El tratamiento de los aneurismas de aorta depende principalmente de dos factores: el tamaño del aneurisma y la velocidad a la que crece.
Vigilancia y control
Cuando el aneurisma es pequeño y no produce molestias, los profesionales sanitarios suelen recomendar controles periódicos mediante ecografías o tomografías. Además, se indica un buen control de la presión arterial, dejar de fumar y adoptar un estilo de vida saludable. El objetivo es reducir el riesgo de crecimiento o de rotura del aneurisma.
Diferentes opciones de tratamiento
Tradicionalmente, el tratamiento definitivo era la cirugía abierta. En este procedimiento se realiza una incisión en el abdomen o en el tórax, se extrae el segmento dañado de la aorta y se sustituye por un injerto artificial (una especie de tubo de material resistente). Es una técnica muy eficaz, pero conlleva una recuperación más lenta y un mayor riesgo quirúrgico, especialmente en personas de edad avanzada o con otras patologías asociadas.
En los últimos años, la técnica más utilizada es la reparación endovascular. En lugar de abrir el abdomen o el tórax, se introduce una prótesis especial —denominada endoprótesis o stent— a través de una arteria de la ingle, guiándola hasta la zona afectada. Una vez colocada, el stent refuerza la pared de la aorta desde el interior y reduce el riesgo de rotura del aneurisma.
Este procedimiento es menos invasivo, suele requerir menos días de hospitalización y permite una recuperación más rápida. No obstante, no todos los pacientes son candidatos, ya que la indicación depende de la forma y la localización del aneurisma, y puede requerir controles periódicos para asegurar el correcto funcionamiento de la prótesis.
El futuro del tratamiento de los aneurismas de aorta
Actualmente, el tratamiento de los aneurismas de aorta se basa en un enfoque personalizado: vigilancia activa para los aneurismas pequeños y técnicas quirúrgicas —abiertas o endovasculares— para los casos de mayor riesgo. El tratamiento más adecuado lo determinan profesionales expertos, en entornos hospitalarios de referencia, con tecnología de vanguardia y equipos altamente especializados.
Gracias a los avances médicos, la cirugía endovascular ha mejorado notablemente la seguridad y la calidad de vida de muchos pacientes. Aun así, la prevención sigue siendo clave: controlar la presión arterial, evitar el consumo de tabaco y realizar revisiones médicas periódicas son las mejores herramientas para reducir los riesgos asociados a los aneurismas de aorta.
