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¿Qué es la Radioterapia?

Tiempo de lectura: 10 min

La oncología radioterápica consiste en el uso de radiaciones ionizantes de alta energía que alteran la capacidad de división de las células cancerosas. Puede administrarse con intención curativa, complementaria a otras técnicas o paliativa. 

En dosis altas, la radioterapia destruye las células cancerosas o hace lento su crecimiento, al dañar su ADN. Las células cancerosas con el ADN dañado dejan de dividirse o mueren. Cuando las células dañadas mueren, es descomponen y el cuerpo las rechaza. 

En el tratamiento de radioterapia participa un equipo de profesionales de la Oncología Radioterápica, de la Radiofísica hospitalaria, técnicos especialistas en radioterapia (TERT) y personal de enfermería especializada. 

Seis de cada diez personas con cáncer reciben en algún momento de la evolución de su enfermedad algún tipo de radioterapia

La radioterapia puede ser necesaria en estos supuestos: 

  • Como tratamiento curativo contra el cáncer. Puede hacerse de forma exclusiva o asociado a algún radiosensibilizante para ser más eficaz por ejemplo con tratamientos de quimioterapia, inmunoterapia u otros tratamientos sistémicos. La finalidad es la curación y el control del tumor e intentar preservar los tejidos/órganos sanos cercanos.
  • Como tratamiento complementario tras la cirugía (se llama radioterapia adyuvante) y también puede administrarse sola o en asociación con tratamientos sistémicos. Su finalidad es disminuir el riesgo de reaparición de las células cancerosas que puedan persistir después del tratamiento inicial. 
  • Como tratamiento antes de la cirugía (radioterapia neoadyuvante sola o en combinación). Su finalidad es conseguir un tratamiento quirúrgico más eficaz. 
  • Como tratamiento paliativo, para aliviar los síntomas o mejorar la calidad de vida de los pacientes, disminuir el tamaño tumoral, controlar el dolor, evitar sangrados ... 

La radioterapia ha avanzado en los últimos años ganando en eficacia y precisión. Esto se debe a los avances tecnológicos con equipos de nueva generación que incorporan elementos cada vez más sofisticados que permiten que la irradiación se adapte a la forma del tumor, se sincronice con los movimientos de los órganos y consiga reducir los márgenes de seguridad hasta hacerlo los mínimos y, por tanto, reducir los efectos secundarios sobre los tejidos sanos. 

La radioterapia se puede administrar: 

  • Radioterapia externa. Se utiliza un aparato que emite y dirige los rayos de alta energía desde fuera del cuerpo hacia el tumor y se llama acelerador lineal de partículas. Es la técnica estándar que se aplica a todas las localizaciones tumorales. 

Existen diferentes técnicas para realizar estos tipos de tratamientos: 

