28 de mayo del 2025
Tratamiento del Asma
El tratamiento del asma debe seguir un plan global, consensuado entre el médico y el paciente. El objetivo del tratamiento es mejorar los síntomas, mantener una función pulmonar normal o casi normal, prevenir las agudizaciones y tener una buena calidad de vida.
Tratamiento no farmacológico
Evitar el tabaco. Los pacientes asmáticos que son fumadores tienen peor control de la enfermedad y menor respuesta al tratamiento farmacológico. Se recomienda a todos los pacientes asmáticos dejar de fumar, así como evitar el tabaquismo pasivo.
Actividad física. Realizar actividad física de forma regular mejora la condición cardiovascular y la tolerancia al esfuerzo de los pacientes.
Evitar la contaminación ambiental. No realizar ejercicio en el exterior los días de alto nivel de contaminación ambiental.
Vacunación. Se recomienda la vacunación antigripal y antineumocócica a los pacientes con asma moderada-grave.
Evitar contacto con diferentes alérgenos:
Ácaros del polvo. Disminuir alfombras, moquetas, cortinas y objetos que acumulen polvo. Realizar la limpieza del polvo doméstico con un paño húmedo, lavar la ropa de cama al menos dos veces por semana a altas temperaturas, usar fundas antiácaros para el colchón y la almohada.
Pólenes. Evitar permanecer mucho tiempo al aire libre los días de alto nivel de polinización, se debe conocer el tipo de polen al que se está sensibilizado y las estaciones en las que predominan.
Animales. Sacar al animal de la vivienda y realizar una limpieza exhaustiva, en caso de no ser posible, evitar contacto con el animal en el dormitorio y en el sofá.
Hongos. Evitar las humedades en casa, ventilar frecuentemente las estancias oscuras y húmedas.
Tratamiento farmacológico
El tratamiento farmacológico del asma tiene como objetivo mejorar los síntomas del paciente y evitar las crisis asmáticas. Se debe ajustar periódicamente, de una forma escalonada en función de la gravedad y el control de los síntomas.
La mayoría de los tratamientos del asma se administran de forma inhalada, logrando un efecto local a nivel de las vías aéreas, con menos efectos secundarios.
Una técnica inhalatoria correcta es fundamental para lograr una buena respuesta al tratamiento.
Existen dos grupos de fármacos inhalados:
- Broncodilatadores. Son fármacos que abren o dilatan las vías aéreas, pueden ser de acción corta o de acción larga.
- Glucocorticoides. Son antiinflamatorios que disminuyen la inflamación de las vías aéreas.
Existen dos estrategias de tratamiento:
- Tratamiento de “rescate”. Ayuda a aliviar la sintomatología de forma rápida administrando un broncodilatador de acción corta, que empieza a actuar en pocos minutos.
- Tratamiento de mantenimiento. Permite el control de la enfermedad y previene la aparición de crisis. La piedra angular de este tratamiento son los glucocorticoides inhalados que se pueden administrar solos o en combinación con los broncodilatadores de acción larga.
Otros tratamientos que ayudan a controlar la enfermedad son:
- Antagonistas de receptores de leucotrienos. Se toman por vía oral, también tienen una acción anti-inflamatoria.
- Antihistamínicos. Ayudan a controlar los síntomas de la alergia.
- Inmunoterapia con vacunas para las alergias. En el caso de asma alérgica, en la que no se pueda evitar la exposición al agente al que se es alérgico, se utiliza este tratamiento para desensibilizar al paciente.
Terapia inhalada
La mayoría de los tratamientos para tratar el asma se administran de forma inhalada, es decir a través de la boca se inhala la medicación para que llegue a las vías respiratorias. Una técnica inhalatoria correcta es fundamental para que el medicamento llegue a la zona donde tiene que actuar, de lo contrario no llegaría suficiente medicación a las vías aéreas y no se lograría el efecto deseado.
En general, existen dos grandes grupos de inhaladadores: los inhaladores de cartuchos presurizados y los inhaladores de polvo seco. Dentro de éstos hay diferentes tipos de dispositivos. El paciente y el médico deben encontrar la opción que mejor se adapte al paciente y asegurarse que realiza la técnica inhalatoria correctamente.
Nuevas terapias
En los últimos años se han desarrollado nuevos tratamientos para el asma, que están indicados en caso de asma grave, que no se controla a pesar del tratamiento convencional óptimo.
- Fármacos biológicos. Son anticuerpos monoclonales dirigidos contra ciertas proteínas implicadas en los mecanismos de inflamación del asma. Usualmente se administran por vía subcutánea. En nuestro medio se dispone del:
- Omalizumab. Actúa bloqueando la inmunoglobulina E, una proteína implicada en la inflamación alérgica. Esta indicado en pacientes con asma grave de tipo alérgico.
- Mepolizumab. Actúa bloqueando la interleuquina 5, implicada en las vías inflamatorias del asma. Está indicado para pacientes con asma grave con un tipo de inflamación llamada eosinofílica.
- La termoplástia bronquial es un procedimiento endoscópico, llevado a cabo mediante la fibrobroncoscopia flexible, que consiste en aplicar calor de forma controlada sobre las paredes de las vías aéreas, para así reducir el grosor del músculo liso bronquial y disminuir la hiperreactividad bronquial. Está indicado únicamente en casos muy seleccionados de asma grave, que no se controlan con el tratamiento convencional.
Complicaciones del tratamiento
El tratamiento administrado por vía inhalada, por lo general, es seguro, dado que el medicamento actúa de forma local en las vías aéreas los efectos secundarios sistémicos son escasos. Los efectos adversos más comunes son:
- Efectos locales. Como irritación en la garganta, alteración en la voz (disfonía) y aparición de hongos en la boca (muguet). Esto, usualmente, es debido a que quedan restos del medicamento en la cavidad oral y laringe, por lo que se aconseja después de cada inhalación hacer enjuagues bucales.
- Los efectos adversos sistémicos suelen estar relacionados con dosis altas y tiempos prolongados de tratamiento. Los glucocorticoides pueden producir osteoporosis, glaucoma, aumento de los niveles de glucosa en sangre, insuficiencia suprarrenal y mayor riesgo de neumonías. Los broncodilatadores pueden producir taquicardia, temblor, sensación de ansiedad o nerviosismo.
Información documentada por:
Publicado: 20 de febrero del 2018
Actualizado: 20 de febrero del 2018
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