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Diagnóstico de la Hepatitis Vírica

Tiempo de lectura: 4 min
Análisis de sangre hígado

Análisis de sangre. La detección de los virus de la hepatitis se realiza a través de un simple análisis de sangre. Cuando una persona entra en contacto con alguno de los virus que pueden provocar hepatitis, el sistema inmunológico responde produciendo anticuerpos. Si existen anticuerpos para uno de los virus de la hepatitis indica que ha habido contacto con el virus en algún momento de la vida. Existen anticuerpos tipo IgG que indica infección crónica o pasada y tipo IgM que indica infección aguda o reciente.

En la analítica de sangre también se obtiene información sobre el estado del hígado. Las transaminasas son proteínas que se encuentran dentro de las células del hígado (hepatocitos). Existen 2 tipos diferentes de transaminasas, la AST y la ALT (también denominadas GOT y GPT, respectivamente). El nivel de transaminasas proporciona información sobre la inflamación hepática y la destrucción de células hepáticas, pero  los valores  bajos o normales no excluyen la existencia de enfermedad en el hígado ni los valores muy elevados indican necesariamente una enfermedad avanzada.

Además de las transaminasas, en la analítica sanguínea existen otros parámetros que pueden ser útiles para evaluar la gravedad de la afectación hepática.

  • Bilirrubina total. La bilirrubina es producida por el hígado y eliminada a través de la bilis. Su acumulación produce una elevación en la analítica y es la responsable de la coloración amarillenta de la piel característica de las enfermedades del hígado (ictericia). Es frecuente que se eleve en las hepatitis agudas por los virus de la hepatitis A, B y E.
  • Albúmina. Es la principal proteína de la sangre con múltiples funciones. Se produce en el hígado y su descenso en sangre indica que el hígado no está funcionando de forma correcta.
  • Tiempo de protrombina. Es una prueba que se realiza en el laboratorio con una muestra de sangre que mide la capacidad de coagulación de la sangre. Las proteínas relacionadas con la coagulación sanguínea se producen en el hígado. Si el hígado no funciona bien debido a un daño agudo o crónico, se puede alterar la coagulación sanguínea al no producir dichas proteínas y la sangre tarda más tiempo en coagular. En el caso de una hepatitis aguda su alteración indica que la hepatitis es grave y que existe un fallo hepático. 
  • En el hemograma se observan las distintas células de la sangre: las hematíes (glóbulos rojos), los leucocitos (glóbulos blancos) y las plaquetas. También es útil para ver alteraciones asociadas a la enfermedad hepática, sobre todo en la enfermedad hepática avanzada como la cirrosis, en la cual es habitual ver bajo nivel de hematíes (anemia), de leucocitos o de plaquetas.
Análisis de sangre de detección de ADN o ARN viral

Detección de ADN o ARN viral. La presencia del virus se confirma con otro estudio de sangre llamado reacción en cadena de la polimerasa (PCR). La PCR es una técnica que identifica el material genético, ADN o ARN, de un determinado organismo. Este tipo de análisis puede identificar el ARN del virus de la hepatitis C, de la hepatitis A y de la hepatitis E y el ADN de la hepatitis B en una muestra de sangre, y es el mejor análisis para detectar la infección activa por los virus de la hepatitis. Si se detecta ARN o ADN viral, el resultado de la prueba es positivo; si no se detecta, el resultado es negativo.

Prueba para medir las cicatrices o fibrosis del hígado, biopsia hepática

Medición de fibrosis hepática. La fibrosis hepática es la acumulación de cicatrices debido al daño crónico secundario a enfermedades del hígado. Para valorar la extensión de la fibrosis hepática se combinan diversas variables analíticas y pruebas complementarias:

  • Biopsia hepática. Se realiza mediante una punción para obtener un trozo de tejido hepático. Una técnica invasiva, pero segura, y con un bajo riesgo de  complicaciones.
  • Elastografía de transición (ET) o Fibroscan® que cuantifica la elasticidad del hígado, que es inversamente proporcional al grado de fibrosis hepática. Es una técnica indolora mediante ultrasonidos, el resultado se obtiene de forma inmediata y se puede repetir de manera periódica de forma segura.
ecografía

Ecografía abdominal. Es una técnica de imagen basada en la tecnología de los ultrasonidos. Permite ver el hígado y las diferentes estructuras en función de su densidad, quistes hepáticos, tumores hepáticos, cálculos en la vesícula o en los conductos biliares, valorar el tamaño y el flujo de la vena porta y las arterias hepáticas, el tamaño del hígado y la uniformidad o no de este.  Es una técnica totalmente indolora e inocua para el paciente.

Persona con tubo boca hasta el estómago, endoscopia digestiva

Endoscopia digestiva. La fibrogastroscopia o endoscopia digestiva alta está indicada en los pacientes con enfermedad hepática avanzada para descartar la presencia de varices en el esófago, lo que indica que el paciente tiene una cirrosis e hipertensión portal. Si las varices esofágicas son de gran tamaño el paciente corre el riesgo de que se rompan y produzcan una hemorragia digestiva alta que puede ser grave, este riesgo puede reducirse si se establece el tratamiento profiláctico adecuado con betabloqueadores.

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Información documentada por:

Concepció Bartrés
Sergio Rodríguez-Tajes
Xavier Forns
Zoe Mariño

Publicado: 20 de septiembre del 2018
Actualizado: 20 de septiembre del 2018

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