Hay síntomas que a menudo se banalizan. Una diarrea persistente, dolor abdominal recurrente, cansancio intenso o una pérdida de peso pueden atribuirse al estrés, a los nervios o a una mala época. Pero, cuando estos síntomas se mantienen o se repiten, pueden indicar una enfermedad inflamatoria intestinal.
Este es el punto de partida del capítulo de Hablemos de Salud dedicado a esta patología. A través de la conversación entre la doctora Ingrid Ordás, gastroenteróloga del Hospital Clínic de Barcelona, y la paciente Tanit Tubau, el videopodcast ayuda a entender una enfermedad crónica que a menudo sigue siendo poco visible.
Una enfermedad poco conocida
La enfermedad inflamatoria intestinal (EII) agrupa principalmente dos entidades: la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn. Ambas provocan inflamación crónica del tubo digestivo, pero no afectan a las mismas zonas ni se manifiestan igual:
- La colitis ulcerosa: afecta sólo al colon y comienza siempre en el recto, desde donde se extiende de forma continua. Esto hace que a menudo provoque urgencia para ir al baño y sangrado visible en las heces, unos síntomas que suelen facilitar una consulta médica más precoz.
- La enfermedad de Crohn, en cambio, puede afectar cualquier tramo del tubo digestivo, desde la boca hasta el ano, aunque es más frecuente en el final del intestino delgado y en el colon. Suele aparecer de forma discontinua, alternando zonas sanas y zonas inflamadas, lo que puede dificultar su diagnóstico.
