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Las personas fumadoras y con EPOC son más vulnerables a complicaciones de la COVID-19

Los fumadores activos con Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) son más vulnerables a presentar formas graves de la COVID-19. En el caso de los pacientes con EPOC no fumadores, aún no hay estudios que confirmen esta relación. Mientras se continúa estudiando, se han creado diferentes guías con recomendaciones para conseguir el mejor tratamiento posible de los pacientes con EPOC que se han contagiado de la COVID.

Fotografia: Francisco Avia

Las infecciones víricas con frecuencia causan exacerbaciones de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica, es decir, empeoran sus síntomas. En el caso particular de la COVID-19, hay numerosos estudios que están evaluando la relación de pacientes con EPOC y el virus del SARS-CoV-2 para saber si este grupo de pacientes tiene más riesgo de infectarse y de presentar formas más graves. Por el momento, estos estudios no han podido confirmarlo.

Aunque por ahora no hay estudios suficientes, las características de estos pacientes llevan a pensar que si se contagiaran de la COVID-19 serían especialmente vulnerables. Por un lado, son enfermos crónicos que suelen presentar otras enfermedades al mismo tiempo y suelen ser de edad avanzada. Por otro lado, su enfermedad afecta principalmente a los pulmones y vías respiratorias, igual que el virus del SARS-CoV-2, por lo que esta infección podría dificultar aún más una correcta respiración.

En este sentido, varias guías clínicas y sociedades científicas han publicado una serie de recomendaciones a seguir para los pacientes con EPOC. En primer lugar, una de las recomendaciones más claras e importantes para mantener estable la enfermedad pulmonar, es continuar con el tratamiento pautado sin suspender los corticosteroides inhalados (u orales), ya que no hay ninguna evidencia de que deban evitarse. En caso de necesitar oxígeno, se debe utilizar siguiendo las recomendaciones generales.

También en relación con el tratamiento, se recomienda evitar el uso de nebulizaciones y sustituirlas por inhaladores presurizados (de gas) conectados a una cámara espaciadora. O bien, cambiar a un dispositivo de polvo seco.

Si se utiliza una CPAP nocturna (tratamiento en el que se usa una máquina que insufla aire en las vías respiratorias para prevenir los episodios de colapso de estas vías en la apnea del sueño), el paciente debe continuar su pauta habitual. En el caso de ser diagnosticado de COVID-19, podría suspenderse el tratamiento con CPAP unos días y continuarlo después, si fuera totalmente indispensable mantenerlo. En caso de volver a usar la máquina de CPAP, se debe avisar a la empresa para hacer ciertas modificaciones.

En el caso de usar ventilación mecánica no invasiva (máquina de soporte ventilatorio que mejora la ventilación alveolar) su uso debe continuar en todos los casos. Como en la anterior ocasión, si el paciente se contagia de COVID-19 se deben realizar unas sencillas adaptaciones en el equipo de ventilación para evitar la dispersión de partículas respiratorias al ambiente y evitar el contagio de personas con las que se convive.

La actividad física debe mantenerse en la medida de las posibilidades del domicilio y el entorno. También, aquellas personas que hagan rehabilitación deberían continuarla, pero adaptarla a las circunstancias.

Por último, en todas las guías de las diferentes sociedades científicas se destaca la importancia de dejar el hábito de fumar, en el caso de fumadores activos. Hay estudios que están analizando el impacto del tabaco en las personas con infección por COVID-19 y se ha observado que en comparación con los exfumadores y personas que nunca han fumado, los fumadores activos presentan un mayor riesgo de complicaciones graves.

Por todos estos motivos, es muy importante que los pacientes con una enfermedad pulmonar crónica, como la EPOC, adopten unas medidas más restrictivas para evitar el contacto con casos sospechosos o confirmados y minimicen, así, cualquier posible exposición al SARS-CoV-2. Por lo tanto, se recomienda mantener dentro de lo posible el distanciamiento social, lavarse las manos con frecuencia y durante al menos 30 segundos, así como el resto de las medidas establecidas por las autoridades sanitarias. Además, deben mantener el tratamiento habitual, incluso en caso de contagio, a no ser que se indique lo contrario por parte de un profesional sanitario.

Autora: Nuria Seijas, enfermera y Coordinadora asistencial de Hospitalización a Domicilio