¿Por qué se dice que el frío “entra por los pies”?
Cuando baja la temperatura, el cuerpo activa mecanismos para conservar el calor. El sistema nervioso simpático provoca vasoconstricción y la sangre se desplaza hacia el interior del cuerpo.
Como llega menos sangre caliente a pies y manos, se enfrían rápidamente. Esta bajada de temperatura es uno de los primeros indicadores de estrés por frío.
Las manos y los pies contienen conexiones entre arterias y venas que participan en la regulación térmica, por lo que enfriarlos puede generar sensación de frío general.
¿Por qué aumenta el dolor articular cuando hace frío?
El frío, la humedad y los cambios de presión atmosférica pueden incrementar la rigidez y el dolor articular, especialmente en personas con artrosis, artritis reumatoide u otras enfermedades reumáticas.
- Líquido articular más espeso: El líquido sinovial se vuelve más denso y aumenta la fricción.
- Cambios en la presión atmosférica: Los tejidos se expanden cuando baja la presión, aumentando la presión interna y el dolor.
- Menos circulación sanguínea: La vasoconstricción reduce el aporte de oxígeno y nutrientes a las articulaciones.
- Mayor tensión muscular: El frío contrae los músculos, aumentando la carga sobre las articulaciones.
¿Cómo se puede proteger la salud durante el invierno?
Mantener la salud en invierno implica reducir el impacto del frío sobre el cuerpo. Se recomienda actuar en tres frentes: protección personal, entorno adecuado y hábitos de vida.
Protección personal
- Vestir por capas: usar varias capas ligeras en lugar de una sola prenda gruesa.
- Proteger cabeza, manos y pies: cubrir las zonas más expuestas ayuda a conservar el calor corporal.
- Cubrir boca y nariz con bufanda o pañuelo: ayuda a calentar y humedecer el aire inspirado.
- Cuidar la piel: hidratar con frecuencia y utilizar bálsamo labial. Aplicar fotoprotección cuando hay exposición solar.
Entorno saludable
- Temperatura del hogar entre 18 °C y 21 °C y ventilación diaria de 10 minutos.
- Humedad ambiental adecuada para proteger las mucosas.
Hábitos de vida
- Evitar esfuerzos bruscos en el exterior: realizar un calentamiento previo antes de hacer ejercicio y evitar la fatiga.
- Cuidar las articulaciones: protegerlas del frío y practicar ejercicio suave de forma regular.
- Vacunación: recomendada especialmente en personas vulnerables.
- Alimentación e hidratación: priorizar platos calientes, fruta y verdura, y mantener una buena hidratación.
- Salud mental: exponerse a la luz natural, mantener actividad física y relaciones sociales.
Si aparecen síntomas como temblor incontrolable, confusión, somnolencia extrema o piel muy fría, puede tratarse de una hipotermia. En este caso, se debe buscar atención médica y calentar el cuerpo progresivamente.
INFORMACIÓN DOCUMENTADA POR:
Dr. Antoni Trilla, servicio de medicina preventiva y epidemiología y decano de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la UB.