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Tratamiento de la Prematuridad

Tiempo de lectura: 2 min

Nacer prematuro es una circunstancia, no es una enfermedad en sí, aunque sí se pueden generar complicaciones persistentes.

Bebé prematuro con una sonda de alimentación en la nariz

Nutrición especial. El prematuro necesita una nutrición especial para alcanzar el crecimiento ideal, considerando como tal el que hubiera tenido al nacer al término de la gestación. Esto es más difícil de conseguir cuanto más prematuro y de menor peso es el recién nacido. Los prematuros menores de 31-32 semanas de gestación y con peso al nacimiento inferior a 1250-1500 g aproximadamente, precisan durante los primeros días de vida nutrición parenteral vía endovenosa, que se administra por un catéter central. No obstante, es muy importante iniciar la alimentación enteral (vía digestiva) en las primeras horas de vida si el recién nacido está estable. El mejor alimento para todos los recién nacidos, y más aún para los prematuros, es la leche de su propia madre que le aportará múltiples factores que disminuirán el riesgo de muchas complicaciones. Después de los primeros días, se le añadirán distintos nutrientes (fortificante) para optimizar el crecimiento.

Bacterias de la microbiota intestinal en una placa de Petri

Riesgo de infección. Se administra antibióticos a los prematuros que tienen riesgo de infección en el momento del parto o que adquieren una infección durante el ingreso. Si la infección no se confirma, los antibióticos deben suspenderse lo antes posible.

Bebé conectado a un respiradero en una incubadora

Dificultad para respirar. Pueden necesitar ayuda para mantener una respiración (oxigenación y ventilación) eficaz: oxígeno suplementario, soporte con ventilación no invasiva o invasiva, administración de surfactante, etc.

Monitorización de la frecuencia cardíaca de un bebé prematuro

Alteración de las constantes hemodinámicas (frecuencia cardíaca, tensión arterial…). Si el paciente presenta estas alteraciones requerirá soporte hemodinámico: con aumento del volumen intravascular y/o con medicación para aumentar la contractilidad cardíaca o el tono de los vasos sanguíneos.

El tratamiento de las distintas complicaciones es específico para cada una de ellas.

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Información documentada por:

Ana Herranz Barbero
Erika Sánchez Ortíz
Maria Teresa Cobo Cobo
Marta Arnal Ahulló
Mª Dolors Salvia Roiges

Publicado: 20 de febrero del 2018
Actualizado: 20 de febrero del 2018

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