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El procedimiento en el Clínic
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¿Qué es la prueba de Potenciales Evocados?
Los potenciales evocados son una prueba diagnóstica que evalúa cómo responde el sistema nervioso, desde el punto de vista eléctrico, al ser estimulado por un foco de luz, un sonido o una corriente eléctrica.
La respuesta cerebral a estos estímulos es registrada por unos electrodos que miden la velocidad (cuánto tarda la señal en llegar al cerebro) y la cantidad (cuánta actividad se genera) de la actividad eléctrica.
¿Qué tipos de potenciales evocados hay?
Hay 4 tipos de potenciales evocados:
Potenciales evocados visuales. Evalúan el funcionamiento de la vía que transmite la información de lo que vemos a nuestro cerebro. Va desde la retina hasta la parte más posterior de nuestro cerebro (el lóbulo occipital).
Potenciales evocados auditivos de tronco. Evalúan el funcionamiento de la vía que transmite la información de lo que oímos a nuestro cerebro. Esta vía va desde el oído hasta la parte lateral del cerebro (el lóbulo temporal).
Potenciales evocados somatosensoriales. Evalúan el funcionamiento de la vía que transmite a nuestro cerebro la información de lo que el cuerpo siente al tocar objetos, la vibración o al mover las articulaciones. Va desde los nervios de piernas y brazos hasta el lóbulo parietal del cerebro.
Potenciales evocados motores. Evalúan el funcionamiento de la vía de la movilidad. Es la vía que transmite señales desde el cerebro hacia los músculos para que nos podamos mover. Va desde el lóbulo frontal hasta todos los músculos de nuestro cuerpo.
¿Cuándo es necesario hacer la prueba y qué enfermedades permite diagnosticar?
Esta prueba está indicada para saber si una vía de información nerviosa funciona de manera correcta.
El mal funcionamiento de una de estas vías se puede expresar en pérdida de visión o audición, adormecimiento, dificultad para movilizar brazos y piernas o problemas para caminar.
Cada tipo de potencial evocado permite evaluar la función de distintas vías nerviosas. Se puede registrar la actividad de:
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El nervio óptico en enfermedades desmielinizantes, como la esclerosis múltiple.
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El nervio auditivo que puede estar afectado por lesiones intracraneales o en el conducto auditivo, como meningiomas o schwannomas.
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Las vías de la sensibilidad y movilidad en lesiones cerebrales o medulares que estén próximas a las vías.
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Todas las vías (visual, auditiva y sensitiva) en personas que no pueden colaborar (niños pequeños, personas en coma) o cuando hay una discordancia entre los síntomas y los hallazgos en el resto de las pruebas (resonancia, audiometría o tomografía óptica computarizada).
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Todas las vías durante cirugías de lesiones cerebrales y medulares que estén próximas a estas vías con la intención de evitar la lesión grave e irreversible durante estas operaciones.
También pueden ayudar a definir el pronóstico neurológico en personas que han tenido falta de oxigenación cerebral después de una parada cardiorrespiratoria.
¿Cómo me tengo que preparar para la prueba?
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No es necesario acudir en ayunas.
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Se debe tomar la medicación habitual.
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No aplicar cremas por el cuerpo.
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No utilizar aerosoles como lacas, ni crema tipo brillantina en el pelo antes de la prueba. Estos productos para el cabello pueden dificultar que los electrodos se adhieran al cuero cabelludo de manera correcta y hacer que se caigan a la mitad del registro.
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Evitar el consumo de cafeína u otros estimulantes para estar tranquilo durante la prueba.
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Informar a los profesionales sanitarios si se es portador de marcapasos o de algún otro dispositivo electrónico o neuroestimulador para el dolor, la epilepsia o el Parkinson (estimulación medular, estimulación profunda, etc.).
¿Cómo se realiza la prueba?
Se colocan unos electrodos o pequeños sensores en la cabeza (cuero cabelludo) y, a veces, también en brazos o piernas, después de haber exfoliado la zona con un gel. Los electrodos no pinchan y se colocan sobre la piel con una pasta cremosa. Estos sensores registran la actividad eléctrica que produce el cerebro o sus nervios.
Después, se aplican los estímulos, que pueden ser visuales, auditivos o eléctricos, según el tipo de prueba que se haya solicitado.
En el caso de los potenciales visuales, el paciente se sienta en una silla y tiene que estar atento y mirar al centro de una pantalla situada enfrente. En la pantalla hay cuadrados blancos y negros que van cambiando de color de forma intermitente. Si el paciente no puede fijar la mirada en un punto, se tumbará en una camilla y se aplicará una luz blanca que parpadea desde una lámpara. Se evalúan los dos ojos por separado, tapando el otro ojo con un parche.
En el caso de los potenciales auditivos, el paciente se tumba en una camilla y se pone unos auriculares que emiten un sonido repetitivo por un oído, y ruido sordo de fondo por el otro.
En el caso de los potenciales somatosensoriales, el paciente se tumba en una camilla y, con una pequeña corriente, se le estimula el nervio mediano en las muñecas y el nervio tibial posterior alrededor del tobillo.
El paciente notará pequeños toques o impulsos eléctricos en la piel, como un pinchazo leve, que pueden hacer que el músculo del primer dedo de la mano o del dedo gordo del pie se mueva de forma repetitiva.
Los potenciales motores se realizan únicamente en el quirófano o en la Unidad de Críticos. Esto es así porque se aplica un estímulo eléctrico de mayor intensidad y se debe realizar bajo anestesia.
El registro queda almacenado digitalmente para su posterior revisión por parte de un profesional sanitario quien realiza un informe con los resultados.
Los potenciales evocados son una prueba indolora, segura y no invasiva. Lo más importante es estar relajado y no moverse.
Se estima que la duración media de la prueba es de una hora y media. Pero este tiempo puede variar en función de si se ha solicitado uno o más tipos de potenciales evocados y del grado de relajación.
¿Quién realiza la prueba?
La prueba la realiza un técnico con formación específica en diagnóstico neurológico. Los resultados son supervisados por el profesional sanitario especialista.
¿Qué complicaciones puede haber?
En general, esta prueba no causa problemas. Los posibles efectos son mínimos y temporales.
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Es posible notar algo de molestia durante la aplicación de la corriente eléctrica (tipo pinchazo o espasmo) en los potenciales evocados somatosensoriales. Esta molestia cede al parar el estímulo. Se administra con la mínima intensidad necesaria para su correcta realización y el personal técnico indicará dónde y cuándo se van a notar las corrientes eléctricas.
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Movimientos involuntarios pequeños. Al aplicar estímulos eléctricos en los potenciales somatosensoriales, el músculo puede moverse un poco, pero no es peligroso ni suele ser molesto.
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Fatiga visual. Después de estímulos repetitivos de luz, puede sentir vista cansada durante unos minutos.
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Reacción alérgica o pequeña irritación en la piel (si esta es sensible) a la pasta conductora o gel exfoliante que se aplica para la colocación de electrodos. Es muy infrecuente.
No hay riesgo de lesión cerebral ni de los nervios óptico, auditivo o de brazos o piernas. Ante cualquier molestia, la prueba se detiene de manera inmediata.
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Publicado: 10 de febrero del 2026
Actualizado: 10 de febrero del 2026
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