, añade.
Un estudio clínico para medir el impacto del binomio arte-salud
A diferencia de otros programas culturales, “El corazón del museo” está concebido como un ensayo clínico aleatorizado, en el que los pacientes participantes se distribuyen en dos grupos: uno recibe la intervención y el otro sigue el proceso habitual de control clínico.
Mediante escalas validadas internacionalmente, el equipo investigador evalúa:
- depresión y estado de ánimo,
- bienestar emocional,
- adherencia a los tratamientos farmacológicos,
- calidad de vida,
- reinserción social y laboral.
Este enfoque permitirá determinar si las artes pueden actuar como terapia coadyuvante, complementando el tratamiento médico tradicional.
Una colaboración que consolida al museo como espacio salutogénico
Para el MNAC, el proyecto refuerza la idea del museo como entorno de salud: un espacio que promueve la calma, la reflexión, la conexión con uno mismo y con los demás. Las educadoras especializadas han integrado técnicas de pensamiento visual, atención plena, movimiento y creación artística para activar las obras del museo en clave terapéutica.
A través de este proyecto, explica Guillem d’Efak, jefe de Acción Comunitaria, Programas Públicos y Comunicación del MNAC, “el museo se activa como un espacio de salud, donde las obras, los recorridos y la mediación generan experiencias que impactan en el bienestar de las personas. Se configura como un entorno de cuidado y relación, integrado con el sistema de salud, capaz de acompañar procesos de recuperación desde la experiencia artística”.
Los equipos del Clínic y del MNAC coinciden en que las artes pueden ser un complemento potente en el acompañamiento emocional de pacientes que han vivido eventos críticos, contribuyendo a humanizar la atención sanitaria y a ampliar los recursos de recuperación.
El proyecto se enmarca en el Programa de Artes en Salud del Hospital Clínic, que incorpora la cultura como un activo de salud con el objetivo de promover el bienestar emocional de pacientes y profesionales. Este programa se coordina desde el Área de Responsabilidad Social del Clínic, desde la perspectiva de la humanización hospitalaria, y aglutina distintas líneas de actuación en alianza con las principales instituciones culturales.
