Los resultados, publicados en The Lancet, sitúan a este fármaco, denominado zoliflodacina, como una posible nueva opción ante el aumento de variantes resistentes de Neisseria gonorrhoeae, la bacteria causante de la gonorrea.
La gonorrea es una de las infecciones de transmisión sexual más frecuentes del mundo y, desde hace décadas, la bacteria responsable ha desarrollado resistencia a muchos de los tratamientos habituales. El medicamento todavía debe completar el proceso de evaluación regulatoria antes de incorporarse a la práctica clínica; mientras tanto, los tratamientos actuales, que deben administrarse por vía intramuscular, continúan siendo los indicados.
¿Qué es la gonorrea y por qué preocupa?
La gonorrea es una infección de transmisión sexual (ITS) frecuente que, desde hace años, genera preocupación porque la bacteria que la causa se está volviendo resistente a varios antibióticos. Se transmite principalmente a través de relaciones sexuales sin métodos de barrera con una persona infectada.
La infección puede afectar a los órganos genitales, el recto y la garganta.
Además, si no se trata de forma adecuada, puede diseminarse y dar lugar a una sepsis. En algunos casos provoca molestias al orinar, secreción o dolor genital y rectal, pero también puede pasar desapercibida. Esto facilita su transmisión sin que la persona sea consciente de ello.
El principal motivo de alerta es la resistencia antimicrobiana: el fenómeno por el que las bacterias se adaptan y los medicamentos que antes las eliminaban dejan de ser eficaces. En el caso de la gonorrea, las opciones terapéuticas se han ido reduciendo con los años.
Cuando se habla de gonorrea multirresistente, se hace referencia a variantes de la bacteria resistentes a varios antibióticos. La OMS ha advertido de que, si esta tendencia continúa, la gonorrea podría llegar a ser muy difícil de tratar con los fármacos disponibles. Entre 2022 y 2024, la resistencia a los dos antibióticos más utilizados como tratamiento estándar pasó de afectar aproximadamente a 2 de cada 100 casos a afectar a 11 de cada 100. Este incremento muestra la necesidad de desarrollar nuevos tratamientos.
¿Qué es la zoliflodacina y cómo funciona?
La zoliflodacina es un nuevo antibiótico oral de dosis única diseñado para tratar la gonorrea de una forma diferente a la de los antibióticos actuales. Actúa bloqueando un proceso esencial para que la bacteria pueda multiplicarse.
El fármaco interfiere en una enzima que la bacteria necesita para copiar y organizar su ADN. Cuando este proceso se detiene, la bacteria pierde la capacidad de replicarse y la infección puede desaparecer.
Este mecanismo es relevante porque la zoliflodacina actúa sobre una diana distinta a la de otros antibióticos, lo que puede ayudar a mantener su eficacia frente a variantes que ya han desarrollado resistencia a tratamientos previos.
¿Qué ha demostrado el ensayo clínico?
El ensayo clínico de fase 3 ha demostrado que una única dosis oral de zoliflodacina consigue tasas de curación superiores al 90 % en casos de gonorrea urogenital no complicada, comparables a las del tratamiento estándar actual, basado en una combinación de antibióticos inyectables y orales.
El estudio ha incluido a cerca de 930 participantes de cinco países: Estados Unidos, Sudáfrica, Tailandia, Bélgica y Países Bajos, distribuidos en 17 clínicas ambulatorias. Los resultados sitúan a la zoliflodacina como una candidata para ampliar las opciones terapéuticas frente a una infección cada vez más resistente.
¿Por qué es relevante que sea un tratamiento oral?
El hecho de que se trate de un tratamiento oral y de dosis única puede facilitar un abordaje rápido y completo de la gonorrea. En las infecciones de transmisión sexual, tratar precozmente es clave para curar la infección y reducir el riesgo de transmisión.
Actualmente, el tratamiento indicado contra la gonorrea requiere una inyección intramuscular. Una alternativa oral podría simplificar el proceso, siempre que se confirme su eficacia, seguridad y uso adecuado.
Los antibióticos deben tomarse únicamente cuando están indicados y siguiendo la pauta recomendada por los profesionales sanitarios. Utilizarlos correctamente ayuda a preservar su eficacia y a reducir el riesgo de resistencias.
¿Qué complicaciones puede causar la gonorrea si no se trata?
La gonorrea puede causar complicaciones importantes si no se detecta y trata adecuadamente. En personas con útero, puede favorecer la enfermedad inflamatoria pélvica, la infertilidad y los embarazos ectópicos, es decir, aquellos que se desarrollan fuera del útero.
La infección también puede afectar al recto o a la garganta y, en algunos casos, evolucionar hacia formas más graves o diseminadas. Además, padecer gonorrea aumenta el riesgo de adquirir y transmitir el VIH.
Por todo ello, es importante consultar ante síntomas compatibles, realizar pruebas si existe riesgo de exposición y tratar también a las parejas sexuales cuando esté indicado. La detección precoz evita complicaciones y reduce la transmisión.
¿Por qué este avance es importante para la salud pública?
En un contexto de aumento de la resistencia antimicrobiana, disponer de nuevos fármacos constituye una prioridad de salud pública. La OMS tiene como objetivo reducir de forma significativa las infecciones por gonorrea antes de 2030. Para lograrlo, se necesitan nuevas herramientas terapéuticas, pero también prevención, diagnóstico precoz, vigilancia de resistencias y un uso prudente de los antibióticos.
La zoliflodacina podría formar parte de esta respuesta si los resultados continúan siendo favorables y las autoridades reguladoras aprueban su uso.
¿Cómo se puede prevenir la gonorrea y cuándo hay que consultar?
Reducir el riesgo de transmisión durante las relaciones sexuales y realizar pruebas cuando ha existido una exposición de riesgo son las principales medidas preventivas. El uso del preservativo y de otros métodos de barrera disminuye el riesgo de ITS.
Realizarse pruebas es importante cuando aparecen síntomas, cuando una pareja sexual recibe un diagnóstico de ITS o tras una exposición de riesgo. En muchos casos, la gonorrea puede no producir síntomas, pero continúa transmitiendo.
Cuando se confirma una infección, es necesario seguir la pauta indicada por los profesionales sanitarios y valorar el estudio de las parejas sexuales para evitar reinfecciones.
¿Qué falta para que llegue a la práctica clínica?
La zoliflodacina todavía debe completar el proceso de evaluación regulatoria. Los resultados del ensayo son favorables, pero las autoridades competentes deben revisar su eficacia, seguridad y condiciones de uso. El medicamento no está disponible de forma generalizada y los tratamientos actuales continúan siendo los indicados.
El mensaje principal sigue siendo claro: la gonorrea es una infección frecuente, puede tener complicaciones y es necesario diagnosticarla y tratarla correctamente. Los nuevos antibióticos son una herramienta necesaria, pero la prevención, el diagnóstico precoz y el uso responsable de los tratamientos siguen siendo esenciales.
INFORMACIÓN DOCUMENTADA POR:
Dra. Irene Fuertes, Servei de Dermatologia de l’Hospital Clínic Barcelona.
