20 de enero del 2026
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La enfermedad en el Clínic
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¿Qué tipos de Alopecia hay?
¿Qué es la alopecia androgénica masculina?
La alopecia androgénica masculina es un tipo de alopecia no cicatricial que se caracteriza por un adelgazamiento progresivo del cabello, sobre todo en las entradas (áreas frontotemporales) y coronilla (vértex) descritos en la clasificación de Hamilton-Norwood. Es la forma más común de alopecia en hombres y se estima que más del 50% desarrollará esta alopecia a partir de los 30 años, aumentando su frecuencia con la edad.
Signos y síntomas de la alopecia androgénica masculina
Los signos de la alopecia androgénica masculina incluyen el retroceso progresivo de la línea frontal del cabello, el afinamiento del pelo y la pérdida de densidad en la zona superior del cuero cabelludo y coronilla. En etapas más avanzadas, aparecen zonas con pérdida marcada de cabello en la parte frontal y superior, manteniéndose generalmente el pelo en los laterales y la nuca.
Causas de la alopecia androgénica masculina
La causa de la alopecia androgénica se debe a la acción de las hormonas masculinas (andrógenos – especialmente la dihidrotestosterona) sobre los folículos pilosos en personas que tienen una predisposición genética. Los antecedentes familiares es uno de los principales factores de riesgo.
Diagnóstico de la alopecia androgénica masculina
La alopecia androgénica masculina se diagnostica con la exploración que hace el especialista al observar el cuero cabelludo. Para confirmar este diagnóstico se utiliza la tricoscopia, una prueba que permite comprobar la variabilidad en el grosor de los tallos pilosos, el aumento del número de folículos miniaturizados, la disminución de la densidad y la presencia de unidades foliculares con menor número de cabellos.
Aunque este tipo de alopecia está relacionado con el envejecimiento capilar, su progresión acelerada y su impacto funcional y estético en el paciente justifican su tratamiento.
Tratamiento de alopecia androgénica masculina
El tratamiento incluye lociones o pastillas que ayudan a frenar la caída y a fortalecer el cabello (minoxidil tópico u oral); medicamentos que reducen la acción de ciertas hormonas (antiandrógenos tópicos y sistémicos como la finasterida o dutasterida), así como terapias complementarias destinadas a mejorar la calidad folicular (mesoterapia, plasma rico en plaquetas). En casos concretos, también se puede valorar el trasplante capilar como intervención reconstructiva.
¿Qué es la alopecia androgénica femenina?
La alopecia androgénica femenina es un tipo de alopecia no cicatricial que se presenta habitualmente como una pérdida difusa y progresiva del cabello en la región central del cuero cabelludo. Mantiene, por lo general, la línea frontal de implantación y genera el característico ensanchamiento de la raya media descrito en la clasificación de Ludwig o en la escala de Sinclair.
La prevalencia de la alopecia androgénica femenina aumenta con la edad, especialmente a partir de los 40 años y después de la menopausia. Aun así, también puede manifestarse en mujeres jóvenes e incluso desde la pubertad.
Signos y síntomas de la alopecia androgénica femenina
Los signos de la alopecia androgénica femenina se caracterizan por el afinamiento progresivo del cabello y la disminución de la densidad en la zona superior del cuero cabelludo. Es frecuente el ensanchamiento de la raya central y una mayor visibilidad del cuero cabelludo, mientras que la línea frontal suele conservarse. A diferencia de la masculina, la pérdida de cabello es más difusa y rara vez provoca zonas completamente despobladas.
Causas de la alopecia androgénica femenina
En su desarrollo influyen la predisposición genética y factores hormonales. También se asocia a trastornos como el síndrome de ovario poliquístico, alteraciones de la tiroides, déficit de hierro o nutricionales.
Diagnóstico de la alopecia androgénica femenina
La alopecia androgénica femenina se diagnostica con la exploración que hace el especialista al observar el cuero cabelludo. Para confirmar este diagnóstico se utiliza una técnica llamada tricoscopia, que permite comprobar la variabilidad en el grosor de los tallos pilosos, el aumento del número de folículos miniaturizados, disminución de la densidad y presencia de unidades foliculares con menor número de cabellos.
Tratamiento de la alopecia androgénica femenina
El tratamiento combina lociones o pastillas que ayudan a frenar la caída y a fortalecer el cabello (minoxidil tópico u oral) con antiandrógenos en mujeres sin contraindicación y bajo supervisión médica; la corrección de los déficits existentes, así como terapias complementarias destinadas a mejorar la calidad folicular (mesoterapia, plasma rico en plaquetas). En casos concretos, también se puede valorar el trasplante capilar como intervención reconstructiva.
¿Qué es la alopecia areata?
La alopecia areata es un tipo de alopecia no cicatricial que se presenta como una caída súbita y bien delimitada del cabello en forma de placas que pueden ser únicas o múltiples y que, en algunos pacientes, confluyen o progresan hacia grados más extensos de afectación.
