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Vivir con Cáncer de Cuello de Útero

Tiempo de lectura: 2 min

Hábitos tóxicos

No alcohol

Alcohol. Se debe evitar o moderar.

no fumar

Tabaco y drogas. Están totalmente desaconsejados. Concretamente el tabaco se considera un cofactor que favorece la persistencia del VPH y, por tanto, aumenta el riesgo de aparición de lesiones premalignas. También las mujeres fumadoras que se someten a tratamiento con quimio-radioterapia presentan peor respuesta al tratamiento que las no fumadoras.

Alimentación

Se recomienda seguir un dieta equilibrada, saludable y variada que incluya frutas, hortalizas, carnes y pescados.

Olla, hervido

Consumir alimentos frescos cocinados de forma sencilla: a la plancha, al vapor, hervidos, al horno, o bien tomarlos crudos.

Embutidos, flecha hacia abajo

Bajo consumo de grasas de origen animal, de carne o de embutidos.

Pescado, miroondas

Pescado azul cocinado en el horno, en el microondas o a la plancha.

Aceite, grasa

Consumo diario de tres a cinco cucharadas de aceite de oliva crudo.

Fruta, verdura, cereal

Cinco raciones al día de frutas y vegetales frescos, de pan y cereales.

Ejercicio

Mujer hace ejercicio para fortalecer los músculos del adbomen y espalda

El ejercicio moderado y adecuado a cada mujer es útil tanto durante los tratamientos como después. El ejercicio continuado reduce la ansiedad y la depresión, ayuda a sentirse mejor y, por lo tanto, a mejorar la calidad de vida. Caminar, ir en bicicleta, correr, evitar ascensores... Cada mujer tiene que adaptar el ejercicio a sus circunstancias personales. Si no ha hecho ejercicio antes se ha de comenzar poco a poco e ir aumentando el tiempo y la intensidad según la tolerancia.

Sueño

Sueño no reparador

Seguir las siguientes pautas pueden ayudar a dormir mejor:

  • Horarios regulares de sueño.
  • Habitación relajada (sin ruidos, sin luz y sin aparatos electrónicos).
  • No hacer ejercicio intenso justo antes de ir a dormir.
  • Cenar dos horas antes de ir a dormir.

Sexualidad

símbolo sexualidad mujer1

Una gran parte de las mujeres que han tenido cáncer de cérvix tienen algún tipo de disfunción sexual.

Los trastornos más frecuentes son la pérdida del deseo sexual, las molestias e incluso la incapacidad de tener relaciones coitales y disminución de la capacidad para alcanzar el orgasmo. Esto se puede deber a la localización del tumor en los genitales, las secuelas de los tratamientos y la afectación psicológica por todo el proceso.

Es posible que, debido a alguno de los tratamientos, el coito resulte difícil o imposible.  En este caso, se aconseja a la pareja enfocar las relaciones sexuales centrando el placer en actividades no coitales y utilizar cremas, masajes y ayudarse, si es preciso, por ejemplo, de juguetes sexuales.

Apoyo social y emocional

Apoyo emocional, mujeres

Una vez acabados los tratamientos, la vuelta a la normalidad, a la vida cotidiana, puede resultar difícil debido a diversos factores como son las secuelas emocionales y físicas de los tratamientos, el miedo a la recaída, la preocupación por la imagen corporal, temor o angustia.

Es fundamental intentar buscar apoyo en el entorno, los amigos y la familia. Comunicarse, compartir inquietudes y sentimientos contribuyen a reducir el estrés.

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Información documentada por:

Aureli Torné Bladé
Lydia Gaba
María Jesús Sánchez
Àngels Rovirosa

Publicado: 21 de febrero del 2020
Actualizado: 21 de febrero del 2020

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