La Hospitalización a Domicilio (HDOM) es, en esencia, un hospital sin paredes: permite recibir el mismo tratamiento que dentro del hospital, pero sin salir de casa.
A pesar de los buenos resultados, el modelo todavía afronta retos importantes para seguir creciendo y consolidándose. Algunos son comunes a muchos sistemas de salud, otros están vinculados a la transformación de la sociedad y al papel de la tecnología.
Atender a una población cada vez más frágil
La primera gran dificultad es el envejecimiento de la población y el aumento de las enfermedades crónicas. Cada vez atendemos a más personas frágiles, que necesitan una mirada integral, no solo centrada en una enfermedad concreta. La coordinación con la atención primaria, con los equipos de geriatría y con los servicios sociales es clave para garantizar que la persona pueda seguir viviendo en casa con seguridad y apoyo.
Incorporar nuevas áreas clínicas
La HDOM ya no es solo para infecciones o patologías habituales. Hoy también atendemos a personas tras una intervención quirúrgica, trasplantes, procesos hematológicos o trastornos de salud mental. El reto es adaptar protocolos, equipos y circuitos para dar respuesta a necesidades cada vez más complejas, sin perder la seguridad que caracteriza el ingreso hospitalario.
La tecnología como aliada
Otro reto es la incorporación de la telemedicina y de los dispositivos conectados. Hoy podemos monitorizar la tensión arterial, el oxígeno o incluso el electrocardiograma desde casa y enviar la información en tiempo real al equipo asistencial. Pero esto requiere inversión, formación y, sobre todo, garantizar que la tecnología sea fácil de usar. La innovación debe ir de la mano de la humanización: no se trata solo de tener datos, sino de saber interpretarlos y acompañar a la persona.
Seguridad clínica en el domicilio
Un aspecto fundamental de la HDOM es garantizar que la atención en casa sea tan segura como dentro del hospital. Los protocolos de respuesta rápida, el acceso a pruebas complementarias y la disponibilidad de equipos multidisciplinares aseguran que cualquier complicación pueda detectarse y resolverse de manera precoz. Los datos muestran que las personas ingresadas en casa tienen un menor riesgo de sufrir infecciones hospitalarias y viven el proceso con menos interrupciones y mayor confort.
La experiencia de las personas y las familias
La satisfacción de las personas atendidas y de su entorno es extraordinariamente alta. En el Clínic evaluamos de forma sistemática la experiencia de pacientes y cuidadores, y el resultado es un Net Promoter Score (NPS) medio de 94 sobre 100, una cifra muy poco frecuente en entornos sanitarios. Las personas valoran especialmente la proximidad de los equipos, la comodidad de recibir la atención sin salir de casa y la posibilidad de mantener sus rutinas cotidianas.
Mirando hacia el futuro
La Hospitalización a Domicilio es una de las grandes apuestas para transformar la manera en que entendemos la sanidad. Permite atender a personas cada vez más complejas, incorporar nuevas áreas clínicas y hacerlo sin renunciar a la seguridad ni a la calidad. Los retos son grandes, pero también lo son las oportunidades. Un hospital sin paredes, flexible y cercano, es una de las claves para afrontar el futuro de nuestra salud.
