La prediabetes es una alteración metabólica caracterizada por niveles de glucosa en sangre más altos de lo normal, aunque sin alcanzar los criterios diagnósticos de diabetes tipo 2.
La situación de prediabetes, por tanto, constituye una fase de riesgo para desarrollar diabetes y enfermedad cardiovascular. La identificación precoz de personas con esta alteración permite poner en marcha medidas preventivas para frenar su progresión y reducir las complicaciones asociadas.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente el 10% de la población adulta mundial tiene prediabetes. En América Latina, se estima que entre un 15% y 30% de los adultos presentan esta condición, aunque muchos no lo saben. Detectarla a tiempo puede marcar la diferencia entre desarrollar diabetes y mantener una vida saludable.
¿Por qué es importante detectar la prediabetes?
Las personas con prediabetes no tienen síntomas específicos derivados de esta alteración, y muchas personas viven con esta condición sin saberlo. Por tanto, la única forma de detectarla es mediante análisis de sangre que incluyan la determinación de glucosa.
Si no se actúa, entre el 25% y el 70% de las personas con prediabetes acabarán desarrollando diabetes tipo 2 en los siguientes años. Además, las personas con prediabetes tienen un mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, incluso antes del diagnóstico de diabetes.
Aunque la prediabetes es asintomática, existen algunas señales que pueden indicar que la prediabetes ha pasado a una fase de diabetes sintomática, como:
- Aumento de la sed y la frecuencia urinaria
- Fatiga
- Visión borrosa
La presencia de uno o más de estos factores no confirma el diagnóstico, pero sí debe motivar una consulta médica.
La prediabetes no suele ser una alteración metabólica aislada
Es muy importante señalar que, en la mayoría de los casos, las personas que tienen prediabetes tienen otras alteraciones o enfermedades metabólicas asociadas como:
- Sobrepeso u obesidad, en especial, de predominio abdominal
- Hipertensión arterial
- Alteraciones del colesterol, los triglicéridos o de ambos.
El conjunto de estas alteraciones se conoce también como síndrome metabólico, y explica porque estas personas con prediabetes son más propensas a las enfermedades cardiovasculares.
La situación de prediabetes aislada, en particular en una persona con peso normal, o la prediabetes en personas con antecedentes en la familia de diabetes tipo 1 u otras enfermedades autoinmunes, requiere una valoración más detenida por el equipo médico.
Factores de riesgo más comunes
Ciertos grupos de personas tienen más probabilidades de desarrollar prediabetes. Entre los factores de riesgo destacan:
- Tener más de 45 años
- Sobrepeso u obesidad, especialmente si se acumula grasa abdominal
- Estilo de vida sedentario
- Historia familiar de diabetes tipo 2
- Diabetes gestacional previa
- Síndrome de ovario poliquístico
- Hipertensión o niveles altos de colesterol o triglicéridos
- Tomar ciertos fármacos, como los corticoides
Diagnóstico precoz: pruebas y valores
- El diagnóstico se establece mediante analíticas que incluyen los niveles de glucosa en sangre en ayunas. En los casos de prediabetes se encuentran entre 100 y 125 mg/dL.
- Prueba oral de tolerancia a la glucosa (2h): entre 140 y 199 mg/dL.
- Hemoglobina glucosilada (HbA1c): entre 5,7% y 6,4%.
Si los resultados se encuentran en estos rangos, es importante adoptar cambios en el estilo de vida para evitar el avance hacia la diabetes tipo 2.
¿Cómo prevenir la evolución a diabetes?
La modificación de los hábitos de vida es la recomendación terapéutica y la intervención principal en personas con prediabetes. Numerosos estudios indican que intervenir en esta etapa puede reducir a más de la mitad el riesgo de desarrollar diabetes. Las estrategias más efectivas son:
1. Seguir una alimentación equilibrada
- Disminuir el consumo de azúcares refinados y alimentos ultraprocesados.
- Aumentar la ingesta de fibra (frutas, verduras, legumbres y cereales integrales).
- Controlar las porciones y evitar el picoteo frecuente.
2. Actividad física regular
- Realizar al menos 150 minutos semanales de ejercicio moderado (caminar, nadar, bicicleta).
- Incorporar ejercicios de fuerza 2 veces por semana.
3. Pérdida de peso
- En casos con sobrepeso, reducir entre un 5% y un 7% del peso corporal puede marcar una gran diferencia.
- En personas con obesidad, una pérdida de 10% puede tener aún mayores beneficios.
4. Descanso adecuado y gestión del estrés
- El estrés crónico y el mal descanso afectan la regulación de la insulina.
- Dormir al menos 7 horas de calidad cada noche es clave.
Tratamiento médico en casos seleccionados
No existen, en estos momentos, fármacos indicados específicamente para la corrección de las cifras alteradas de glucosa en las personas con prediabetes. Aun así, muchos de los medicamentos que se usan para el tratamiento de la diabetes, reducen los niveles de glucosa en sangre también en personas con prediabetes.
En personas con prediabetes y alto riesgo, especialmente si esta alteración metabólica está asociada a sobrepeso u obesidad que no se consigue mejorar con cambios de estilo de vida, los médicos pueden prescribir un tratamiento farmacológico complementario. Esta estrategia debe ser individualizada y siempre supervisada por un profesional de salud.
En conclusión, la prediabetes representa una situación de riesgo aumentado de diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular. Este riesgo se explica por los niveles crónicamente elevados de glucosa, pero también por las alteraciones metabólicas que acompañan a estos niveles de glucosa elevados. La detección precoz y la adopción de medidas orientadas al control metabólico permiten reducir la probabilidad de progresión y sus complicaciones asociadas.
El seguimiento médico periódico es fundamental para valorar la evolución y adaptar las recomendaciones de forma individualizada.
INFORMACIÓN DOCUMENTADA POR:
Dr. Emilio Ortega, Servicio de Endocrinología, Hospital Clínic Barcelona.