  • Radioterapia Conformada Tridimensional (RTE-3D)
  • Radioterapia guiada por imágenes (Image guided radiotherapy IGRT). El objetivo es verificar cada día el tratamiento del posicionamiento, controlar los cambios del volumen tumoral y su relación con los tejidos sanos. En los tumores de próstata se utilizan marcadores fiduciales (marcadores radioopacos que se colocan dentro de la próstata para su correcta valoración y localización). 
  • IMRT (Intensity Modulated Radiotherapy). Técnica que, mediante la modulación del haz, permite una mejor conformación de la dosis en los tumores y disminuir la dosis en los tejidos sanos. 
  • VMAT (El Arcoteràpia Volumétrica Modulada). Es una evolución de la técnica de radioterapia de intensidad modulada (IMRT) que permite mayor seguridad en el menor tiempo posible. 
  • SABR / SBRT (Stereotactic Ablative Radiotherapy). Técnica que permite la administración de una elevada dosis de radioterapia por sesión, en un pequeño número de fracciones (3-8), logrando un elevado índice de respuesta local, comparable a la cirugía.
  • RTEF (Stereotactic radiation therapy fractioned) es la SBRT intracraneal. Es una técnica que permite la administración de una elevada dosis de radioterapia por sesión, en un pequeño número de sesiones. Se utiliza un sistema de inmovilización craneal muy preciso, pero no invasivo. Se utiliza una máscara termoplástica posterior y una anterior de visión abierta para mantener fijada la posición de la cabeza del paciente. 
  • Deep inspiration breath hold (DIBH). Es una técnica de radioterapia en la que los pacientes respiran profundamente durante el tratamiento y retienen esta respiración mientras se administra la radiación. Al inhalar profundamente, sus pulmones se llenan de aire y su corazón se aleja de su pecho. La DIBH puede ser útil en situaciones en que se necesita radioterapia en la región del pecho y se quiere evitar la dosis de radiación al corazón. 
  • Irradiación corporal (Irradiación corporal total (ICT)) total en el tratamiento como parte de la preparación del paciente para el trasplante de médula ósea
  • Terapia superficial. Es un tipo de radioterapia de baja energía que penetra sólo una corta distancia bajo la superficie de la piel. Es altamente eficaz, sin dolor y no deja marcas ni cicatrices. Aplicable a tumores cutáneos con excelentes resultados estéticos. 
  • Braquiterapia. Es un tipo de radioterapia que consiste en colocar una fuente radiactiva dentro del tumor o en las cavidades cercanas, a través de aplicadores específicos. Su ventaja es que permite administrar dosis altas curativas en la zona a tratar con una importante disminución de la dosis que llega a órganos sanos vecinos. Las principales indicaciones son el cáncer de cérvix y de endometrio, mama y próstata, ya sea asociada a la radioterapia externa o como único tratamiento. 

  • Irradiación Intraoperatoria (RIO). Se realiza mediante un acelerador lineal de electrones móvil, instalado en el propio quirófano. Esta técnica permite una aplicación precisa de irradiación con una mínima exposición a los tejidos sanos los que se desplazan y protegen durante el proceso. La ventaja potencial es la de ofrecer un tratamiento exclusivo en el momento de la intervención quirúrgica, sin necesidad de irradiación externa, obviando los desplazamientos posteriores en el hospital. 

Hay una serie de consejos generales que pueden ayudar en el tratamiento con radioterapia

  • Limpiar cada día la piel con jabón pH neutro y / o aceites. 
  • Beber más de 1,5 litro al día. 
  • Aplicar crema hidratante (aconsejable sin alcohol ni perfume). 
  • Utilizar desodorante neutro, sin parabenos. 
  • Evitar las duchas de agua caliente. 
  • Evitar el sol directo, utilizar pantalla solar con factor de protección elevado. 
  • Afeitarse preferiblemente con maquinilla eléctrica, no con hoja de afeitar. 

En función del lugar de irradiación se darán recomendaciones específicas de alimentación, hidratación, control deposicional, alimentación y cuidado e higiene dental y de la boca. 

El tratamiento con radioterapia siempre es individualizado, es decir, cada paciente tiene su tratamiento específico. 

Antes de comenzar con el tratamiento propiamente dicho, hay que planificarlo con el objetivo de determinar una serie de parámetros que variarán dependiendo del tipo de tumor, de la localización y de la extensión, así como de las características de cada paciente. 

En primer lugar, hay que determinar qué posición es la más adecuada para llevar a cabo el tratamiento. Una vez definida, se realiza la inmovilización del paciente mediante diferentes materiales (máscara termoplástica, inmovilizador de tórax ...) que permitirá reproducir esta posición todos los días que dure el tratamiento. 

A continuación, con el paciente inmovilizado, se realiza un TC de planificación (Tomografía computarizada o escáner) que, en ocasiones, requiere la inyección de contraste y que sirve al oncólogo radioterápico para determinar y localizar el volumen a tratar y las estructuras sanas que se deben proteger de la radiación. 

