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¿Qué es la Anestesia General?

Tiempo de lectura: 2 min

La anestesia general es un procedimiento médico que permite la realización, en condiciones adecuadas para el paciente, de una intervención quirúrgica, una exploración diagnóstica u otro procedimiento médico que es potencialmente doloroso o molesto.

La anestesia general proporciona al paciente un estado reversible de pérdida de conciencia, analgesia y relajación muscular.

¿Cómo se realiza?

Para llevar a cabo este procedimiento es necesario canalizar una vena por la que se administran los medicamentos adecuados que se calculan según la edad, peso, tipo de cirugía y enfermedades que pueda tener el paciente.

Unos electrodos colocados en el pecho permiten controlar el ritmo cardíaco y se controla también la presión arterial. Además, se coloca un dispositivo en un dedo (pulsioxímetro) que permite conocer la oxigenación de la sangre durante la intervención.

Los fármacos anestésicos deprimen la respiración y a menudo es necesario introducir un tubo por la boca o por la nariz hasta la tráquea (cerca de los pulmones) y conectarlo con un aparato que mantiene la respiración del paciente mientras es operado.

La introducción del tubo puede producir lesiones en los dientes. Aunque el paciente esté en ayunas, puede pasar parte del contenido del estómago a los pulmones y producir alteraciones respiratorias graves como una neumonía. Esta complicación es grave, pero poco frecuente. El paciente está vigilado en todo momento por parte del equipo de enfermería y médico durante todo el procedimiento a fin de asegurar la máxima seguridad y confort.

Complicaciones de la Anestesia General

En ocasiones pueden surgir molestias leves tales como dolor de garganta, tos, voz ronca, náuseas y vómitos, así como dolores musculares, úlceras corneales y flebitis en el sitio de la punción.

En la actualidad, la anestesia es muy segura. En muy pocos casos, puede causar complicaciones. Los riesgos dependen fundamentalmente del tipo de procedimiento, el estado físico y médico del paciente y el tipo de anestesia utilizado.

Las intervenciones que provocan más dolor posterior pueden precisar la colocación de catéteres que permiten administrar analgésicos en el postoperatorio. La vigilancia de estos catéteres y la dosificación de los medicamentos depende del anestesiólogo.

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