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Tratamiento de los Trastornos Adictivos

Tiempo de lectura: 2 min

Superar una adicción implica hacer cambios importantes en el estilo de vida que solo son posibles si la persona afectada decide emprender este proceso. Los tratamientos actuales hacen que este proceso de cambio personal se pueda llevar a cabo mejor y de forma más segura.

Los objetivos del tratamiento son básicamente tres:

  • mejorar las complicaciones físicas, psicológicas y sociales creadas por la adicción;
  • aprender o reaprender a llevar una vida normal sin consumir la droga, y
  • adquirir estrategias útiles para evitar las recaídas.

Para alcanzar estos objetivos se dispone de tratamientos farmacológicos y psicológicos.

Tratamiento psicológico

Tratamiento psicológico síntomas depresivos.

Los tratamientos psicológicos pueden ser tanto individuales como familiares o grupales. Estos tratamientos buscan el empoderamiento del paciente mediante un abordaje motivacional y son, generalmente, muy útiles para adquirir habilidades, tanto para evitar posibles recaídas como para afrontar las circunstancias cotidianas sin usar sustancias psicoactivas. Asimismo, permiten que de forma progresiva el paciente entienda y acepte la enfermedad que tiene, lo que le facilita una mejor actitud ante la adicción. En este último aspecto, los tratamientos grupales tienen una especial relevancia.

Tratamiento farmacológico

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Los tratamientos farmacológicos son muy diversos y tienen también objetivos variados. Hay varias familias de medicamentos que se usan de manera habitual para tratar las adicciones.

  • Fármacos agonistas para sustituir la droga. Esto se puede hacer por un período corto de tiempo para facilitar lo que se llama la desintoxicación (como es el caso de los tranquilizantes para la desintoxicación de alcohol). O bien, por un período largo de tiempo, lo que se denomina programas de mantenimiento (los más conocidos son los programas de mantenimiento con metadona).
  • Fármacos antagonistas. Estos, en cambio, bloquean los efectos de la droga e impiden que se manifiesten sus efectos como es el caso de la naltrexona, que bloquea la acción de los opioides.
  • Fármacos anticraving y antipriming. En el ámbito del alcohol se han desarrollado medicamentos que reducen el deseo de consumir (efecto 'anticraving'), como es el caso del acamprosato, y también moléculas que reducen la tendencia a perder el control del consumo (efecto 'antipriming') como es el caso del nalmelfeno.
  • Psicofármacos. Es importante reseñar que el consumo de drogas se asocia con mucha frecuencia a trastornos psíquicos y, por tanto, es muy habitual que en el proceso de recuperación el paciente tenga que tomar psicofármacos, especialmente antidepresivos.

En cualquier caso, hay que tener muy en cuenta que la base del tratamiento es psicológica y que los fármacos constituyen un complemento eficaz.

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Información documentada por:

Antoni Gual Solé
Clara Oliveras Salvà
Hugo López Pelayo
Magalí Andreu
Mireia Graell Gabriel
Pablo Barrio Giménez
Silvia Mondón

Publicado: 16 de septiembre del 2019
Actualizado: 16 de septiembre del 2019

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