¿Por qué muchas madres tardan tanto en pedir ayuda?
A pesar de la intensidad del sufrimiento, muchas mujeres no buscan ayuda profesional hasta que la situación está muy avanzada. Esta demora responde a diversos factores.
La dificultad para identificar qué está pasando
La depresión posparto puede confundirse con otras situaciones como el cansancio extremo, la dificultad de adaptación o el maternity blues, una tristeza transitoria habitual los primeros días. Además, desde dentro, resulta muy difícil reconocer que se trata de un problema de salud que necesita atención.
El estigma, la culpa y el papel del entorno
Cuando una madre intenta expresar su malestar, a menudo recibe respuestas bienintencionadas, pero poco útiles. Decirle que es normal puede hacer que interiorice que el problema es ella. Esta interpretación genera culpa y vergüenza, y lleva a muchas mujeres a callar. El resultado es un sufrimiento silencioso que se prolonga en el tiempo.
El miedo a tener que dejar la lactancia
Uno de los motivos más frecuentes para evitar pedir ayuda es el miedo a que el tratamiento implique dejar de dar el pecho.
Muchas madres asocian la medicación psiquiátrica con la incompatibilidad con la lactancia. Esta percepción puede retrasar la consulta médica. Sin embargo, la mayor parte de los fármacos antidepresivos son compatibles con la lactancia materna.
La falta de preguntas en el ámbito sanitario
Durante el posparto, las mujeres tienen contacto frecuente con profesionales sanitarios. Sin embargo, si las visitas se centran solo en aspectos físicos, el malestar emocional puede pasar desapercibido.
Muchas mujeres no explican espontáneamente lo que sienten. Una pregunta directa y empática puede facilitar que expresen el malestar.