El próximo 12 de agosto podrá observarse un eclipse solar que será total en el sur de Cataluña y parcial en el resto del territorio. Este tipo de fenómenos despiertan fascinación porque alteran la luz del día y permiten ver, en tiempo real, el movimiento de la Luna delante del Sol. Sin embargo, también implican un riesgo real para la salud visual si no se observan con las medidas de protección adecuadas. En los próximos años tendrá lugar la denominada «tríada de eclipses» (2026, 2027 y 2028) y, por tanto, es importante conocer las medidas de protección ocular para evitar daños irreversibles en la retina.
Los especialistas en oftalmología insisten en que mirar al Sol sin la protección adecuada puede provocar lesiones permanentes en la retina, incluso después de solo unos segundos de exposición. Esto es lo que se conoce como retinopatía solar o retinopatía por eclipse.
¿Qué es exactamente la retinopatía solar?
Según un artículo divulgativo publicado en JAMA Ophthalmology, observar un eclipse sin la protección ocular adecuada puede causar daños graves en la retina e incluso provocar una disminución de la visión y/o una mancha oscura central (escotoma) permanente. Este fenómeno ocurre porque la luz solar produce un efecto fotoquímico y fototérmico y, de alguna manera, «quema» la mácula, la parte central de la retina responsable de la visión central, la lectura y el reconocimiento de caras.
Los estudios clínicos muestran que este daño afecta especialmente al epitelio pigmentario de la retina y a los fotorreceptores de la fóvea, situada en la parte central de la mácula y que constituye la zona de máxima precisión visual. En casos documentados tras el eclipse de 2017 en Estados Unidos, las pruebas de imagen retiniana, como la tomografía de coherencia óptica (OCT), revelaron lesiones compatibles con quemaduras solares en la retina.
Los síntomas pueden aparecer horas o días después de la exposición y, en la mayoría de los casos, afectan a ambos ojos:
- Visión borrosa.
- Mancha oscura en el centro de la visión.
- Deformación de las líneas o distorsión de las imágenes.
- Alteración de la percepción de los colores.
- Sensibilidad a la luz.
Las lesiones son indoloras, por lo que no somos conscientes de ellas mientras se produce el daño. El grado de lesión retiniana depende de la intensidad y la duración de la exposición, así como de la susceptibilidad individual. Los niños, los jóvenes y las personas con enfermedades retinianas previas tienen un mayor riesgo de sufrir retinopatía solar.
En algunos pacientes puede haber una recuperación total o parcial, pero otros presentan secuelas permanentes. Actualmente, no existe un tratamiento claramente eficaz para revertir el daño producido en la retina.
¿Por qué un eclipse es especialmente peligroso para la vista?
El riesgo no radica en que el Sol sea más potente durante un eclipse, sino en que la disminución de la luz cuando la Luna lo cubre produce una falsa sensación de seguridad y hace que podamos mirar al Sol de forma más directa sin deslumbrarnos. En un eclipse parcial, el Sol sigue siendo lo suficientemente intenso como para lesionar la retina y, de hecho, los estudios sugieren que los eclipses parciales cercanos a la totalidad son los que más lesiones retinianas provocan, precisamente por esa falsa sensación de seguridad.
Aunque durante un eclipse total, en el momento exacto de la totalidad, no se produce radiación solar, los oftalmólogos recomiendan no quitarse las gafas de protección mientras se observa directamente el eclipse, ya que la totalidad puede durar solo unos segundos y no siempre se sabe con exactitud cuándo empieza y cuándo termina. Unos segundos de exposición cuando reaparece la luz solar pueden ser suficientes para provocar lesiones.
La única protección segura: gafas homologadas
Para observar un eclipse solar de forma segura se recomienda utilizar exclusivamente gafas homologadas específicas para la observación solar, identificadas con la referencia internacional ISO 12312-2, así como con el marcado CE, que indica que las gafas cumplen las normas de seguridad y los requisitos legales para su comercialización en la Unión Europea.
Estas gafas están diseñadas para filtrar prácticamente toda la radiación solar nociva y reducir la intensidad de la luz hasta niveles seguros para la retina. Las gafas de sol convencionales, aunque sean muy oscuras, no ofrecen una protección suficiente y no deben utilizarse para observar el eclipse.
Tampoco sirven soluciones caseras como cristales ahumados, radiografías antiguas, CD, negativos fotográficos o filtros improvisados, ya que no bloquean adecuadamente la radiación ultravioleta ni la infrarroja. Antes de utilizar las gafas conviene comprobar que no presenten arañazos, perforaciones o zonas deterioradas, y es recomendable adquirirlas únicamente a fabricantes o distribuidores de confianza.
Cuidado con los telescopios, las cámaras y los prismáticos
Los instrumentos ópticos concentran la luz solar y multiplican el riesgo. Observar el Sol con prismáticos o telescopios sin filtros solares profesionales puede causar lesiones instantáneas en la retina.
Las gafas para eclipses tampoco protegen si se observa a través de un telescopio o unos prismáticos sin un filtro frontal adecuado.
Formas seguras de disfrutar del eclipse
Siempre que sea posible, se recomienda evitar mirar directamente al Sol durante el eclipse sin la protección ocular adecuada. Una forma más segura de observar el eclipse y disfrutar de la experiencia es mediante métodos de observación indirecta como los siguientes:
- Proyección con un orificio estenopeico: una cartulina con un pequeño orificio permite proyectar la imagen del Sol eclipsado sobre una superficie clara. Es un sistema completamente seguro y muy recomendable para los niños.
- Las sombras de los árboles: durante el eclipse, los espacios entre las hojas actúan como cientos de pequeñas cámaras estenopeicas. En el suelo aparecen decenas de pequeños soles parcialmente eclipsados.
Consejos prácticos para observar el eclipse
Para disfrutar del eclipse en buenas condiciones, es preferible elegir espacios abiertos y con una visión despejada del horizonte, como miradores, playas o zonas elevadas alejadas de edificios y árboles que puedan dificultar la observación.
Como el fenómeno tendrá lugar en pleno mes de agosto, también es recomendable ir preparado para el calor: llevar agua, gorra, protector solar y llegar con antelación ayudará a vivir la experiencia con mayor comodidad. En el caso de los niños, es necesario extremar la vigilancia, ya que pueden quitarse las gafas de protección o mirar al Sol directamente de forma impulsiva.
¿Cuándo hay que consultar a un oftalmólogo?
Si después del eclipse aparecen los siguientes síntomas:
- Visión borrosa persistente.
- Una mancha oscura fija en el centro de la visión.
- Dificultad para leer.
- Visión de líneas torcidas o distorsión de las imágenes.
Los expertos recomiendan acudir cuanto antes a un oftalmólogo. Las pruebas de imagen retiniana, como la OCT (Tomografía de Coherencia Óptica), pueden detectar lesiones compatibles con retinopatía solar.
El eclipse será, sin duda, uno de los fenómenos astronómicos más especiales visibles este verano y durante los dos próximos años. Observarlo de forma segura es sencillo y permite disfrutar de él sin poner en riesgo una parte tan delicada e irremplazable como la retina.
INFORMACIÓN DOCUMENTADA POR:
Dra. Carolina Bernal, oftalmòloga de l’Institut Clínic d’Oftalmologia, Hospital Clínic Barcelona.
