Tratamiento del síndrome del intestino irritable (SII)

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Actualmente no existe ningún tratamiento para el síndrome del intestino irritable (SII). El objetivo principal del tratamiento es aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida del paciente. 

Las opciones terapéuticas incluyen cambios en la alimentación, modificaciones en el estilo de vida y tratamientos farmacológicos. La elección de cada medida se realiza de manera individual, teniendo en cuenta la gravedad de los síntomas, el impacto en la vida diaria y las preferencias del paciente.

La toma de decisiones es compartida entre el profesional sanitario y el paciente, ya que una buena comprensión del trastorno y las expectativas realistas sobre el tratamiento favorecen unos mejores resultados.

Tratamiento no farmacológico

Ejercicio físico como tratamiento de la Artritis Reumatoide

Actividad física regular. El ejercicio aeróbico de intensidad moderada como caminar a paso ligero, trotar suavemente, practicar ciclismo moderado, nadar o asistir a clases dirigidas, pueden mejorar los síntomas gastrointestinales en pacientes con SII. Además de favorecer el tránsito intestinal, el ejercicio contribuye a reducir el estrés y mejorar el bienestar general, factores que influyen en la intensidad de los síntomas.

Dieta blanda o astringente con arroz, pescado y plátano

Alimentación. Los cambios en los hábitos alimentarios pueden resultar beneficiosos. Se recomiendan una serie de medidas para ayudar la sintomatología:

  • Comer despacio y masticar bien los alimentos.
  • Evitar comidas copiosas.
  • Fraccionar la dieta en cinco o seis ingestas.
  • Reducir el consumo de alimentos ultraprocesados y edulcorantes.
  • Priorizar métodos de cocción bajos en grasa.
  • Moderar la ingesta de alcohol y cafeína.

La fibra soluble puede ayudar a mejorar las molestias gastrointestinales, aunque en algunas personas puede producir un empeoramiento pasajero al empezar el tratamiento.

Tratamiento farmacológico

El tratamiento farmacológico del síndrome del intestino irritable (SII) se centra en aliviar los síntomas que predominan en cada persona y siempre debe ser indicado y supervisado por un profesional sanitario.

Cuando el síntoma principal es la diarrea, los antidiarreicos como la loperamida son fármacos seguros y eficaces para reducir la frecuencia de las deposiciones y mejorar su consistencia.

Si lo que predomina es el estreñimiento, los laxantes osmóticos han demostrado aumentar el número de deposiciones completas y facilitar la evacuación.

Cuando el síntoma que más afecta es el dolor abdominal, pueden utilizarse fármacos antiespasmódicos, que relajan la musculatura del intestino. También se pueden emplear preparados de aceite de menta, que han mostrado utilidad para reducir las molestias.

En los casos en los que las medidas dietéticas y los tratamientos iniciales no son suficientes, pueden utilizarse fármacos de segunda línea, como:

  • Rifaximina, un antibiótico no absorbible indicado en el SII con predominio de diarrea.
  • Linaclotida, indicada en el SII con predominio de estreñimiento.

El SII forma parte de los llamados trastornos de la interacción intestino-cerebro (TIIC), en los que existe una alteración en la forma en que el sistema nervioso procesa las sensaciones procedentes del aparato digestivo. Esto puede hacer que estímulos normales se perciban como dolorosos. Por este motivo, en algunos casos pueden utilizarse neuromoduladores, medicamentos que ayudan a regular esta comunicación alterada entre el intestino y el cerebro. 

Entre ellos se encuentran fármacos como la amitriptilina, la fluoxetina, el citalopram o la duloxetina. En el contexto del SII se utilizan a dosis más bajas que en psiquiatría, y su finalidad es disminuir la sensibilidad al dolor abdominal y mejorar los síntomas digestivos, no tratar un trastorno mental.

Abordaje psicológico

De manera complementaria, el tratamiento psicológico puede desempeñar un papel relevante en determinados pacientes. Terapias como la terapia cognitivo-conductual, las técnicas de manejo del estrés y la hipnoterapia han demostrado ser útiles para aliviar tanto los síntomas gastrointestinales como las comorbilidades psicológicas cuando estas existen.

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Publicado: 25 de septiembre del 2026
Actualizado: 25 de septiembre del 2026

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