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¿Qué es la Ansiedad?

Tiempo de lectura: 9 min

La ansiedad es una emoción que todo el mundo ha experimentado en algún momento y que ayuda al organismo a prepararse para hacer alguna cosa importante. La ansiedad produce una reacción psicofisiológica de activación intensa del sistema nervioso central y de todo el organismo. Aparece cuando se ha de actuar en una situación que demanda un esfuerzo intenso o sostenido y sirve para activar y hacer frente a una amenaza o peligro que está ocurriendo en el presente o que puede pasa en el futuro.

Por lo tanto, la ansiedad provoca cambios en diferentes sistemas del cuerpo (activándolos) que nos preparan para actuar y ayudan a responder de manera rápida.

La ansiedad es una reacción normal y saludable en la mayoría de los casos. Por ejemplo, cuando uno afronta una entrevista de trabajo o un examen puede resultar útil porque pone en “alerta”. Se pueden notar algunas sensaciones físicas como que el corazón va más rápido o tener la boca seca, que disminuyen a lo largo de la entrevista o del examen. Incluso, antes de la entrevista o del examen se pueden notar estas sensaciones y tener algunos pensamientos como que el entrevistador puede ser muy duro o que las preguntas son muy difíciles.

Tener en cuenta que la ansiedad es una emoción normal es un aspecto importante para aquellos que la tienen, ya que el objetivo no puede ser eliminarla, sino aprender a tolerarla y gestionarla.

¿Qué son los Trastornos de Ansiedad?

Los trastornos de ansiedad se caracterizan por presentar un miedo o ansiedad intensa y/o una preocupación excesiva. Estos trastornos generan un importante malestar y afectan al funcionamiento habitual de la persona tenga la edad que tenga (ya sea de cara a la relación con la familia o amistades, o en el rendimiento en el colegio o en el trabajo). En función de cuál sea el foco principal del miedo y/o la preocupación se habla de un trastorno u otro.

  • Trastorno de ansiedad por separación. En este tipo de trastorno el menor tiene un miedo intenso de separarse de las personas que le cuidan por temor a que les pase algo y no las vuelva a ver. Por ejemplo, cuando un menor se pone nervioso cada vez que su madre se va de casa, aunque se quede con el padre. Se pone a llorar y a chillar y dice que a la madre le puede pasar alguna cosa mala por la calle o tener un accidente. Aún así, acepta ir al colegio, pero tienen que sacarlo del comedor escolar, y los padres deben ser muy puntuales cuando lo van a recoger a la salida. Solo oír hablar de las colonias de la escuela se pone a llorar.
  • Fobia específica. Cuando una persona tiene un miedo intenso a un objeto o situación (inyecciones, avión, alturas, insectos, etc.). Si la persona tiene miedo intenso a situaciones sociales (mantener una conversación, ser observado o actuar ante otras personas, etc.) se le llama trastorno de ansiedad (o fobia social). Un ejemplo de fobia específica sería, por ejemplo, cuando a una persona le dan miedo las alturas, se pone muy nerviosa, tiembla y nota como si se mareara. Un caso de trastorno de ansiedad social sería cuando una persona se siente muy nerviosa cuando habla con otras personas. Tiene miedo de hacer alguna cosa que le deje en ridículo y que los otros piensen cosas negativas sobre ella. En estas situaciones la persona suele ponerse roja y al darse cuenta de esto aún se siente peor.
  • Trastorno de pánico. El ataque de pánico se define como un episodio de ansiedad repentino e intenso que se acompaña de sensaciones físicas desagradables (palpitaciones, sensación de ahogo, mareos,…) y de pensamientos que suelen ser catastróficos (miedo a perder el control o a morirse, entre otros). Con frecuencia, el trastorno de pánico se da de manera conjunta con la agorafobia. Sería el caso de una persona que nota malestar y ansiedad en situaciones en las que piensa que se puede llegar a desmayar, cuando va en el metro, el autobús, en calles céntricas, con mucha gente lo que le obliga a no coger el transporte público y a necesitar ir siempre acompañada. 
  • Agorafobia. La persona tiene de forma habitual miedo a sentir sensaciones de ansiedad (de que el corazón le vaya rápido o de sudar mucho) cuando está en algunas situaciones, por si no puede marcharse o pedir ayuda si lo necesita. A consecuencia de esto, la persona suele evitar estas situaciones como coger el transporte público, ir a un concierto o a un restaurante. Sería el caso, por ejemplo, de una persona que nota mucho malestar y ansiedad porque piensa que se puede llegar a desmayar cuando sube en el metro o el autobús lo que le obliga a bajarse antes de llegar a la parada. Al final opta por no coger el transporte público. Tiene una sensación similar cuando se va de compras o por la ciudad donde hay multitud de gente.
  • Trastorno de ansiedad generalizado. Cuando una persona se preocupa todo el tiempo por diversas cosas del día a día (por ejemplo, por el colegio, el trabajo o por la salud de sus hijos), hasta el punto de que estas preocupaciones afectan al sueño, la capacidad de concentración o la persona se siente muy tensa o fatigada. Sería el caso de una persona que siempre ha sido muy sufridora, que desde pequeña se ha mostrado preocupada por si sus padres iban bien de dinero o si se morirían. Y que desde ha comenzado a estudiar la ESO las preocupaciones han ido a más. Sobre todo se preocupa por si podrá aprobar y pasar de curso y, también, por si los amigos lo dejarán de lado cuando les dice algo inconveniente. Todo esto hace que le cueste dormir y esté en una constante tensión. También tiene días en los que le duele la cabeza y tiene dolores de barriga.

