El Clínic-IDIBAPS ha tenido una participación relevante en este informe a través de dos de los tres comisionados españoles: Pere Ginès, consultor sénior del Servicio de Hepatología del Hospital Clínic, catedrático de Medicina de la Universidad de Barcelona y jefe del grupo Enfermedades crónicas del hígado: mecanismos moleculares y consecuencias clínicas del IDIBAPS y del CIBEREHD, y Núria Fabrellas, catedrática de Enfermería de salud pública y comunitaria de la Facultad de Enfermería de la Universidad de Barcelona e investigadora del mismo grupo.
Una crisis con un alto impacto económico y causas evitables
El informe pone de manifiesto que las enfermedades hepáticas representan una carga sanitaria y económica muy significativa. De hecho, estima que, en ausencia de estas enfermedades, la economía de los países europeos sería aproximadamente 55.000 millones de euros mayor cada año, debido principalmente a la pérdida de productividad y a las muertes prematuras.
El consumo de alcohol y la obesidad, junto con las hepatitis víricas, siguen siendo las principales causas de mortalidad relacionada con el hígado en Europa. Se trata de factores en gran parte evitables, fuertemente influidos por los llamados determinantes comerciales de la salud, como el marketing, el precio y la disponibilidad del alcohol y de los alimentos poco saludables. El informe subraya la necesidad de aplicar regulaciones más estrictas y políticas públicas que favorezcan entornos más saludables.
Además, muchas personas siguen llegando al sistema sanitario demasiado tarde. El diagnóstico tardío de las enfermedades hepáticas limita las opciones terapéuticas y empeora el pronóstico, aunque la detección precoz podría prevenir la progresión hacia la cirrosis o el cáncer de hígado y salvar muchas vidas.
“La realidad de los pacientes nos muestra que aún llegamos tarde; identificar el riesgo hepático antes es clave para cambiar el curso de la enfermedad”, señala Núria Fabrellas.
Recomendaciones clave para las políticas públicas
La Comisión hace un llamamiento a una acción política coordinada a escala europea y nacional. Entre las principales recomendaciones destacan la introducción de advertencias sanitarias en las bebidas alcohólicas y la restricción de la publicidad digital, especialmente la dirigida a jóvenes; una regulación más firme del marketing y la fiscalidad del alcohol y de los alimentos ultraprocesados; la ampliación del cribado y del acceso al tratamiento de las hepatitis víricas, especialmente en poblaciones vulnerables; y el refuerzo de modelos de atención integrada entre la atención primaria, la especializada y el ámbito comunitario.
“Disponemos de la evidencia científica y de las herramientas clínicas necesarias; el reto ahora es implementarlas de manera homogénea y efectiva en toda Europa”, destaca Pere Ginès, comisionado del informe.
Tres prioridades para cambiar el rumbo
Finalmente, el informe identifica tres prioridades claras para avanzar de forma decidida: situar las enfermedades hepáticas como una prioridad de salud pública; mejorar el diagnóstico precoz y el tratamiento mediante una atención coordinada para pacientes, a menudo con múltiples patologías; y abordar las causas estructurales de la enfermedad, como el consumo de alcohol y las dietas no saludables. Según la Comisión, Europa se encuentra en un momento clave para transformar la evidencia científica en acción y revertir una tendencia que aún está a tiempo de cambiar.
Artículo de referencia
Karlsen T, Hutchinson S, Zelber-Sagi S et al.
Implementing sustainable liver health in Europe: a second EASL–Lancet Commission
The Lancet, 2026; 407, 1825-1890
