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Evolución del Síndrome de Sjögren

Tiempo de lectura: 2 min

El síndrome de Sjögren es una enfermedad crónica de progresión muy lenta en el tiempo. Por esta causa, puede haber un período de hasta 10 años entre el comienzo de los síntomas y el diagnóstico de la enfermedad. Como estos síntomas suelen aparecer en la edad media en la mujer, pueden ser vistos como parte del envejecimiento normal o de los síntomas de la menopausia (p.e. sequedad vaginal), lo que retrasa aún más el diagnóstico.

El aspecto más grave del síndrome de Sjögren es el mayor riesgo para desarrollar cáncer hematológico (linfoma), que se estima que puede ser de 10 a 30 veces mayor que en el resto de la población general.

Complicaciones agudas

Uno de los principales avances en la actualidad es la existencia por primera vez de índices internacionales que miden la actividad de la enfermedad (denominados ESSDAI y ESSPRI), especialmente, de las complicaciones agudas en los principales órganos afectados, y que analizan y definen con detalle todas las manifestaciones que puede presentar el paciente con síndrome de Sjögren, más allá de la sequedad (las llamadas manifestaciones sistémicas o extraglandulares). Este proyecto tiene como finalidad que las manifestaciones sistémicas se evalúen y diagnostiquen de la misma manera a nivel internacional y contribuir a un diagnóstico más certero y preciso y a un tratamiento más adecuado y un mejor pronóstico.

Es altamente recomendable que el especialista que controla la enfermedad utilice el índice ESSDAI para clasificar el riesgo de complicaciones de la enfermedad (a mayor puntuación, mayor riesgo).

En líneas generales, la fertilidad y la descendencia no suelen estar afectados por la presencia del  síndrome de Sjögren, con una excepción importante: el paso de anticuerpos de la madre (anti-Ro) a través de la placenta pueden producir problemas cardíacos en el feto o lesiones en la piel del recién nacido. En el caso de embarazo, son muy importantes los controles por un equipo multidisciplinar de especialistas (el especialista en enfermedades autoinmunes, el ginecólogo/ obstetra y el cardiólogo o dermatólogo) con experiencia en evaluar pacientes con enfermedades autoinmunes.

Complicaciones crónicas

Las principales complicaciones crónicas de la enfermedad derivan de la existencia durante largos periodos de problemas de hidratación de las principales mucosas. Por lo que aparecen una gran cantidad de síntomas que se transforman en crónicos como el picor de ojos, la boca seca, la tos seca, o el cansancio y el dolor crónico.

Dentro de la parte sistémica, si no existe una detección y tratamiento temprano de algunas afectaciones, el paciente puede llegar a desarrollar un fallo crónico de algunos órganos importantes como pueden ser los riñones (insuficiencia renal crónica) o los pulmones (fibrosis pulmonar). El linfoma es la complicación más grave de la enfermedad, y los principales especialistas conocen aquellos factores que pueden ayudar al diagnóstico precoz del linfoma.

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Información documentada por:

Manuel Ramos Casals

Publicado: 28 de mayo del 2019
Actualizado: 28 de mayo del 2019

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