En este proceso se realizan unas marcas de referencia en la piel (tatuajes) para poder reproducir las mismas condiciones durante el tratamiento. Los tatuajes se hacen con tinta (una punción superficial, no dolorosa), tienen forma de punto y son permanentes, y ayudan al personal de radioterapia a situar con más precisión el área a tratar. 

Con todas las exploraciones necesarias se prepara el tratamiento. Radiofísicos y técnicos de dosimetría realizan los cálculos necesarios para administrar la dosis correcta. Estos cálculos son diferentes para cada paciente y dependen de muchos factores. 

Una vez preparado y verificado su tratamiento, los técnicos administran el tratamiento de acuerdo con los inmovilizadores utilizados en el TAC y a través de los puntos de tatuaje. 

Una vez colocado se realiza una imagen de verificación y se hacen las correcciones necesarias para reproducir el tratamiento planificado en el paciente diariamente. 

La terapia se administra durante las sesiones que se llevan a cabo de forma ambulatoria en un centro de tratamiento o centro hospitalario dentro de habitaciones especiales que se llaman "salas de radioterapia" o "bunkers". Allí se encuentran las máquinas de radioterapia (aceleradores lineales) que poseen paredes que proporcionan un aislamiento perfecto para impedir que la radiación salga fuera de ellas. 

Durante el tratamiento de radioterapia, el paciente está acompañado/a por el siguiente equipo de profesionales que le ayudarán y atenderán: 

  • Oncólogo radioterapeuta. Especialista médico que trata diferentes tumores con radiación. 
  • Radiofísico. Especialista físico que se encarga de que el equipo que emite la radiación funcione de manera adecuada y se asegura que se administre la dosis correcta de radiación. 
  • Técnico dosimetrista. Es el personal sanitario que colabora con el radiofísico en planificar el tratamiento y el control de las máquinas. 
  • Técnico de radioterapia. Trabaja directamente con los aparatos que emiten la radiación y la ayuda a colocarse para recibir cada sesión y hacer el TC de simulación 
  • Enfermero de radioterapia. Durante el tratamiento acompaña al paciente y le da la información necesaria. Asimismo, le hace los cuidados y junto con el oncólogo radioterapeuta tratan los efectos secundarios que puedan aparecer. 

En cada sesión es necesario situar al paciente en la misma posición que durante la simulación, utilizando los inmovilizadores y puntos de tatuaje, luego se realiza una verificación de imagen de la posición del tratamiento (con las modificaciones oportunas si fuera necesario). Una vez verificado, se realiza el tratamiento. Cada sesión dura sólo unos minutos, aunque puede ser variable dependiendo de la técnica. 

Es muy importante que el paciente no se mueva durante toda la sesión, por lo que la radiación siempre vaya en la misma parte de su cuerpo. 

El personal médico especializado no entra en la sala de tratamientos mientras la máquina está en funcionamiento, pero vigila a través de una pantalla de televisión y, si es necesario, se puede comunicar con el paciente a través de un interfono. 

Los tratamientos tienen una duración variable, desde una sola sesión hasta más de 30 sesiones. En los tratamientos más largos (varias semanas), las sesiones se administran diariamente, de lunes a viernes. En tratamientos cortos, el patrón de administración puede variar. Depende del tipo de tratamiento y de su ubicación. 

Una persona que recibe radiación externa no se queda con material radiactivo y no debe seguir precauciones especiales de seguridad en casa.

El paciente debe permanecer quieto para que la radiación vaya exactamente en el mismo lugar cada vez. Recibirá radiación de uno a cinco minutos. Durante este tiempo, se puede respirar con normalidad. 

Es posible que vea luces de colores que apuntan a las marcas de la piel. Estas lámparas no hacen daño y ayudan a la colocación y posicionamiento durante el tratamiento. 

La máquina de radiación se puede detener en cualquier momento. La radiación no se puede oír, ver ni oler. 