Una misma persona puede tener varios trastornos de ansiedad al mismo tiempo y no es extraño que tenga otros trastornos del ámbito de la salud mental (como la depresión, o problemas con el abuso de algunas sustancias como el alcohol).

Funcionamiento de la ansiedad

Cuando se habla de cómo funciona un trastorno de ansiedad es útil hacerlo a través de un círculo vicioso, es decir, un funcionamiento que por sí mismo tiende a mantenerse y hacerse más fuerte.

A grandes rasgos, cuando una persona tiene síntomas de ansiedad nota algunas sensaciones físicas desagradables como palpitaciones o mareos. Esto ocurre porque las situaciones de peligro (real o imaginario) producen reacciones a nivel cerebral y hormonal que activan el cuerpo como si fueran una alarma antiincendios: cuando se detecta una posible amenaza, toda la atención de la persona se dirige hacia esta situación para huir del peligro y sobrevivir.

Así, la persona respira más fuerte (para disponer de más oxígeno), el corazón late más rápido (para hacer llegar más sangre a los músculos y al cerebro y tener más glucosa y oxígeno), los músculos se tensan (para estar más preparados para huir o defenderse), los poros de la piel se cierran (para protegerla de posibles lesiones), etc. Paralelamente, se envía información de la alarma a otras glándulas del cuerpo para que liberen hormonas (glucocorticoides) que tienen un efecto antiinflamatorio en los tejidos y órganos, para evitar daño físico. Así, el cuerpo se siente como una olla a presión.

Una vez pasa el peligro o si se tiene éxito a la hora de afrontarlo, o si simplemente la persona se da cuenta de que no hay ninguna amenaza real, la alarma a nivel cerebral se desactiva, el sistema nervioso se reequilibra y el miedo o la ansiedad disminuyen.

Pero también puede ocurrir que, a veces, no se sepa cuál es el peligro concreto o de dónde viene. Entonces, la atención se fija mucho en las sensaciones corporales desagradables, lo que probablemente hace que el ritmo cardíaco y respiratorio aumenten aún más hasta el punto de que cueste respirar. El aumento de estas sensaciones también incrementa los pensamientos negativos. Si todo esto sucede cuando, por ejemplo, se está cogiendo el ascensor, es probable que en algún momento se decida no cogerlo más (evitación) o se haga sólo cuando son ascensores nuevos o se va acompañado del entorno cercano ( conducta de seguridad).

En este ejemplo se puede observar como la evitación y el uso de conductas de seguridad (aquellos "trucos" que la persona utiliza para poder afrontar las situaciones temidas) ayudan a que el trastorno se mantenga, ya que no permiten comprobar que los pensamientos negativos ( "el ascensor se estropeará y tendré problemas para respirar") no son acertados, y la persona puede pensar que se ha salvado gracias a estas conductas de evitación o de seguridad.

En determinadas personas, sobre todo si han sido sometidas a periodos intensos de sobrecarga emocional y amenaza en determinados períodos del desarrollo, o si son vulnerables a la ansiedad, las respuestas de miedo/ansiedad pueden aparecer de forma continuada a consecuencia de una hipersensibilización de los circuitos cerebrales de alerta o de una respuesta lenta en el restablecimiento del equilibrio una vez desaparecida la amenaza.

Además, la repetición de las respuestas de evitación pueden también afectar el funcionamiento habitual del día a día de la persona y disminuir su libertad y autonomía. Es cuando la ansiedad y el miedo se vuelven patológicas y conforman un trastorno. Además, la frecuente activación de las estructuras hormonales implicadas puede volverse perjudicial para el propio cuerpo, ya que la presencia continua de glucocorticoides en sangre puede afectar al resto de tejidos y vísceras del organismo y generar desórdenes físicos, molestias o dolor en diferentes sistemas, así como también depresión o fatiga.

¿A cuántas personas afectan a los Trastornos de Ansiedad?

Los trastornos de ansiedad constituyen uno de los grupos de trastornos mentales más frecuentes. Las cifras pueden variar en función de los parámetros que se tienen en cuenta, pero hay cierto consenso en considerar que 1 de cada 5 personas tendrá un trastorno de ansiedad a lo largo de la vida. En el caso de los niños y los adolescentes esta cifra estaría alrededor de 6 de cada 100.

El número de personas afectadas también varía en función del trastorno, por ejemplo las fobias específicas son el trastorno más frecuente dentro de los trastornos de ansiedad.

Tradicionalmente, se ha considerado que las mujeres tienen un mayor riesgo que los hombres de tener un trastorno de ansiedad, pero las cifras varían en función del trastorno del que se trata y de la edad. Por ejemplo, cuando se habla de trastorno de ansiedad social, la presencia entre hombres y mujeres está más igualada, y en niños y adolescentes la diferencia entre los géneros no es tan marcada como la edad adulta.

Por otro lado, hay varios estudios que indican que las personas con trastornos de ansiedad que no reciben tratamiento es probable que tengan una cronificación de estos trastornos y tienen más riesgo de desarrollar otros trastornos psiquiátricos como la depresión o el consumo excesivo de sustancias tóxicas. Experimentar ansiedad de forma crónica puede afectar el funcionamiento del resto de sistemas del cuerpo y aumentar el riesgo de tener enfermedades médicas (como desórdenes gastrointestinales o problemas cardiacos, entre otros).

En cuanto a la edad de inicio, los trastornos de ansiedad se encuentran entre los trastornos de aparición más temprana. En el siguiente gráfico se indican las edades aproximadas en las que suelen aparecer los diferentes trastornos de ansiedad.

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Información documentada por:

Eduard Forcadell López
Luisa Lázaro García
Miquel Àngel Fullana Rivas
Sara Lera Miguel

Publicado: 29 de enero del 2019
Actualizado: 29 de enero del 2019

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