El proyecto, con Eduard Vieta, jefe del grupo de investigación y director del Instituto de Neurociencias del Hospital Clínic, como último autor, y Vincenzo Oliva, investigador del mismo grupo, como primer autor, ha revisado 22 revisiones sistemáticas con metaanálisis que agrupan 398 estudios sobre el tema y ha analizado las 162 asociaciones relacionadas con la salud mental sintetizadas en estos metaanálisis. Hasta ahora, la evidencia estaba fragmentada en estudios centrados en problemas o poblaciones concretas, sin un análisis conjunto que permitiera determinar qué desigualdades contaban con el respaldo científico más sólido.
"No solo hemos querido recopilar lo que se ha publicado, sino determinar hasta qué punto podemos confiar en cada una de las asociaciones observadas", explica Oliva. "Esto nos permite distinguir las desigualdades respaldadas por una evidencia especialmente robusta de aquellas en las que todavía necesitamos más investigación".
Los resultados muestran que las personas lesbianas, gais y bisexuales, tanto adolescentes como adultas, presentan aproximadamente el doble de riesgo de padecer trastornos depresivos y más del doble de riesgo de intentar suicidarse que las personas heterosexuales. Al mismo tiempo, las desigualdades no son homogéneas dentro del colectivo LGBTQIA+: las personas bisexuales presentan más sintomatología ansiosa y un mayor riesgo de autolesiones no suicidas que las personas lesbianas o gais.
También existen diferencias significativas en los comportamientos relacionados con los trastornos de la conducta alimentaria. Entre los adolescentes, las personas gais presentan con mayor frecuencia conductas de dieta y conductas purgativas que los chicos heterosexuales de la misma edad. Además, la alteración de la imagen corporal muestra un gradiente consistente según el sexo y la orientación sexual, con los niveles más altos entre las mujeres heterosexuales y progresivamente más bajos entre las mujeres lesbianas, los hombres gais y los hombres heterosexuales.
Más prevención, detección precoz y una atención inclusiva
El estudio pone de manifiesto la necesidad de desarrollar estrategias inclusivas de prevención y detección precoz, mejorar la atención en salud mental y abordar factores sociales y estructurales, como el estigma y la discriminación, que pueden contribuir a estas desigualdades.
"En la consulta, estas desigualdades deben traducirse en una mayor capacidad para identificar precozmente a las personas en riesgo. Conocer las vulnerabilidades específicas de las personas LGBTQIA+ puede ayudarnos a incorporarlas de forma sistemática a la evaluación clínica y a adaptar mejor el seguimiento y las intervenciones a las necesidades de cada paciente", señala Vieta.
Asimismo, se han detectado lagunas de conocimiento, especialmente en lo que respecta al acceso y la calidad de la atención en este colectivo, los trastornos mentales graves y las poblaciones procedentes de contextos geográficos poco representados. Los autores proponen orientar la investigación hacia estos ámbitos y promover estudios longitudinales que permitan comprender mejor los mecanismos que explican estas desigualdades.
Estudio de referencia
Mental health disparities in LGBTQIA+ populations: an umbrella review of systematic reviews and meta-analyses. Vincenzo Oliva et al. World Psychiatry. 2026.
