Este avance todavía se encuentra en fase de investigación, pero abre una nueva vía para la prevención cardiovascular y el tratamiento de personas con hipercolesterolemia grave. La terapia actúa directamente a nivel genético, principalmente en las células del hígado, el gran regulador del colesterol en el organismo. El tratamiento, denominado VERVE-102, busca lograr con una única administración un efecto que actualmente requiere medicación crónica o inyecciones repetidas durante toda la vida.
La hipercolesterolemia es uno de los principales factores de riesgo de enfermedad cardiovascular. El colesterol elevado no suele provocar síntomas, pero con el paso de los años puede favorecer la acumulación de grasa en las arterias y aumentar el riesgo de infarto, ictus o problemas circulatorios en las extremidades.
¿Qué es el colesterol LDL?
Las lipoproteínas de baja densidad, más conocidas como colesterol LDL, son una de las principales formas de transporte del colesterol en la sangre, junto con las HDL y otras lipoproteínas ricas en triglicéridos. A menudo se le denomina “colesterol malo” porque, cuando permanece elevado durante mucho tiempo, se deposita en la pared de las arterias.
Estos depósitos pueden formar placas de ateroma, acumulaciones de colesterol y otras sustancias en el interior de la pared arterial. Con el tiempo, pueden estrechar y endurecer las arterias, un proceso conocido como aterosclerosis, y aumentar el riesgo de infarto, ictus o problemas circulatorios.
El colesterol es necesario para el organismo, pero se recomienda mantenerlo dentro de los objetivos de control establecidos para cada persona, que dependen de su riesgo cardiovascular. Una misma cifra de colesterol LDL puede tener implicaciones distintas según la edad, los factores de riesgo y la existencia o no de antecedentes cardiovasculares.
¿Cómo actúa la nueva terapia?
La terapia actúa sobre el gen de la proteína PCSK9. Este gen proporciona las instrucciones para que el hígado produzca la proteína PCSK9, cuya función está relacionada con la captación del colesterol LDL. Cuando esta proteína aumenta, el hígado tiene menos capacidad para retirar colesterol LDL de la sangre. Existen personas cuyo ADN presenta variantes en este gen que hacen que sea especialmente activo. Como consecuencia, producen grandes cantidades de proteína PCSK9 y el hígado pierde parte de su capacidad para eliminar colesterol LDL. Estas personas presentan niveles muy elevados de colesterol en sangre y padecen una de las formas genéticas de la enfermedad denominada hipercolesterolemia familiar.
VERVE-102 está diseñada para “apagar” este gen en las células hepáticas. Para ello utiliza nanopartículas lipídicas, pequeñas partículas de grasa que transportan ARN hasta el hígado. Una vez dentro de las células, este ARN guía el sistema de edición hasta el punto concreto del ADN que se desea modificar. La tecnología utilizada se denomina edición de bases, ya que modifica una de las bases que forman la cadena de ADN. Puede entenderse como una corrección muy precisa de una letra del código genético. En lugar de cortar el ADN, el sistema sustituye una letra por otra y consigue que el gen PCSK9 deje de funcionar.
Cuando se modifica el ADN relacionado con la proteína PCSK9, la cantidad de proteína producida disminuye significativamente y, como consecuencia, el hígado puede eliminar más colesterol LDL de la sangre.
¿Por qué se considera un cambio de paradigma?
Este tratamiento se considera un posible cambio de paradigma porque plantea pasar de un tratamiento continuado a una intervención única. La mayoría de los tratamientos actuales para el colesterol deben tomarse o administrarse de forma repetida para mantener su efecto protector.
Las estatinas, por ejemplo, son el tratamiento más utilizado y han demostrado reducir el riesgo de infarto e ictus. También existen otros fármacos, como la ezetimiba, el ácido bempedoico o las inyecciones periódicas que bloquean la proteína PCSK9 en la sangre o reducen su producción. Estos tratamientos pueden ser muy eficaces, pero requieren continuidad.
Aquí aparece uno de los grandes retos en el control del colesterol: la adherencia al tratamiento. Hasta 5 de cada 10 personas abandonan la medicación durante el primer año. Como el colesterol elevado no suele producir síntomas, algunas personas dejan el tratamiento cuando se encuentran bien o cuando no perciben un beneficio inmediato.
