El artículo demuestra que los cambios observados al cabo de pocos meses ayudan a predecir si la arritmia puede reaparecer y muestra, por primera vez, beneficios directos sobre el músculo cardíaco.
El trabajo, publicado en la revista Circulation, ha sido coordinado por el Dr. Ivo Roca, cardiólogo especialista en arritmias del Hospital Clínic Barcelona e investigador del grupo Biopatología y tratamiento de las arritmias cardíacas del IDIBAPS, y en él han participado varios profesionales de la Sección de Arritmias del Clínic y de la Sección de Imagen Cardíaca del Servicio de Cardiología del ICCV.
¿Qué es la taquicardia ventricular?
La taquicardia ventricular (TV) es una arritmia en la que los ventrículos —las cavidades inferiores del corazón— laten de manera muy rápida y desorganizada.
Este ritmo acelerado reduce la capacidad del corazón para bombear sangre de forma eficaz y puede provocar palpitaciones, mareo, dificultad respiratoria, pérdida de conciencia e incluso riesgo vital si no se trata.
En la mayoría de casos, la TV aparece en personas con enfermedad cardíaca estructural, especialmente después de un infarto. En estas situaciones, el tejido cicatricial que queda en el músculo cardíaco puede favorecer la formación de circuitos eléctricos anómalos que desencadenan la arritmia.
La ablación mediante radiofrecuencia es una de las principales opciones terapéuticas para reducir estas arritmias, pero se sabe poco sobre cómo evoluciona la cicatriz en los meses y años posteriores al procedimiento y si estos cambios se podían relacionar con la efectividad del tratamiento.
Analizar la evolución de la cicatriz tras la ablación
Para responder a estas cuestiones, el equipo investigador estudió de manera prospectiva a 51 pacientes sometidos a su primera ablación de taquicardia ventricular. A todos ellos se les realizó una resonancia cardíaca antes de la ablación, una segunda resonancia a los 3–6 meses de la ablación y una tercera a los 18–24 meses.
Esto permitió analizar cómo evolucionaba la cicatriz en el tiempo y cómo se relacionaban estos cambios con la aparición de nuevas arritmias.
Cambios duraderos en la cicatriz después de la ablación
Los resultados muestran que la ablación produce una homogeneización de la cicatriz, es decir, una organización más estable del tejido cicatricial que reduce el riesgo de que se generen nuevas arritmias, y que se mantiene en el tiempo.
Los principales cambios observados fueron:
- Un aumento de la parte más densa de la cicatriz, como consecuencia del propio procedimiento.
- La zona de tejido intermedio, un tejido más vulnerable a generar arritmias, se redujo de manera progresiva durante los dos años siguientes.
- Los canales de conducción, que actúan como “pasadizos” eléctricos capaces de provocar taquicardia ventricular, disminuyeron de manera marcada tras la ablación y se mantuvieron estables en el tiempo.
Estos resultados sugieren que los cambios inducidos por la ablación son duraderos y contribuyen a estabilizar el sustrato eléctrico del corazón.
La resonancia de control permite anticipar recurrencias
Uno de los resultados más relevantes del estudio es que la resonancia realizada entre los 3 y 6 meses proporciona información que permite anticipar el riesgo de recurrencia.
Los pacientes que presentaban dos o más canales de conducción en este primer control tenían un riesgo significativamente más alto de volver a tener episodios de taquicardia ventricular durante el seguimiento. En cambio, aquellos que mostraban una reducción marcada de estos canales tenían una evolución clínica más favorable.
“Este resultado posiciona la resonancia postablación como una herramienta clave para personalizar el seguimiento y ajustar el tratamiento en función del riesgo individual”, explica el Dr. Roca.
Remodelado ventricular: un beneficio añadido
Además de los efectos sobre la cicatriz, el estudio observó un descenso significativo del volumen del ventrículo izquierdo en los controles a largo plazo. Este resultado indica un remodelado estructural positivo, incluso en pacientes que presentaron alguna recurrencia. Esta es la primera vez que se demuestra este importante beneficio a largo plazo en un estudio clínico a nivel mundial.
Este posible beneficio añadido podría deberse a la reducción de la carga arrítmica tras la ablación y abre nuevas líneas de investigación sobre el impacto de estos procedimientos en la función cardíaca.
Implicaciones para el manejo de la taquicardia ventricular
El estudio aporta nueva evidencia sobre el papel de la resonancia cardíaca como herramienta no invasiva para:
- evaluar el impacto de la ablación,
- comprender cómo evoluciona la cicatriz,
- identificar precozmente el riesgo de recurrencia,
- y adaptar de manera personalizada el tratamiento.
“Se trata del primer trabajo que analiza de manera sistemática la evolución de la cicatriz a largo plazo tras una ablación de taquicardia ventricular, ofreciendo información valiosa para mejorar la atención de estos pacientes”, concluye Ivo Roca.
Referencia del estudio:
Roca-Luque I, Garre P, Vázquez-Calvo S, Ortiz-Pérez JT, Prat-González S, Perea RJ, Falzone PV, Guichard JB, Regany-Closa M, Althoff TF, Guasch E, Tolosana JM, Arbelo E, Sánchez-Somonte P, Quinto L, Borràs R, Domingo R, Niebla M, García-Alvarez A, Sitges M, Brugada J, Mont L, Porta-Sánchez A. PAM-VT 2 Study: Long-Term Scar Evolution and Ablation Lesion Assessment by Late Gadolinium Enhancement Cardiac Magnetic Resonance After Ventricular Tachycardia Ablation. Circulation. 2026 Mar 24;153(12):874-886. doi: 10.1161/CIRCULATIONAHA.125.074748.
