En este contexto, dos estudios recientes desarrollados en el marco del proyecto COLONPREV aportan nuevos datos para entender mejor cómo funcionan las estrategias de cribado. Este proyecto es un gran estudio multicéntrico coordinado por el Clínic Barcelona–IDIBAPS, en el marco del Clínic Barcelona Comprehensive Cancer Centre, y el Hospital Universitario de Canarias, con la participación de hospitales y programas de cribado de diversas comunidades autónomas.
El cáncer colorrectal y la importancia del cribado
El cáncer colorrectal es uno de los tumores más frecuentes y una de las principales causas de mortalidad por cáncer. A menudo se origina a partir de pólipos o lesiones precancerosas que se desarrollan lentamente y que pueden detectarse y extirparse antes de que evolucionen. Por ello, participar en los programas de cribado es esencial para detectar el cáncer en fases iniciales o incluso prevenirlo.
En Cataluña y en el resto del Estado, el cribado se realiza mediante una prueba sencilla de sangre oculta en heces (FIT). Cuando el resultado es positivo, se deriva a la persona a una colonoscopia, que permite visualizar el colon y eliminar lesiones.
La validación de esta estrategia de cribado se ha llevado a cabo a través del estudio COLONPREV, coordinado por el Dr. Antoni Castells, director asistencial del Hospital Clínic Barcelona, jefe del grupo Oncología gastrointestinal y pancreática del IDIBAPS y del CIBERehd, y catedrático de Gastroenterología de la Universidad de Barcelona; y por el Dr. Enrique Quintero, gastroenterólogo del Hospital Universitario de Canarias y catedrático de la Universidad de La Laguna en Tenerife. Este estudio determinó que la prueba FIT y la colonoscopia son equivalentes para detectar el cáncer colorrectal.
¿Qué lesiones se detectan con cada estrategia?
El primero de los trabajos de COLONPREV, publicado como research letter en la revista Gastroenterology, analiza cómo son las lesiones descubiertas cuando la colonoscopia se realiza de dos maneras diferentes: como prueba inicial de cribado o después de un resultado positivo en el test FIT.
El estudio muestra que las personas que llegan a una colonoscopia tras un FIT positivo suelen presentar lesiones más evolucionadas. Son lesiones que, en general, son de mayor tamaño y tienen características histológicas que indican una mayor progresión.
En cambio, cuando la colonoscopia se utiliza directamente como prueba de cribado, se observan muchos más pólipos en conjunto, incluyendo lesiones pequeñas o incipientes que pueden no evolucionar nunca hacia un tumor o tardar años en hacerlo.
“Esta diferencia indica que las dos estrategias se complementan: el FIT funciona como una prueba de selección que identifica a las personas con mayor probabilidad de tener lesiones relevantes, y la colonoscopia permite tratarlas precozmente o detectar otras lesiones que no han dado señales en el test”, apunta Antoni Castells.
El cribado es igual de efectivo en hombres y mujeres y en todos los rangos de edad estudiados
El segundo estudio, publicado en United European Gastroenterology Journal, analiza si la efectividad del cribado varía en función del sexo o de la edad de las personas participantes. En él se incluyeron más de 53.000 personas de 50 a 69 años, invitadas a realizarse una colonoscopia única o bien un test FIT periódico.
Los resultados indican que tanto el FIT como la colonoscopia reducen de manera similar los nuevos casos de cáncer colorrectal y las muertes por esta enfermedad en hombres y mujeres y en todos los rangos de edad analizados. También se confirma que la participación es más alta cuando se ofrece el FIT, un elemento clave para llegar a más población y, por tanto, mejorar el impacto del programa.
Aunque los hombres y las personas de mayor edad tienen un riesgo inicial más alto de desarrollar cáncer colorrectal, el beneficio del cribado se mantiene igualmente para todos los grupos.
Un mensaje clave: participar en el cribado salva vidas
Además de los resultados de los dos estudios, un comentario publicado recientemente en la revista Gastroenterology y firmado, entre otros, por el Dr. Antoni Castells, reflexiona sobre el papel de las distintas estrategias de cribado y destaca que lo más importante no es elegir una única prueba, sino garantizar que la población participe en el programa.
Según el comentario, la colonoscopia y el test de sangre oculta en heces tienen funciones complementarias y son igualmente relevantes dentro de un sistema de cribado organizado que priorice la accesibilidad, la eficiencia y el impacto en salud pública.
“El objetivo no es decidir qué prueba es la ‘mejor’, sino conseguir que la población participe en el programa. La colonoscopia y el FIT son herramientas complementarias que, bien utilizadas, permiten prevenir más casos y reducir la mortalidad del cáncer colorrectal.”, concluye el Dr. Castells.
Referencia de los estudios:
Castells A, Quintero E, Pellisé M, Frías-Arrocha E, Hernández C, Serra-Burriel M; COLONPREV Study Investigators. Characteristics of Colonoscopy- and Fecal Immunochemical Test-Based Screen-Detected Premalignant Neoplastic Lesions: Results From the COLONPREV Study. Gastroenterology. 2026 Mar;170(3):627-630. doi: 10.1053/j.gastro.2025.10.018.
Castells A, Quintero E, Serra-Burriel M, Bujanda L, Castán-Cameo S, Cubiella J, Díaz-Tasende J, Lanas Á, Ono A, Coll-Vinent B, Frías-Arrocha E, Hernández C, Jover R, Andreu M, Carballo F, Morillas JD, Salas D; COLONPREV study investigators. Sex- and Age-Stratified Outcomes of Colonoscopy Versus Faecal Immunochemical Testing: Post-Analysis of the COLONPREV Study. United European Gastroenterol J. 2026 Mar;14(2):e70169. doi: 10.1002/ueg2.70169.
Ladabaum U, Weinberg DS, Castells A. Can Colonoscopy Still Be Promoted as the Best Choice for Colorectal Cancer Screening?. Gastroenterology. 2026 Mar;170(3):456-462. doi: 10.1053/j.gastro.2025.12.026.