Es una enfermedad relativamente frecuente y afecta entre el 1–2% de la población, y puede aparecer a cualquier edad, desde la infancia hasta la edad adulta, mostrando un curso variable con periodos de actividad y remisión.
Signos y síntomas de la alopecia areata
Suele manifestarse en forma de placas que suelen ser asintomáticas, aunque algunos pacientes notan un discreto picor (prurito), sensación de tensión o molestias previas a la caída del cabello.
Causas de la alopecia areata
Su aparición se debe a una reacción del sistema inmune contra el propio folículo piloso. Es decir, se produce un ataque autoinmune mediado por linfocitos T contra el folículo piloso cuando está en fase de crecimiento (anágena). Influyen la predisposición genética, la presencia de otras enfermedades autoinmunes y situaciones de estrés emocional.
Diagnóstico de la alopecia areata
La prueba fundamental para diagnosticar la alopecia areata es la tricoscopia. Esta técnica permite identificar:
- Pelos en exclamación: son cabellos finos en la base y más gruesos en la punta, señal de que el folículo está dañado.
- Puntos amarillos: poros llenos de grasa y restos de queratina.
- Puntos negros: restos de pelos que se han roto a nivel de la piel.
- Pelos cortos en crecimiento: señal de que hay actividad en el folículo.
Estos signos permiten saber en qué momento se encuentra la enfermedad, así como su grado de inflamación.
Tratamiento de la alopecia areata
El tratamiento se adapta a la extensión y severidad de la alopecia. Puede incluir medicamentos antinflamatorios que se inyectan directamente en la zona afectada (corticoides intralesionales) o tópicos potentes en lesiones localizadas, así como medicamentos antinflamatorios que actúan en todo el cuerpo (corticoides sistémicos) en casos más extensos.
En los últimos años, se han desarrollado medicamentos llamados inhibidores de la vía JAK, como baricitinib o ritlecitinib, que han demostrado su eficacia en el control del ataque del sistema inmunitario sobre el folículo y en la repoblación capilar.
¿Qué es el efluvio telógeno?
El efluvio telógeno es un tipo de alopecia no cicatricial que se produce porque el folículo piloso abandona de forma prematura la fase de crecimiento (anágena) para entrar en fase de reposo (telógena), lo que explica que la caída se intensifique.
Es una de las consultas más frecuentes, especialmente en mujeres, y puede aparecer en cualquier etapa de la vida debido a que numerosos estímulos son capaces de alterar el equilibrio normal del ciclo folicular.
Signos y síntomas del efluvio telógeno
Se presenta como una caída capilar difusa, brusca y llamativa, que suele manifestarse entre dos y cuatro meses después de un factor desencadenante y que genera la sensación de pérdida generalizada de volumen sin llegar a producir áreas totalmente sin pelo.
Causas del efluvio telógeno
Entre los desencadenantes más habituales se encuentran infecciones, fiebre, intervenciones quirúrgicas, situaciones de estrés físico o emocional intenso, cambios hormonales ——como en el posparto—, dietas restrictivas, pérdidas de peso rápidas y déficits nutricionales —especialmente de hierro y vitamina D—.
Diagnóstico del efluvio telógeno
El efluvio telógeno se diagnostica con la exploración que hace el especialista al observar el cuero cabelludo. Para confirmar este diagnóstico, se utiliza una técnica llamada tricoscopia, que permite comprobar la variabilidad en el grosor de los tallos pilosos, el aumento del número de folículos miniaturizados, disminución de la densidad y presencia de unidades foliculares con menor número de cabellos.
Tratamiento del efluvio telógeno
Tiene muy buen pronóstico, ya que es reversible. El tratamiento se centra en identificar y tratar la causa que lo provoca, así como en la educación del paciente, la corrección de déficits asociados y, en algunos casos, el uso de medicamentos para acelerar la recuperación y mejorar la fase de repoblación.
¿Qué es el efluvio Anágeno?
El efluvio anágeno es un tipo de alopecia no cicatricial y consecuencia muy frecuente de numerosos tratamientos oncológicos. Esto es debido a que las células del folículo piloso en fase de crecimiento (anágena) presentan una alta tasa de división y son especialmente sensibles a los agentes quimioterápicos.
Signos y síntomas del efluvio anágeno
Se manifiesta como una caída capilar rápida, masiva y generalizada que suele comenzar pocas semanas después del inicio del tratamiento de quimioterapia. La caída puede ser abrupta y afectar también a cejas, pestañas y otros vellos corporales, lo que supone un fuerte impacto emocional para el paciente.
Aunque su apariencia es alarmante, se trata, en la gran mayoría de los casos, de un proceso reversible, con repoblación capilar progresiva tras completar el tratamiento. Generalmente, en un plazo de tres a seis meses, aunque el ritmo y las características iniciales del recrecimiento pueden variar.
