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Tratamiento de la Artritis Reumatoide

Tiempo de lectura: 3 min

Los tratamientos actuales no permiten curar la enfermedad, aunque sí reducen la inflamación en las articulaciones, alivian el dolor, previenen o enlentecen el daño articular. El objetivo es conseguir que el paciente pueda llevar una vida activa sin dolor ni inflamación.   

Tratamiento no farmacológico

La terapia no farmacológica tiene un papel importante en el tratamiento de la artritis reumatoide para ayudar al paciente a sentirse mejor y tener una mejor calidad de vida. Para ello se recomienda: 

Mujer haciendo ejercicio

Practicar actividad física regular. El ejercicio contribuye en la mejora del estado general. Es importante para aumentar la flexibilidad y la función de las articulaciones. Se ha de practicar atendiendo a las necesidades particulares de cada persona.   

Persona con dolor de espalda que no mejora con el descanso

Descanso. El reposo articular es importante para las articulaciones, sobre todo, en momentos de brote articular, pero es recomendable encontrar un equilibrio entre reposo y actividad. El uso de ortesis (muñequeras, rodilleras) puede estar indicado en este punto. Es muy importante conseguir una buena calidad de sueño.  

Persona tumbada recibiendo un masaje

Fisioterapia. Puede ayudar a mejorar el estado físico, reducir la rigidez y aumentar la flexibilidad articular. Debe ser individualizada. 

Utensilio para abrir botellas.

Ayudas técnicas. Si la artrosis reumatoide causa problemas con las tareas diarias, existen productos e instrumentos diseñados para proteger las articulaciones e incrementar el nivel de independencia y autonomía personal (abre frascos y botellas). 

Tratamiento farmacológico

Pastillas con rayas verdes, azules y blancas

El tratamiento con medicamentos (fármacos) es imprescindible en todos los pacientes. El tratamiento inicial, mientras se confirma el diagnóstico, se basa en antinflamatorios no esteroideos y dosis bajas de cortisona (glucocorticoides). Una vez se confirma el diagnóstico, que suele hacerse durante los primeros tres meses desde el inicio de los síntomas, es crucial el inicio del tratamiento con un fármaco modificador del curso de la enfermedad (FAME), que no tan solo controla el dolor y la inflamación, sino también previene el daño estructural sobre las articulaciones.  El FAME más utilizado en el tratamiento inicial es el metotrexato (MTX), ya sea de forma oral o vía subcutánea. Otros FAMEs utilizados son la leflunomida, la sulfazalacina y, de manera ocasional, la hidroxicloroquina. 

Fármaco con una flecha. Terapia dirigida

Terapias dirigidas. Si el paciente no presenta una respuesta a esta primera línea de tratamiento se deben utilizar terapias dirigidas, ya sean terapias biológicas, por vía subcutánea o endovenosa, o terapias inhibidoras del JAK, que se administran por vía oral. Las terapias biológicas son tratamientos que van dirigidos a bloquear sustancias relacionadas con la inflamación o con el proceso de la enfermedad. Existen varios tipos: terapias contra el factor de necrosis tumoral (anti TNF) y terapias anticitocinas (como la IL-6). Otras terapias biológicas se dirigen a las funciones de las células del sistema inmune (linfocitos T o B).

Recambio articular. Prótesis

Recambios articulares. De forma ocasional, y tras muchos años de tener la enfermedad, algunos pacientes pueden requerir recambios articulares (prótesis), fundamentalmente de cadera o rodilla. Los resultados tras la cirugía   suelen ser similares a los de la población general que requiere recambios articulares. A veces, es necesaria la participación de otras especialidades como la podología, la rehabilitación o la readaptación funcional de acuerdo con las necesidades de cada paciente.   

Nuevas terapias

Un mejor conocimiento de los mecanismos implicados en la artritis reumatoide ha permitido crear nuevas terapias (biológicas o jakinibs) y lograr la remisión de la enfermedad en muchos pacientes, o bien que esta se manifieste de forma menos acusada y que llegue a ser compatible con una vida normal y ausencia de deformidades articulares. No obstante, existe un grupo de pacientes que no responde de forma adecuada a varias líneas de tratamiento, por lo que es necesario seguir investigando en nuevas moléculas. 

Prevención

A fecha de hoy no se puede prevenir la aparición de la artritis reumatoide. No obstante, estudios de la enfermedad en formas tempranas o formas incompletas en personas con anticuerpos ACPA o el FR, se ha observado que el abandono del tabaco y de ciertos fármacos podría retrasar e, incluso, evitar el desarrollo de la artritis reumatoide.  

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Información documentada por:

José Alfredo Gómez Puerta
Marta Bassas
Núria Sapena
Raimon Sanmartí Sala

Publicado: 21 de enero del 2021
Actualizado: 21 de enero del 2021

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