La radioterapia es uno de los tratamientos más utilizados en la lucha contra el cáncer. Mediante radiaciones de alta energía, permite destruir las células tumorales o impedir su crecimiento. En los últimos años, sin embargo, ha ganado protagonismo una tecnología que promete una mayor precisión en la administración de la radiación: la protonterapia.
¿Cómo funciona la protonterapia? Diferencia entre protones y fotones
La principal diferencia con respecto a la radioterapia convencional es el tipo de partícula utilizada. Mientras que la radioterapia tradicional utiliza haces de fotones (rayos X), la protonterapia emplea haces de protones, partículas con carga positiva presentes en los núcleos de los átomos.
Esta diferencia física tiene consecuencias importantes. Cuando los fotones atraviesan el cuerpo, van depositando energía tanto antes como después de llegar al tumor. En cambio, los protones pueden liberar la mayor parte de su energía en un punto muy concreto de su trayectoria, coincidiendo con la localización del tumor. Esto permite reducir significativamente la radiación que reciben los tejidos sanos situados alrededor y detrás de la zona que se va a tratar.
Como puede observarse en las imágenes, esta diferencia en la distribución de la dosis es muy evidente. Tanto en casos de tumores cerebrales como en tratamientos complejos, como la irradiación craneoespinal, la protonterapia consigue concentrar mejor la radiación sobre el área de interés y limitar la exposición de los órganos sanos.
¿Por qué la protonterapia es más precisa? Principales ventajas
Una de las principales ventajas de la protonterapia es lo que los especialistas denominan un «perfil de dosis ideal». En otras palabras, permite administrar la radiación necesaria al tumor minimizando la dosis integral recibida por el resto del cuerpo. Este aspecto es especialmente relevante en pacientes pediátricos o en tumores situados cerca de estructuras muy sensibles, como el cerebro, la médula espinal o los ojos.
A pesar de sus beneficios potenciales, la protonterapia todavía no está disponible de forma generalizada. El principal motivo es la gran complejidad tecnológica que conlleva. Los protones son aproximadamente 1.800 veces más masivos que los electrones, lo que exige aceleradores de partículas de gran tamaño y elevada sofisticación.
Para producir los haces necesarios se utilizan aceleradores como los ciclotrones o los sincrotrones, instalaciones capaces de acelerar los protones hasta velocidades muy elevadas antes de dirigirlos con precisión hacia el paciente. También son necesarios sistemas avanzados de administración de la radiación que permitan adaptar el tratamiento a la forma exacta de cada tumor.
¿En qué casos está indicada la protonterapia?
Los expertos coinciden en que la pregunta no es si la protonterapia es mejor que la radioterapia convencional, sino en qué pacientes aporta un beneficio clínico real. Cada caso requiere una valoración individualizada y la decisión final depende de factores como el tipo de tumor, su localización y las características del paciente.
Cataluña trabaja actualmente para incorporar esta tecnología al sistema sanitario público. El Proyecto de Protonterapia de Cataluña prevé la creación del Centro de Protonterapia de Cataluña, integrado en una red asistencial que dará servicio a todo el territorio. La instalación del equipamiento está prevista entre 2027 y 2028, y se espera atender al primer paciente durante el último trimestre de 2028. Este avance se ve reforzado por iniciativas de investigación europeas como el proyecto EMPATHY (PIANOFORTE), orientadas a seguir mejorando las técnicas de protonterapia.
El futuro del tratamiento del cáncer
La protonterapia representa, en definitiva, un paso adelante en la radioterapia oncológica. Gracias a su precisión, ofrece la posibilidad de tratar determinados tumores reduciendo el impacto sobre los tejidos sanos y mejorando potencialmente la calidad de vida de los pacientes. Aunque no sustituirá a la gran mayoría de los tratamientos actuales, se perfila como una herramienta de gran valor dentro de la medicina personalizada del futuro.
Información documentada por:
Dr. Carles Gomà, Consultor en Física Médica | Hospital Clínic Barcelona
