El síndrome de Lynch es la causa hereditaria más frecuente de cáncer colorrectal y de endometrio, así como de otros tipos de tumor. En la actualidad, la prevención se basa principalmente en la vigilancia clínica, especialmente mediante colonoscopias periódicas, y en algunas situaciones también en cirugía preventiva u otras estrategias de reducción del riesgo. Estas medidas siguen siendo fundamentales, pero en los últimos años ha surgido una línea de investigación innovadora: el desarrollo de vacunas para prevenir el cáncer en personas con síndrome de Lynch.
Una nueva estrategia de prevención del cáncer en personas con síndrome de Lynch: ¿cómo funcionan estas vacunas?
La base científica de este enfoque radica en que las alteraciones genéticas propias del síndrome de Lynch favorecen la acumulación de mutaciones que pueden generar proteínas anómalas, denominadas neopéptidos o neoantígenos, que son compartidas entre los tumores asociados a este síndrome. Estas moléculas pueden ser reconocidas por el sistema inmunitario y, por tanto, se convierten en dianas muy atractivas para el desarrollo de vacunas capaces de entrenar las defensas del organismo para identificar y eliminar células alteradas antes de que progresen hacia un tumor.
Uno de los trabajos pioneros en este campo es el liderado por la Dra. Jolanda de Vries, en Nimega, con una estrategia de vacunación preventiva basada en células dendríticas del propio individuo. Este estudio aportó una prueba de concepto muy relevante, al demostrar que es posible inducir linfocitos T específicos frente a neoantígenos asociados al síndrome de Lynch y que esta respuesta inmunitaria puede relacionarse con una evolución favorable a largo plazo.
Vacunas preventivas: avances internacionales y la investigación del Hospital Clínic-IDIBAPS
Más recientemente, el estudio internacional Nous‑209 ha reforzado este campo con resultados muy prometedores. En este ensayo fase 1b/2, realizado en 45 personas con síndrome de Lynch, la vacuna mostró un perfil de seguridad favorable, sin acontecimientos adversos graves relacionados con la intervención. Además, se observaron respuestas inmunitarias específicas en el 100 % de los participantes evaluables, que se mantenían detectables al cabo de un año en la mayoría de los casos. Estos datos representan un paso importante, ya que demuestran que es posible activar una respuesta inmunitaria potente y sostenida en este contexto.
En el Hospital Clínic‑IDIBAPS, esta línea de investigación también está avanzando con el proyecto DELAY, una estrategia de inmunoprevención basada en células dendríticas autólogas cargadas con neopéptidos derivados del síndrome de Lynch. Se trata de un proyecto que surge del trabajo previo de identificación de dianas vacunales y que ejemplifica la apuesta de nuestro centro por una investigación traslacional orientada a la prevención. En este desarrollo, el papel del Servicio de Inmunología es clave, tanto en la base biológica del proyecto como en su posible aplicación clínica futura.
A escala internacional, otros grupos también están impulsando esta misma línea. En Oxford, el programa LynchVax, liderado por el Dr. David Church y financiado por Cancer Research UK, trabaja para identificar mutaciones muy precoces y convertirlas en la base de una futura vacuna preventiva basada en ARN mensajero. Todo ello confirma que nos encontramos ante un campo en expansión, con una gran solidez científica y con un potencial real para transformar la prevención del cáncer hereditario en los próximos años.