La radioterapia no causa dolor cuando se recibe, pero los efectos secundarios que pueden tener las personas por la radioterapia pueden causar dolor y molestias. 

La información y el apoyo psicológico ayudan a entender el proceso y mejorar la calidad de vida. Es recomendable plantear todas las dudas al equipo de profesionales implicados en radioterapia antes de ir a internet u otras fuentes de información que no se adapten a cada caso concreto.

La radioterapia es un tratamiento de aplicación local. Esto significa que la radioterapia sólo afecta a la parte del cuerpo a la que se dirige. 

Es un tratamiento que puede tener efectos secundarios a corto plazo, pero también efectos secundarios crónicos, que se manifiestan a largo plazo. Los efectos secundarios no siempre se producen, y su intensidad es diferente en cada persona. Dependen de la dosis administrada y especialmente de la región del cuerpo que se trata. Cuando aparecen lo hacen después de varias sesiones, no al inicio del tratamiento. El oncólogo y enfermero de radiación informa en la primera consulta de los posibles efectos secundarios que se pueden producir. 

Entre los efectos a corto plazo (toxicidad aguda), que la mayoría de las veces se solucionan a las pocas semanas o meses de finalizar el tratamiento, hay que tener en cuenta los siguientes: 

  • Cansancio 
  • Reacciones de la piel de las áreas tratadas similares a una quemadura solar. Después de dos o tres semanas aparece una coloración rojiza (eritema), que desaparecerá en unas semanas después de finalizar el tratamiento. 
  • Caída de cabello. La pérdida de cabello es temporal y se produce únicamente en la zona irradiada. Se inicia a las 2-3 semanas y vuelve a crecer al cabo de 3-6 meses. 
  • Úlceras en la boca que pueden provocar dolor al tragar y que mejoran enjuagarse agua de tomillo. Estas mismas úlceras pueden aparecer en el esófago produciendo dolor al tragar, o el intestino ocasionando náuseas, vómitos, diarrea, inflamación a nivel del recto o sensación de ganas de ir de vientre. 
  • Lesiones al aparato genitourinario (vejiga, uretra, vagina) o al aparato respiratorio, provocando tos, expectoración o dificultad para respirar. 

Entre los efectos secundarios a largo plazo (toxicidad a largo plazo), que no son frecuentes, pero no se llegan a eliminar por completo, hay que tener en cuenta los siguientes: 

  • Sequedad. 
  • Fibrosis. 
  • Afectación del corazón como puede ser pericarditis o cardiopatía isquémica (dependerá de la dosis que reciba el corazón y los factores de riesgo vascular del propio paciente, siendo uno de los más importantes el tabaco). 
  • Afectación del sistema nervioso, con manifestaciones como somnolencia o pérdida de memoria. 
  • Afectación del aparato genitourinario como puede ser retención o incontinencia de orina, sangre en la orina, sequedad vaginal, disminución de la libido o disfunción eréctil
  • Afectación del aparato digestivo como inflamación del recto o del ano, molestias al ir de vientre o aparición de sangre con las heces. 
  • Afectación respiratoria: fibrosis pulmonar, que suele ser asintomática o que sólo provoca tos seca y tiene un tratamiento específico. 

Una mujer embarazada puede recibir radioterapia, pero se deben tener en cuenta algunos aspectos importantes. Las altas dosis de radiación pueden perjudicar al bebé durante cualquier momento del embarazo. Esto puede causar abortos no planificados, defectos de nacimiento, desarrollo fetal lento o un mayor riesgo de cáncer infantil. Por este motivo, los médicos no utilizan radioterapia durante el embarazo. 

La administración de radioterapia durante el embarazo puede suponer un riesgo potencial para el feto, aunque no reciba directamente el haz de radiación, ya que la radiación dispersa se produce durante el tratamiento. 

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Información documentada por:

Izaskun Valduvieco

Publicado: 14 de julio del 2021
Actualizado: 14 de julio del 2021

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