La investigación no ha sido ajena a las desigualdades sociales. Durante décadas, y aún hoy, las personas LGTBIQA+ han afrontado barreras que dificultan su desarrollo profesional y personal. La falta de referentes, la presión para ocultar la identidad o las actitudes discriminatorias han condicionado muchas carreras. Dar visibilidad a estas trayectorias no solo es un acto de reconocimiento, sino también una herramienta para construir entornos científicos más inclusivos, diversos y justos.
En este marco, destacamos cinco figuras clave de la historia de la ciencia pertenecientes al colectivo LGTBIQA+:
Alan Turing (1912–1954)
Matemático, criptógrafo y pionero de la informática moderna, Alan Turing es considerado uno de los padres de la computación. Sus contribuciones fueron decisivas durante la Segunda Guerra Mundial, ya que logró descifrar los códigos nazis, lo que contribuyó de manera determinante a la victoria aliada.
A pesar de este impacto histórico, su carrera se vio truncada en 1952 cuando su homosexualidad fue descubierta, juzgada y criminalizada en el Reino Unido. Para evitar ser encarcelado, Turing aceptó la castración química, lo que le provocó un deterioro físico y emocional que acabó llevándolo al suicidio.
Sally Ride (1951–2012)
Física y astronauta de la NASA, Sally Ride fue la primera mujer estadounidense en viajar al espacio. También destacó por su compromiso con la educación y por fomentar vocaciones científicas entre niñas y jóvenes. Durante gran parte de su vida, sin embargo, mantuvo su orientación sexual en el ámbito privado para evitar que su mensaje fuera cuestionado. Tras su muerte, se hizo pública su relación de más de 25 años con la escritora Tam O’Shaughnessy, con quien había cofundado la iniciativa educativa Sally Ride Science. Su legado combina excelencia científica y activismo por la igualdad de oportunidades en STEM.
Pío del Río Hortega (1882–1945)
Médico e investigador español, Pío del Río Hortega es reconocido por haber descubierto la microglía, un tipo celular que acompaña a las neuronas y que es básico para el correcto funcionamiento del sistema nervioso, lo que le valió dos candidaturas al Premio Nobel de Medicina.
Pío del Río Hortega fue discípulo de Santiago Ramón y Cajal. Siguió sus investigaciones y mejoró sus tinciones, lo que le permitió el descubrimiento del nuevo tipo celular. No obstante, las “desavenencias” que ambos fueron acumulando hicieron que Cajal acabara expulsando a Río Hortega de su laboratorio.
En pleno siglo XX, Río Hortega no aireaba su homosexualidad, pero tampoco la ocultaba. De ideología progresista, tuvo que exiliarse a Buenos Aires, donde murió junto a su “amigo íntimo”, Nicolás Gómez del Moral, en 1945.
Ben Barres (1954–2017)
Ben Barres fue un neurobiólogo estadounidense pionero en el estudio de las interacciones entre neuronas y células gliales, esenciales para comprender el funcionamiento del cerebro.
Realizó su transición de género en 1997 y se convirtió en el primer científico abiertamente trans en ingresar en la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos.
Su experiencia antes y después de la transición le permitió denunciar las desigualdades de género en la ciencia y visibilizar las dificultades específicas de las personas trans en el ámbito académico. Barres combinó su excelencia científica con un fuerte compromiso por la igualdad y la inclusión.
Sara Josephine Baker (1873–1945)
Médica y pionera de la salud pública en Estados Unidos, Sara Josephine Baker dedicó su carrera a reducir la mortalidad infantil y mejorar las condiciones sanitarias de las poblaciones más vulnerables, especialmente las comunidades inmigrantes de Nueva York.
Fue la primera persona estadounidense en obtener un doctorado en salud pública y la primera directora del Bureau of Child Hygiene. Sus políticas e intervenciones salvaron decenas de miles de vidas infantiles.
Además, Baker desafió los roles de género de su época y fue una activa defensora del sufragio femenino. Su vida personal, en un contexto social conservador, también refleja la complejidad de visibilizar orientaciones sexuales disidentes.
Reconocer estas figuras es también recordar que el progreso científico se ha construido a menudo a pesar de las desigualdades, y que avanzar hacia entornos más inclusivos es clave para garantizar el futuro de la ciencia. Porque la ciencia solo puede ser excelente si es, también, diversa, tolerante e inclusiva.
En el marco del mes del orgullo LGTBIQA+, el Campus Clínic celebra el acto "Construir un Clínic Diverso e Inclusivo: herramientas, miradas y estrategias para transformar la cultura institucional"
