27 de agosto del 2026
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Vivir con psicosis puerperal
Estudios cualitativos han reportado que, después de tener una psicosis puerperal, las mujeres pueden sentir confusión, miedo y tristeza por haberse perdido «las alegrías esperadas de la maternidad». El malestar físico y emocional que comporta esta enfermedad se puede disminuir con un programa de autocuidado estructurado y continuado que ayude también a la prevención de recaídas.
Psicoeducación (entender el trastorno)
Compartir con la paciente y la familia en qué consiste la psicosis puerperal ayuda a gestionar el malestar, visualizar la recuperación y procurar un ambiente tranquilo que incremente la seguridad de la paciente y el bebé.
Hàbits de vida saludables
Cuando se tiene una psicosis puerperal, a menudo el apetito se ve afectado, por exceso o por defecto, y puede haber dificultades para organizarse en la cocina. Hay que mantener 3-4 ingestas al día y de forma regular, aunque no se tenga hambre. Se recomienda:
- Seguir una dieta variada y equilibrada, que contenga todos los grupos de alimentos. En caso de dieta vegetariana/vegana, asegurar la ingesta proteica.
- Evitar consumir habitualmente alimentos ricos en azúcar y grasas.
- Evitar las bebidas estimulantes (café, té, refrescos con cafeína...).
- Beber entre 1,5-2 litros de agua durante el día (entre 2 y 3 litros al día si está dando el pecho).
- No consumir sustancias tóxicas.
Especialmente importante en estos casos. Además de las estrategias farmacológicas, se recomiendan pautas básicas de higiene del sueño como:
- Evitar el consumo de estimulantes, tabaco y/o alcohol, especialmente durante la tarde y antes de ir a dormir.
- Evitar el uso de ordenadores, móviles u otros estímulos durante las horas previas al sueño.
- Cenar ligero 2 horas antes de ir a dormir.
- Mantener o crear un hábito de sueño regular: levantarse e ir a dormir aproximadamente a la misma hora.
- Dormitorio con condiciones ambientales adecuadas: cama cómoda, temperatura agradable.
- Aprovechar para descansar o dormir cuando el bebé duerme.
- En caso de lactancia materna, compartir los cuidados nocturnos (cambios de pañal, volver a dormir al bebé...).
Hay que cuidar de atender las necesidades emocionales y físicas. Los periodos de enfermedad pueden ofrecer la oportunidad de revisarlas. Hay que buscar momentos para relajarse, potenciar actividades lúdicas o de distracción que requieran un nivel de concentración bajo y que puedan ser realistas para la etapa personal en la que se encuentra la paciente.
Realizar ejercicio suave, como caminar 20-30 min o hacer estiramientos, al menos una vez al día ayuda a regular las emociones y disminuir la ansiedad.
Las respiraciones lentas y profundas (respiración diafragmática) activan el nervio vago, que envía una señal al cerebro para disminuir la ansiedad y el estrés. Se recomienda inspirar lentamente por la nariz en 4 tiempos, sostener el aire durante 2 tiempos y exhalar en 4 tiempos por la boca.
Hay que establecer una rutina diaria que facilite la higiene personal, sobre todo el hábito de la ducha que, además de ser una necesidad básica, permite relajarse y propiciar que el cuerpo descanse. Este aspecto de la higiene personal puede verse afectado durante la psicosis puerperal.
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Publicado: 21 de septiembre del 2026
Actualizado: 21 de septiembre del 2026
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