Causas del efluvio anágeno
Entre los factores de riesgo destacan el tipo de quimioterapia empleada, la dosis acumulada y la intensidad de los ciclos. Como medida preventiva, los sistemas de enfriamiento del cuero cabelludo (“cascos fríos”) pueden reducir la entrada del fármaco en el folículo al disminuir el flujo sanguíneo local y, en algunos casos, atenuar o retrasar la caída. Aunque su eficacia depende del régimen administrado y no se puede aplicar de manera universal.
Tratamiento del efluvio anágeno
El tratamiento se centra en el acompañamiento emocional, las medidas cosméticas y, en ocasiones, el uso de medicación para acelerar la fase de repoblación.
¿Qué es la Alopecia Frontal Fibrosante?
La alopecia frontal fibrosante es un tipo de alopecia cicatricial que se caracteriza por un retroceso progresivo, simétrico y bien delimitado de la línea del cabello en la frente y las sienes. Dado que se trata de una alopecia cicatricial, el cabello perdido no se recupera, por lo que es crucial consultar ante los primeros signos de pérdida de cejas o retroceso de la línea frontal para iniciar el tratamiento lo antes posible.
Se trata de una de las alopecias cicatriciales más frecuentes en la actualidad y su incidencia ha aumentado notablemente en las últimas décadas, especialmente entre mujeres posmenopáusicas, aunque también puede afectar a mujeres premenopáusicas y, más raramente, a hombres.
Signos y síntomas de la alopecia frontal fibrosante
Los signos de la alopecia frontal fibrosante incluyen el retroceso progresivo y simétrico de la línea frontal del cabello. Es frecuente la pérdida de cejas, parcial o total, que en muchos casos suele ser el primer signo de la enfermedad, incluso antes que la afectación del cuero cabelludo.
A medida que avanza, pueden aparecer áreas de alopecia detrás de las orejas o en otras zonas faciales y corporales. La caída del cabello suele ir acompañada de síntomas como picor (prurito), tirantez o sensación de quemazón.
Causas de la alopecia frontal fibrosante
Aunque la causa exacta es desconocida, se barajan diversas hipótesis sin que ninguna de ellas haya sido confirmada de manera concluyente: la posible influencia de factores hormonales, alteraciones inmunológicas y el papel potencial de disruptores endocrinos, ya sea por exposición a determinados cosméticos o filtros solares, así como la contribución de la contaminación ambiental.
Diagnóstico de la alopecia frontal fibrosante
La tricoscopia es fundamental para el diagnóstico ya que permite observar las señales que muestran que existe inflamación y daño en los folículos como:
- Ausencia de orificios foliculares.
- Acumulación de células y queratina alrededor de los folículos.
- Cambios en los vasos sanguíneos cerca de los folículos.
- Inactividad de los folículos.
En este grupo de alopecias encontramos otros trastornos como el liquen plano pilar, la foliculitis decalvante, el lupus eritematoso cutáneo o la alopecia centrífuga cicatricial que comparten un mismo desenlace: la destrucción irreversible del folículo piloso.
Signos y síntomas de las alopecias cicatriciales
Estas alopecias aparecen como zonas sin cabello acompañadas de signos inflamatorios locales como:
- Enrojecimiento en la piel.
- Descamación alrededor de los folículos (perifolicular).
- Pequeñas lesiones con pus (pústulas).
- Dolor o molestia.
Aunque la presentación exacta varía según el tipo de alopecia.
Con el tiempo, si persiste la inflamación, la piel de la zona afectada se vuelve lisa y fina y los folículos desaparecen al formarse tejido cicatricial (fibrosis). Esto es lo que hace que el cabello no vuelva a crecer.
Dado su carácter cicatricial, la detección precoz es esencial para evitar una pérdida permanente mayor.
Causas de las alopecias cicatriciales
Las causas son diversas e incluyen problemas del sistema inmunitario, alteraciones en la flora natural de la piel (microbioma), infecciones crónicas, desequilibrios hormonales o predisposición genética, aunque en muchos casos su origen exacto sigue sin estar totalmente esclarecido.
Diagnóstico de las alopecias cicatriciales
La tricoscopia es una herramienta clave para identificar hallazgos característicos como:
- La ausencia de folículos visibles.
- La acumulación de células y queratina alrededor del folículo (hiperqueratosis perifolicular).
- Restos de piel o sebo que obstruyen los folículos (tapones córneos).
- Vasos en forma de ramas (arboriformes).
- Pelos rotos o signos de actividad inflamatoria.
Estas señales ayudan a identificar el subtipo concreto de alopecia y el grado de actividad.
Tratamiento de las alopecias cicatriciales
Dado que se trata de alopecia cicatriciales, el cabello perdido no se recupera, por lo que es crucial consultar ante los primeros signos de pérdida de cejas o cabello para iniciar el tratamiento lo antes posible y evitar su progresión.
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Publicado: 13 de mayo del 2026
Actualizado: 13 de mayo del 2026
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