En verano pasamos más horas fuera de casa, hacemos picnics, vamos a la playa o preparamos comidas que a menudo pasan más tiempo a temperatura ambiente. Estas situaciones, sumadas al calor, crean el escenario ideal para que bacterias como la Salmonella, la Listeria, el E. coli o el Campylobacter se multipliquen con mayor facilidad.
Para evitar riesgos, la dietista y nutricionista del Clínic Carla Mestre recuerda cinco medidas básicas que pueden ayudar a prevenir las intoxicaciones alimentarias.
1. Vigila la temperatura de seguridad de los alimentos
El calor favorece el crecimiento de bacterias y aumenta el riesgo de contaminación alimentaria. Por ello es importante evitar la denominada "zona de peligro", entre los 4 °C y los 60 °C.
“Evita mantener los alimentos en la zona de peligro, entre 4 y 60 grados, ya que es la temperatura en la que las bacterias se multiplican más fácilmente”, explica Carla Mestre.
- Conserva los alimentos refrigerados por debajo de los 4 °C.
- Mantén los alimentos congelados hasta el momento de utilizarlos.
- Asegúrate de que los platos calientes se mantengan por encima de los 60 °C.
- Evita dejar alimentos sensibles expuestos al calor durante periodos prolongados.
2. Cocina bien los alimentos más sensibles
Algunos alimentos requieren una atención especial durante los meses de verano porque son más susceptibles de contaminarse.
- Cocina bien la carne y el pescado antes de consumirlos.
- Vigila especialmente las preparaciones con huevo, como tortillas, mayonesas o ensaladillas.
- Elige siempre productos lácteos pasteurizados.
- Conserva estos alimentos refrigerados hasta el momento de consumirlos.
3. Respeta la regla de las dos horas
Cuando los alimentos perecederos permanecen demasiado tiempo a temperatura ambiente, las bacterias pueden multiplicarse rápidamente.
- No dejes alimentos perecederos fuera de la nevera más de dos horas.
- Si la temperatura supera los 32 °C, reduce este tiempo a una hora.
- Guarda las sobras en la nevera lo antes posible.
- Planifica las comidas al aire libre para que los alimentos pasen el menor tiempo posible expuestos al calor.
4. Mantén una buena higiene y evita la contaminación cruzada
La higiene sigue siendo una de las medidas más eficaces para prevenir las intoxicaciones alimentarias.
- Lávate las manos antes de cocinar y antes de comer.
- Limpia regularmente las superficies y los utensilios de cocina.
- Separa los alimentos crudos de los alimentos cocinados.
- Utiliza cuchillos, tablas de cortar o superficies diferentes siempre que sea posible.
“Esto evita que las bacterias pasen de un alimento a otro a través de los utensilios”, destaca Carla Mestre.
5. No rompas la cadena de frío
Las excursiones, los pícnics o los días de playa obligan a extremar las precauciones con la conservación de los alimentos.
- Utiliza neveras portátiles con acumuladores de frío para transportar alimentos perecederos.
- Abre la nevera portátil solo cuando sea necesario.
- Mantén los alimentos refrigerados durante todo el trayecto.
- Recuerda que un alimento descongelado solo puede volver a congelarse si previamente se ha cocinado.
¿Cuándo hay que consultar a un profesional sanitario?
Una intoxicación alimentaria puede provocar distintos síntomas que, en algunos casos, requieren atención médica.
- Consulta con un profesional sanitario si presentas náuseas, vómitos, diarrea o dolor abdominal.
- Presta especial atención si aparece fiebre.
- Acude a urgencias si los síntomas son intensos o persistentes.
- Mantén una buena hidratación mientras duren las molestias.
Como indica Carla Mestre: “Igual que proteges tu piel del sol, protege la comida del calor”.