Una terapia capaz de mantener el efecto con una sola infusión podría ayudar a superar este problema. Sin embargo, todavía es necesario demostrar que este beneficio se mantiene a largo plazo y que el tratamiento es seguro en grupos más amplios de población.
Un efecto inspirado en una protección natural
La diana terapéutica, el gen PCSK9, resulta especialmente interesante porque algunas personas nacen con alteraciones genéticas que hacen que esta proteína funcione poco o nada. Estas personas suelen presentar niveles muy bajos de colesterol LDL y un menor riesgo cardiovascular. Es justamente la situación opuesta a la de las personas con hipercolesterolemia familiar mencionadas anteriormente.
La nueva terapia intenta reproducir este efecto protector. Sin embargo, en lugar de bloquear temporalmente la proteína, busca modificar el gen que controla su producción. Si la edición genética se mantiene en el tiempo, el efecto podría durar años, aunque esta posibilidad todavía debe confirmarse mediante estudios de seguimiento más prolongados.
¿Qué resultados se han observado?
Los primeros resultados proceden de un ensayo clínico de fase 1b en el que participaron 35 personas. En esta fase, el objetivo principal es estudiar la seguridad del tratamiento y comenzar a identificar qué dosis puede resultar más eficaz.
El dato más relevante es que, con la dosis más alta evaluada, el colesterol LDL se redujo más de un 60 % y el efecto se mantuvo durante al menos doce meses. Esta reducción es especialmente importante porque el LDL constituye una de las principales dianas en la prevención cardiovascular.
Los resultados también indican que el efecto depende de la dosis: las dosis más elevadas consiguen reducciones más marcadas del colesterol. Esto sugiere que cuanto mayor es el número de células hepáticas editadas, mayor es el impacto sobre los niveles de LDL.
Otro aspecto destacado es la duración del efecto. Las células del hígado se renuevan de forma natural, pero la reducción del colesterol persiste más allá de ese periodo inicial. Esto refuerza la hipótesis de que la modificación genética podría mantenerse en el tiempo e incluso transmitirse de una célula editada a sus células hijas durante la división celular hepática.
¿Cuándo podría estar disponible?
La fecha de disponibilidad general dependerá de los resultados de los ensayos clínicos actualmente en curso. El estudio actual se inició en 2024 y está previsto que continúe hasta 2027.
Posteriormente serán necesarios ensayos más amplios para confirmar la eficacia, la seguridad y los perfiles de pacientes que podrían beneficiarse más de esta terapia. Este proceso es imprescindible porque cualquier tratamiento que modifica el ADN debe demostrar sólidas garantías antes de incorporarse a la práctica clínica.
La terapia ha recibido la designación de vía rápida por parte de la agencia reguladora de Estados Unidos, un mecanismo que puede acelerar su evaluación si los resultados continúan siendo favorables. Aun así, todavía deberán transcurrir varios años antes de valorar una posible aprobación para su uso generalizado.
Actualmente, el control del colesterol sigue basándose en la evaluación individual del riesgo cardiovascular, el mantenimiento de hábitos de vida saludables y el uso de tratamiento farmacológico cuando está indicado. La nueva terapia plantea una posible herramienta futura para personas con alto riesgo cardiovascular o con formas genéticas de hipercolesterolemia difíciles de controlar.
Un avance prometedor, pero todavía en estudio
Los resultados preliminares muestran que una sola infusión podría reducir de forma sostenida el colesterol LDL en personas con alto riesgo cardiovascular. Sin embargo, todavía es necesario confirmar su eficacia y seguridad en ensayos más amplios y con un seguimiento más prolongado.
Mientras tanto, el control del colesterol continúa basándose en la detección precoz, la valoración individual del riesgo cardiovascular, los hábitos de vida saludables y los tratamientos disponibles cuando están indicados.
INFORMACIÓN DOCUMENTADA POR:
Dr. Emilio Ortega, Servei d'Endocrinologia i Nutrició de l’Hospital Clínic Barcelona
